Cochabamba, miércoles 23 de enero de 2019

Auza: “La imagen es tierra, puedes, en verdad, descansar sobre ella”

Entrevista al artista plástico sucrense José Carlos Auza, quien inaugura la exposición “La sed que”, el martes a las 19.00, en el Centro Simón I. Patiño (Av. Potosí No. 1450).
| Caio Ruvenal | 18 nov 2018



El primer acercamiento que tuve a la obra de José Carlos Auza fue en la exposición de piezas ganadoras del último Concurso Municipal 14 de Septiembre, en la Casona Santiváñez. Es sabido que en estos certámenes los artistas buscan plasmar una temática profunda, tal vez queriendo impresionar a los jurados. No obstante, en esta edición, las problemáticas eran reiterativas: desigualdad social, pobreza y la migración campo-ciudad. En este sentido, el óleo de Auza sobresalía, porque, ante todo, era una obra sincera: un hombre de avanzada edad, con los ojos cerrados, la mirada baja, una mueca poco usual y, sobre su cuerpo desnudo, un ¿vestido?, un ¿mandil? Al mismo tiempo, lo rodeaba una atmósfera enigmática. La ficha técnica señalaba: “SS 3B’/Segunda mención”.

Me atrajo la idea de que el cuadro tenía un mensaje encriptado y que requería una decodificación, un esfuerzo de interpretación, característica de la que adolecían el resto de las obras (por lo menos, en la categoría Pintura). Investigué al autor y me encontré con obras totalmente nuevas e insólitas. Retratos, en su mayoría, puestos en escenarios opacos y aciagos que, de alguna manera, incitan a la melancolía y angustia; otros son directamente sórdidos y macabros.

En sus entrevistas, Auza muestra un conocimiento cultivado de las corrientes y estilos de las artes plásticas del país y el exterior. Menciona como influencias a Lucian Freud, Francis Bacon, y a otros contemporáneos como el rumano Adrian Ghenie. ¿Qué tienen en común estos tres artistas? Ofrecen, a través del retrato, el carácter de sus personajes; alguna dimensión de la personalidad que entienda el espectador de manera implícita, que se oculta a simple vista. Auza se inserta en este canon, quitándole partes del cuerpo a sus retratados o disponiéndoles en situaciones incómodas.

No cabe duda de que Auza significa una ruptura en la plástica nacional. Es original en su contenido, con gran destreza en una técnica convencional (óleo sobre tabla), a sabiendas de que el conocimiento de la tradición lleva a la innovación. Y está adaptado a las nuevas tecnologías: en su cuenta de Instagram podemos conocer los procesos de sus obras.

Poder conversar con él significa excavar en una personalidad y obra profundas, pero reservadas.

-Me resulta difícil encasillar su obra en una corriente. El hiperrealismo está presente en la perfección y detalle anatómico de sus personajes, pero también hay surrealismo con lo sórdido de las atmósferas y lo espectral de algunos cuadros. ¿A qué estilo se adscribe?

Creo que trato de no usar nada de surrealismo, pero justo esta mezcla de formas te lleva a un lugar cercano a ese. Aunque mi idea al mirar mis obras es justamente lo contrario de la idea de superrealismo, que es de donde viene el concepto de surrealidad. El estilo que utilizo se llama neorrealismo o neoexpresionismo: una mezcla del realismo figurativo en el que puede ser contemplado el hiperrealismo y el expresionismo abstracto. Es una línea hermosa e importante que mezcla dos grandes antagónicos, completándolos.

-¿Quiénes son los personajes que retrata en sus cuadros?

Amigos, en su mayoría; imágenes random de internet otras. La mayor parte de los retratos son tomados por mí. Eso me da muchas posibilidades y puedo encontrar en decenas de fotos un pequeño movimiento o expresión que sea lo suficientemente sutil para no generar nada objetivo. Creo que esta contención pertenece más a un “cómo me veo” que a un “cómo veo a estas personas”.

-Más allá de la simple representación, los retratados comunican un mensaje, no de manera explícita, pero visible en elementos como la ausencia de rostro, las miradas bajas o las poses inusuales. ¿Qué aspecto es que el más le interesa mostrar de los seres humanos?

Ninguno en específico. En realidad, la neutralidad me parece un elemento misterioso y muchas veces insoportable. Para todo en general. Ser neutral política o socialmente es casi un suicidio en estas épocas. Ser neutral me parece entonces un buen movimiento en contra, necesario también para que las mareas sean contrastadas. La expresión existencial nula e incompleta para mí es un recurso de la nada. Qué mejor que expresarlo desde una persona. Creemos que mirar es más que eso.

-La mayoría de sus obras son ejecutadas en tablas de madera, un soporte con mucha tradición en la pintura de caballete. ¿Qué posibilidades le da?

Siempre tuve problemas con el lienzo. La tela es un material débil que viene y va cuando lo tocas, no importa lo tenso que esté, siempre hay un juego de acción -reacción demasiado obvio, lo que me deja con pocas herramientas expresivas físicas. La madera me da la posibilidad de descargarme de manera literal. Y con herramientas duras, poner presión, golpear, quebrar, romper, etc. Y bueno, dejé de usar el caballete tradicional hace mucho. Construí uno de pared que me ayuda justamente con esta descarga y, sobre todo, me da la posibilidad de ver la obra en completa verticalidad.

-Es pintor, músico (ha compuesto bandas sonoras para películas como Los Girasoles de Martín Boulocq) y ha escrito poesía. ¿Es un solo discurso el que maneja a través de diferentes medios? Y si es el caso, ¿cuál es?

No creo. Bueno, me gusta pensar que no. Supongo que hay otras subjetividades que se toman su tiempo de salir, según la forma que se les presente. Como músico, he trabajado en 18 discos, muchos documentales y tres películas. En cada uno de estos proyectos he sentido la necesidad de abordar formas muy distintas entre sí, y elementos antagónicos. Sin embargo, creo que hay una línea que unifica todos, pero no es una línea que pertenezca a un estilo o forma. Tal vez está algo más en el fondo, que puede significar un proceso mío con mis conflictos, o lo que sea. Cuando paso a la pintura, dejo la música por un año. Ese cambio fue justamente porque necesitaba dejar la subjetividad brutal de esta para entrar en algo más objetivo. Seguro eso me dio nuevas salidas porque muchas cosas cambiaron en mí. Pero creo que ahora abordar de nuevo el fondo desde este lugar plástico me vuelve a dar una línea que no sé si sigue de forma objetiva lo anterior. Es todo muy confuso a niveles de pensamiento. Pero espero no tener ningún discurso, al menos no uno muy claro.

-Justamente empezó a pintar cuando dejó por un tiempo sus proyectos musicales. ¿Qué alternativas le ofrece la pintura frente a tus otras manifestaciones artísticas?

La objetividad de la imagen, esa alternativa es hermosa, y descansa la cabeza. Te apoyas en algo existente, y generas a través de ello algo nuevo, una representación, por ejemplo. Con la música, todo sale de la nada. No importan el estudio ni las reglas. Aun así, la asistencia sigue siendo una decisión subjetiva. La imagen es tierra, puedes, en verdad, descansar sobre ella.

-Su carrera musical ha tenido tantos nombres (Mason, Taki Onqoy) como sus proyectos. Incluso para el dúo conformado con Marcelo Gonzales tomó el seudónimo de Dante Domínguez. Para esta exposición, se le identifica simplemente como Auza, y los títulos de sus pinturas son enigmáticos, como “SS 3B” o “NM”. ¿Qué papel juega la identidad en su carrera artística, así como en sus obras?

Trato de alejarme lo más que puedo del que hace música o el que pinta. Sin tratar de parecer psicótico, necesito en la creación de personajes encontrar nuevas libertades, sobre todo, la libertad de no usarme. Mi presencia en la obra no me importa. Es más, hace que se generen ciertos límites que necesito que desaparezcan en el momento de la creación. Si compongo desde mi nombre, por mucha libertad que diga tener ya habrá un significante que pertenezca a esa forma y seré yo. Aunque nadie me escuche, aun así, yo lo sabré. Pero, si todo empieza de nuevo, de cero, si puedo ser Nicolás, Dante o Helena, puedo volver a jugar con la forma como me plazca, sin ningún pasado que rescatar. En la pintura, traté de volverme casi como una marca. Me aleja también de alguna forma, aunque es más cercano por ser mi apellido. Cobra su propio personaje porque nadie que me conozca en realidad me dice así.

-En una entrevista con Correo del Sur señaló que la pintura contemporánea nacional pasa por un proceso de repetición, de “revisitar viejos métodos”. ¿Por qué cree que ocurre este fenómeno? ¿Hay una reflexión reducida, miedo a la experimentación o permanencia en una zona de comodidad?

Es raro que teniendo internet lo visible para el mundo sea aún invisible para muchos. No quiero decir con esto que lo que pasa afuera es mejor o peor. No me interesa eso. Lo que creo que es necesario es la curiosidad. Alguien alguna vez me dije que quería hacer una película porque necesitaba verla. Buscaba todos los días para ver si alguien más la había hecho. Ese alejarse del ego de creador me pareció hermoso y trato de aferrarme a él. Cuando compongo o pinto, trato de buscar por todo lado si encuentro esa sensación en otro cuadro o música. Y si no, recién lo hago. Seguro no busco lo suficiente, pero creo hacer mi parte para no tratar de pensar que he creado la pólvora, porque sé que iría en contra de mi necesidad posterior. Si solo vemos acá, en nuestras galerías, nos estamos perdiendo de mucha información visual, refiriéndome solo a la pintura. Entonces, cualquier pequeña motivación parecería importante y por lo tanto podría convertirse en un nuevo proceso de repetición que dé por muertas nuevas preguntas que tienen que ser dadas, y sobre todo por los artistas. Lo que veo acá es un respeto inmaculado a los viejos. Pero, imaginemos que los viejos hayan respetado con esa misma devoción a los anteriores viejos. Aun estaríamos dibujando toros en cavernas. Hay mucho que reconocer y aceptar para poder crear, y con la misma fuerza desprenderse y respetar o construir y destruir. Y en verdad espero que pase, así tal vez alguien con un gran talento, en lugar de hacer un tributo a su maestro, saca algo de tan adentro que nos deja temblando al resto. Espero ese día con ansias.

Periodista - caio.ruvenal.257@gmail.com



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