Cochabamba, jueves 13 de diciembre de 2018

Al ritmo del “za-za-zapateadito”, siembra popularidad por el mundo

Cómo los bolivianos zapatean en países como España y Argentina. Los bailarines están dispersos en diferentes ciudades y buscan destacar la danza del salay.
| ANDRÉS RODRÍGUEZ R. Twitter: @DabolAR | 18 nov 2018

Bailarinas de salay, en Londres. SALAY COCHABAMBA FILIAL LONDRES



El domingo 20 de mayo de 2018, 20 mil bailarines en 36 ciudades del mundo –según datos de la Organización Boliviana de Defensa y Difusión del Folklore– “sentaron soberanía” sobre una de las danzas folclóricas de Bolivia más populares en los últimos años. Hombres y mujeres, niños y niñas, de distintas edades, demostraron sus habilidades en el zapateo, batiendo sombreros y polleras, al ritmo del charango, palmas y ese distintivo verso que dice: “za-za-zapateadito”. Como si se tratara de un flashmob, el mundo bailó salay por una hora.

Esta danza, que representa en sus golpes con el zapato la siembre de la tierra y el romance entre el hombre y la mujer, se hizo ver el pasado 20 de mayo a orillas del río Támesis, con el puente de Londres de fondo, en Reino Unido; o a escasos metros de la Torre Eiffel, en París, Francia, entre otros sitios. La situación fue similar en Barcelona, España, a las 15:00 horas. En la playa de La Barceloneta, a solo unos pasos del Mar Balear, se encontraba Rosario Canaza, de 30 años, con su vestimenta en distintas tonalidades de lila, lista –junto a sus fraternos– para representar a la agrupación Salay Sacaba-Barcelona. Dice que estaba sorprendida. Nunca había visto a tantos bailarines de salay juntos en la capital de Cataluña.

Para las 17:00, ya estaban levantando la arena de la playa, con esos poderosos zapateos, llenos de alegría, coqueteo y picardía. “Fue muy emocionante compartir esa tarde con todos los que tenemos esa misma pasión. Estaba totalmente lleno y fue una experiencia única y bonita”, afirma Canaza vía telefónica.

La fraternidad Salay Sacaba-Barcelona, de la que Canaza es fundadora y su actual presidenta, tiene un poco más de cuatro años. Es parte de las 12 fraternidades que practican este baile en la capital catalana. Ella bailaba esta danza de niña, cuando aún vivía en Cochabamba. Al mudarse a Barcelona, ya hace 10 años, vio que habían muchas fraternidades de tinku y caporales, entre otras danzas, pero ninguna de salay. La explicación que da a la reciente popularidad de esta expresión cultural, la resume así: “Yo creo que por la alegría que transmite. El salay lleva un poco de cada danza, huayño, cueca, es una mezcla. Estos son ritmos muy alegres y esto está en el salay”.

Paul Vargas, de 24 años, es cochabambino, pero vive en Buenos Aires desde hace 10 años. Es otro entusiasta del salay, motivo que lo llevó a fundar su propia fraternidad: Salay San Simón Argentina-Bolivia. El pasado 20 de mayo no participaron en la actividad que se realizó en Argentina, porque prefirieron acompañar a su fraternidad matriz en Sacaba para defender el origen boliviano de la danza que practican.

Sin embargo, las demostraciones del salay no faltan cada fin de semana en Argentina. Ya sea para la Virgen de Copacabana o de Urcupiña, o la devoción hacia algún santo, al igual que en Bolivia, en el vecino país ríoplatense esta danza y la fraternidad San Simón Argentina-Bolivia están presentes en cada una de las celebraciones. Normalmente, los trajes de salay se cambian cada dos años, según Vargas, pero debido a la enorme popularidad y solicitud a su agrupación, se han visto obligados a cambiarlos cada año, por el desgaste. Todos los trajes llegan de Bolivia y tienen un costo aproximado de 150 dólares, precio que incluye el material, la manufactura y el transporte en avión.

Vargas, como muchos bailarines dispersos en el mundo, lleva el estandarte del salay y afirma enérgicamente, al igual que muchos de los pasos de la danza, que esta expresión cultural es originaria de Bolivia. “Queremos que se destaque de dónde viene la danza, que no se descuide para que otro país pueda apropiársela, por eso vale aclarar que llevamos el nombre de Bolivia”, finaliza.

36 Ciudades

Alrededor de 20 mil bailarines expusieron la danza del salay en 36 ciudades del mundo, como una muestra de defensa y difusión de esta expresión folclórica.

El zapateo en los espacios icónicos en otros países.





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