Cochabamba, martes 11 de diciembre de 2018

Días, meses y estaciones están representados en la vestimenta

Los pisos ecológicos cochabambinos también hacen al traje femenino. Algunos cambios, desde que nació la danza, se dieron incluso por el origen de las telas, ya que llegaban desde China.
| MELISSA REVOLLO P. Twitter: @melissarevollo | 18 nov 2018





Los siete días de la semana están representados en los tonos de los contornos de las blusas y polleras. Las cuatro estaciones y los meses del año deberían ser los bordados de sombreros y notas del sol con la “S” de salay.

La vestimenta de hace 31 años tuvo ciertas variaciones. Algunos fraternos son exigentes con la simbología de la indumentaria que llevan.

Cuando nació esta danza, en 1987, Salay Cochabamba implementó atuendos para los varones con pantalones y chalecos negros y camisas blancas. Las mujeres bailaron con polleras amarillas y blusas blancas. Hombres y mujeres utilizaron zapatos blancos y sombreros desde el principio.

Hubo inspiración en las cintas coloridas y el sombrero de hombres y mujeres de Raqaypampa, pueblo quechua del Cono Sur; y, en algún momento, influyó la falta de importación de un tipo de tela para la ropa.

LA MUJER

En principio, la vestimenta de las mujeres tenía telas popelina y raso con brillo.

El estudioso de la danza y bailarín Félix Torrico recuerda que el traje fue tomando más forma entre los años 1991 y 1995.

“El 95 ha sido como el año clave. No se ha modificado, pero se han afinado y consolidado detalles”.

La mujer utiliza un sombrero hecho de lana de oveja, para que vaya en juego con su pollera de bayetilla o lanilla.

Pero, el tipo de sombrero depende de la fraternidad. Salay Valleymanta, que es otra de las más antiguas, tiene entre sus características el uso del sombrero blanco de qhochala para las mujeres. El presidente y uno de los fundadores, Hugo Mamani, explica que lo lucen desde que nació su fraternidad. “Cada uno tiene su estilo. Valleymanta nunca ha cambiado el sombrero qhochala y lo vamos a mantener por toda la vida”.

El director de Culturas y Turismo de la Gobernación de Cochabamba, Uvaldo Romero, explica que tanto el sombrero blanco de copa alta hecho de almidón y el de lana de oveja de copa redonda, del Cono Sur de Cochabamba, son vallunos.

Torrico manifiesta que el atuendo representa los tres pisos ecológicos que resaltan en Cochabamba. La blusa, por el tipo de tela, es del Trópico o de la región de los valles; en tanto que la tela más gruesa de las polleras es de las zonas altas.

Los tonos en la cinta de la pollera representan los colores del arcoiris y los días de la semana. La cinta fue modificada el año 2000 y se implementaron los degradé y la greca, una cinta más gruesa y vistosa. “Comenzamos a adornar la pollera. Siempre ha habido innovación. Pero, en danza, todo lo que se lleva tiene que tener significado”.

Los siete colores se mantienen hasta la actualidad, también en las fajas.

La blusa cambió por el tipo de tela. Comenzó a confeccionarse con material más delgado, porque, según Torrico, “las telas eran chinas” y no siempre llegaba la cantidad de rollos necesarios para todos los trajes.

Aunque existen distintos tipos de cuellos en las blusas, Torrico insiste en que debiera ser “cuadrado”, porque en el incario no se conocía la rueda, las figuras circulares.

La fundadora de Salay Bolivia explica que, en su fraternidad, las blusas se confeccionan con guipur (tejido de encaje), el mismo de la vestimenta de la chola cochabambina y se coloca dentro de la pollera, rodeada de la faja que contornea y da forma a la figura femenina.

Para la pollera, la bayetilla solo cambió el grosor. El experto en la danza de salay manifiesta que la pollera debe tener al menos seis bordados, como representando seis meses de época seca y seis de lluvia. Y si se incorporan 12, se divide en tres grupos de cuatro, por las cuatro estaciones del año. Las 12 en conjunto serían los meses del año. Así, se trataría de cuatro apliques del sombrero del varón, otros cuatro del de la mujer y la misma cantidad de la clave de Sol, dando forma a la “S” de salay y como símbolo de la música. Considera que se debe agregar cintas delgadas, una plateada y otra dorada, en la pollera, “como el día y la noche, el sol y la luna”.

Una de las fundadoras de Salay Bolivia, Flor Solares, agrega que el largo de la pollera debe alcanzar los cinco centímetros por encima de la rodilla.

Dentro la pollera, se utiliza el “juste” (de justo, como pegado al cuerpo) o “fuste” (de fustán, enagua de algodón), que se suele combinar con el color de la blusa. Aunque la chola qhochala es coqueta, el uso de las enaguas, según Solares, muestra su lado también conservador.

Los zapatos blancos tienen una especie de taco cuadrado. Torrico precisa que el tacón debe ocupar la quinta parte de la planta. Solares dice que se trata del mismo zapato que se usa en la cueca, pero en blanco, con tacos de entre 3 y 4 centímetros, para que sean cómodos.

Romero detalla que este tipo de zapatos son los utilizados en los valles para caminar con comodidad.

Se acotan las tullmas (que se trenzan en el cabello) que combinan con el traje y los aretes que penden de las orejas y acompañan el movimiento en la danza.

EL HOMBRE

Con pocos cambios desde el inicio de la danza, en el caso del varón, la vestimenta incluye el sombrero negro de lana de oveja de carácter citadino, una camisa cuello cadete, un chaleco de color combinado, zapatos blancos de vestir, pantalón de vestir y faja con las tonalidades que utiliza también la mujer. La fundadora de Salay Bolivia manifiesta que el olor del sombrero se define de acuerdo al traje que se estrena cada dos años o, a veces, anualmente. La camisa es similar a la que el hombre utiliza en la cueca.

Al igual que en la danza, considera que la vestimenta de cada fraternidad puede tener característica propia en tanto se mantenga la esencia.

El Director de Culturas y Turismo de la Gobernación reconoce que existe cierta “presión” por parte de los bailarines más antiguos en mantener elementos de manera rigurosa, mientras las fraternidades más jóvenes buscan distinguirse con algunos detalles. “No podríamos llamarlo distorsión, sino un enriquecimiento”.

Telas chinas

Las primeras blusas de las mujeres eran confeccionadas con tela china. Pero dejó de llegar en la cantidad requerida y eso obligó al cambio.

1995 El año clave

Los miembros de Salay Cochabamba explican que en 1995 se afinaron los detalles del traje del hombre y la mujer para bailar salay.

Desde entonces las variaciones fueron menores.

En la actualidad, existe debate entre lo estrictamente tradicional y los detalles que distinguen a cada fraternidad.





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