Cochabamba, jueves 13 de diciembre de 2018

El romance zapateado del salay se inspira en la cueca y el huayño

El director de Culturas y Turismo de la Gobernación, Uvaldo Romero, dice que también influyó el salaque. Hay una especie de debate en torno a los detalles de la variedad de pasos.
| MELISSA REVOLLO P. Twitter: @melissarevollo | 18 nov 2018

Una fraternidad de salay durante la entrada folclórica de Urcupiña.  DICO SOLÍS

Cuando se oye el silbato llamando a los fraternos y luego el choque de platillos de la banda, comienza la música, el zapateo, el salay.

“¡Za, za, zapateadito!”. “¡Rompe taquito!”. “¡Rompe zapato!”. “¡E-so, e-so, e-so!”. “¡Así, así, así, mi amor!”.

El zapateo manda en una diversidad de pasos que recrean el coqueteo, romance y enamoramiento entre el hombre y la mujer en torno a un ritmo alegre.

Las particularidades de la danza, por los detalles del zapateo, dan paso a una especie de debate.

Félix Torrico, bailarín de hace 31 años y estudioso de esta danza, explica que tiene su origen en el zapateo del huayño y la cueca. Describe que el salay incluye zapateo, canto, palmas y expresión.

El director de Culturas y Turismo de la Gobernación, Uvaldo Romero, dice que también es una evolución del salaque, aunque Torrico descarta un poco este tema. “Es otro tipo de zapateo (…), más urbano, un zapateo seco”.

Romero enfatiza el significado de salay, que proviene del vocablo quechua cariñito; un piropo, como decir “viditay, palomitay”.

La fundadora de Salay Bolivia Flor Solares afirma que es una danza que va evolucionando.

“No está mal la evolución, siempre y cuando mantengamos lo que es la esencia”.

Torrico manifiesta que en la actualidad existen cinco pasos básicos para la danza del salay y que de ellos nacen las combinaciones. Solares dice que hay 40 variedades de pasos.

Las firmes y contorneadas piernas de las mujeres se mueven al ritmo que marcan las bandas en las entradas folclóricas y con charangos e instrumentos de viento y percusión de los grupos musicales.

Los golpes de los pies de las mujeres se dan al mismo tiempo que el de los hombres.

El Director de Culturas y Turismo expresa que los pasos implican zapateos acelerados, desde los simples hasta los triples y más. “Es de mucha exigencia física y movimiento, lo que lo hace muy atractivo”.

“¡Za, za, zapateadito!”.

El zapateo de descanso es uno de los pasos básicos para bailar salay y “es el único que lleva palmas y con el que se canta”, según Torrico.

Es como marchar, pero haciendo un zapateo doble.

Los aplausos deben dar un solo tono y se hacen a un solo lado, como cerca del corazón y con las manos algo cóncavas para producir el sonido.

“El salay no tendría que tener diagonales, sino movimientos verticales”.

Con el aplauso no solo se llama la atención del hombre o la mujer en esta danza de enamoramiento, sino también “se molesta”, “se intimida” al público.

“¡Así, así, así, mi amor!”.

Otro paso es el “abanico”. Se replica la posición de la cueca, que también es una danza que narra el enamoramiento de la pareja.

En el salay, el sombrero del varón reemplaza al pañuelo.

Mientras describe el paso, Torrico maneja el sombrero en semicírculo desde un costado hasta la mitad de su cuerpo.

“En danza, no se puede cortar líneas. El sombrero debe seguir una órbita”.

En el caso de la mujer, también como en la cueca, coloca una mano en la cintura, sujetando un extremo de la pollera, y en la otra, como un pañuelo, sostiene otro extremo que es el que mueve al ritmo del salay.

“¡E-so, e-so, e-so!”.

Para el paso de avance, el varón se saca el sombrero y va hacia adelante con elegancia.

“Cuando mueve el sombrero, debe levantar la cabeza. La mujer avanza igual”, expresa Torrico.

“¡Rompe taquito! ¡Rompe taquito!”.

En el movimiento denominado “menudito o rompe taquito”, la mujer agarra su pollera y hace zapateos seguidos en el mismo lugar, hacia la derecha y la izquierda. El hombre realiza el mismo movimiento.

Solares describe un paso similiar como “los rapiditos”, con tres tiempos hacia adelante, a la derecha o a la izquierda.

“¡Rompe zapato! ¡Rompe zapato!”.

Un quinto paso es el de la cueca. Representa el movimiento en el que la pareja se acerca y se aleja. El varón lleva una mano a su espalda. Ambos, el hombre y la mujer, hacen doble zapateo.

Cuando las fraternidades se presentan, por centenas, como en las entradas patronales, los silbatos anuncian el cambio de movimiento. Como en un rito de alegría, los pasos incluyen sonrisas y cruce de miradas entre las parejas de bailarines. Ahí se muestra la galantería, el coqueteo.

En la filmación de videos para grupos folclóricos participan parejas de danzarines. Entre ellos uno guía para hacer otro paso. Se oye entre susurros, tratando de no borrar su sonrisa: “Abanico”, “menudito”, “doble”.

Con base en los movimientos elementales se hacen las variaciones.

Solares agrega que el movimiento de la cabeza, en coordinación con las polleras, le da gracia al salay.

En Cochabamba, entre las principales festividades están Urcupiña (Quillacollo), San Severino (Tarata), Virgen del Amparo (Sacaba), Señor de Milagros (Punata) y otras, donde la presencia del salay ya es tradicional, así como en las fiestas particulares.

“¡Za, za, zapateadito!”. “¡Rompe taquito!”. “¡Rompe zapato!”. “¡E-so, e-so, e-so!”. “¡Así, así, así, mi amor!”.

Exigencia

Por los movimientos alegres esta danza folclórica “es de mucha exigencia física”. Combina zapateo, aplausos, canto y expresión.

5 Pasos básicos

Existen cinco pasos básicos de los que derivan las combinaciones, según el estudioso de la danza del salay, Félix Torrico.

La fundadora de Salay Bolivia asegura que existen unas 40 variaciones.





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