Cochabamba, miércoles 23 de enero de 2019

Juego de trenzas

Sobre el reciente libro de relatos de la escritora cochabambina Rossemarie Caballero Vega.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 11 nov 2018



A Rossemarie Caballero Vega la conocí hace ya nueve años. Fue en una Feria del Libro en Cochabamba. Yo presentaba mi primer libro de cuentos (que quedó en el olvido, como debe ser), y ella presentaba una novela: El vuelo de la esfinge. Desde el principio tuvimos desacuerdos.

Ella me decía que solo leía a escritoras, yo le decía que la literatura es universal. Luego me acuerdo me dijo que yo era diferente de lo que le habían contado. “¿Cómo?”, pregunté. “En persona no eres malcriado”. O insolente. O desvergonzado. Ya no me acuerdo. Y me regaló su libro, con firma incluida.

En ese entonces sí era insolente. Creía que me podía comer el mundo, que mi escritura daba saltos hacia delante, que era una promesa narrativa (¿qué es una promesa narrativa?). Me equivoqué. Ella publicó algunos libros más.

Hoy quiero hablar de Juego de trenzas. Ahora Rossemarie vive en Argentina y dice al final del libro: “Escritora boliviana. Nació en Cochabamba en noviembre de 1961. Residió en Madrid, Santa Cruz de la Sierra, Tarija y en Buenos Aires. Docente normalista, columnista de prensa y gestora cultural, con estudios de maestría en Letras, Educación e Idiomas. Diplomado en Lengua y Literatura española e Investigación en Madrid. Coeditora en temascbba.com y coconductora del programa argentino de radio sobre literatura A Cierta Hora, Ciclo ‘A puertas abiertas’, trasmitido por www.enlaotrapuerta.com.ar”.

“Es autora de novelas, libros de cuento y poesía con obra en antologías y diccionarios. Ganó premios en ajedrez, declamación, guión de teatro, poesía y cuento. ‘Su Rollo de papel (higiénico)’ (poesía, 2015) y ‘Los vagidos del gato o tal vez gata’ (relato, 2017) fueron publicados por Ediciones Jota de Potosí, como aporte a la Colección del Bicentenario de Bolivia. Recientemente presentó ‘Obsesiones’ –antología personal (2016), en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires”.

Los primeros dos cuentos de Juego de trenzas (“Tengo tu cuento” y “Mujer que no fuma”) están bien logrados, tienen un ritmo, una cadencia especial. Logra imágenes fuertes en el giro de tuerca, antes del final. Y tienen una voz propia.

Los siguientes cuentos son experimentales (¿acaso no toda la literatura es experimental?) y les hallo ciertos problemas.

Empecemos: creo que la literatura no puede dividirse en modas o géneros, que tengan que ver con lo masculino y lo femenino. La literatura es una experiencia única, personal, cada escritor tiene una visión de mundo y eso lo expresa a través de las palabras, de generar personajes y tramas e ideas. Sería absurdo decir que hay literatura de hombres y de mujeres.

El problema de algunos cuentos de Rossemarie es que se adscriben a una moda: ¿literatura de mujeres para mujeres? También: algunos cuentos son didácticos (está bien: puede existir literatura didáctica y hay buenos ejemplos como los libros de Sartre).

¿Leer solo a mujeres es un acto revolucionario?

Juego de trenzas es un libro recomendable y Rossemarie aún está en busca de su voz (¿qué escritor no lo está?).

Hoy por hoy aún discrepamos en mucho sobre la literatura. Ella solo lee a escritoras mujeres. Yo no soy lo que creía ser.

Periodista – zion186@hotmail.com



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