Cochabamba, viernes 22 de marzo de 2019

De la órbita final. Fragmentos selectos

El poemario De la órbita final. Fragmentos selectos (Colección Trilce), de Eduardo Kunstek Montaño, fue recientemente presentado. Publicamos el prólogo del autor y algunos poemas. Quienes deseen más informes pueden escribir a donedukunstek@gmail.com.
| Eduardo Kunstek Montaño | 11 nov 2018

Colección Trilce

Recurro a la analogía para otorgar cierto sentido a la presente compilación de estos fragmentos; palabras que con más humildad que orgullo gusto de llamarlos poemas. En la formación rocosa de nuestro planeta, gracias a la multiplicidad de pedruscos aglomerados con diferentes propiedades físicas y químicas; con el transcurso del tiempo medido en escala de millones de años las formaciones rocosas más débiles por efecto de las fuerzas telúricas fueron perdiendo materia por disolución o arrastre y, como fe de su antigua presencia, conformaron cavidades incrustadas en la roca persistente. Por otros tantos millones de años estas cavidades resultantes continuaron recibiendo al flujo visitante de las aguas que las formaron. Estas aguas en su contenido microscópico como riqueza en curso corriente fluyeron con los sustanciales arquetipos de su química a ojos humanos invisible; en las cavidades se magnificaron replicando su morfología y conformando preciosas aglomeraciones de cristales. Estas asombrosas formaciones son llamadas en cristalografía geodas.

En las oquedades íntimas resultantes del decurso de los años el lenguaje que las circula ha ido arrastrando imágenes cuya materia se remonta al principio de la palabra, magnificando un exceso construido en un poema. Este libro es un conglomerado resultante del decurso del lenguaje; memorias y olvidos que dieron forma a este imaginario íntimo.

Las geodas llegan a la luz por efecto de un desastre ya sea natural o por acción humana tan igual al acontecimiento poético que permitió la publicación de la selección de Fragmentos de la órbita final.

Fragmentos de la órbita final

Trozos de pasos rendidos

distraídos con los saltos del gorrión

las orillas, los cauces,

la corteza y el bosque

vestido de liquen

solo pasos y un conjuro al aire

su eco vuelto en deseo

¿va o viene? transcurrir insensato.

Abismo

Los colores fragmentos

en aguas refractados

no completan solo descubren

una inmensa ausencia

que acompaña al murmullo del fondo

nada lo llena ni nada le pertenece

como las tubas de un órgano perenne

con vientos condenados al suplicio de repetirse

en todos los advenimientos solo descansan

cuando se silencian las ranas

gritan las lechuzas sobre el eco

hacia el vacío misterioso y hospitalario

viento que se recoge satisfecho

con el mensaje entregado

silencio de frío y movimiento

duerme la bruma sobre su propia soledad

con la lentitud con la que las almas

cierran las puertas una a una

hasta el último inmensurable puerto.

Florescencias

Erguidas con el penacho en alto

son el mayor enigma de Babel

– las flores no tienen bandera –

el lenguaje ofrecido del más allá vegetal

una forja hermética de la inteligencia

seducción que baña los sentidos

prolijo ruido de colores, texturas y aromas

un silencio que sabe arrullar la sutil brisa

bajo qué orden se signan los pactos

una calma trayectoria que cautiva

como sol cuando rueda girasol.



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