Cochabamba, jueves 15 de noviembre de 2018

Aquí hay icebergs: la sorprendente narrativa de Katya Adaui

La narradora peruana (Lima, 1977) llega a La Paz para presentar su libro de cuentos Aquí hay icebergs (Ed. La Perra Gráfica) y para dictar un taller de escritura creativa. 
LPG/Redacción | | 04 nov 2018

Ed. La Perra Gráfica

El sábado 17 de noviembre en los talleres de La Perra Gráfica (calle Nicolás Acosta No. 454, zona San Pedro de La Paz), se presentará la edición boliviana de Aquí hay icebergs, un sorprendente libro de relatos de la escritora peruana Katya Adaui. La edición, ilustrada por Pamela Mercado, lleva tapa e ilustraciones interiores impresas a mano, y sale bajo el sello de La Perra Gráfica.

Aquí hay icebergs, cuarto título de Adaui, fue publicado originalmente bajo el sello Penguin Random House. Tuvo gran acogida entre los lectores (pronto agotó su primera edición) y puso a Adaui en la mira de eventos internacionales como la Feria del Libro de Guadalajara y la Feria del Libro de Guayaquil. Entre septiembre y octubre de este año, Adaui ha asistido a una residencia de escritura en China y en noviembre participará en el afamado Hay Festival, que se desarrolla en la ciudad de Arequipa (Perú).

Aquí hay icebergs es la publicación número 10 de la serie editorial de La Perra Gráfica, una lista de títulos entre los que se encuentran Flores, de Mario Bellatin; Rizoma, de Carlos Yushimito; Señales que precederán al fin del mundo, de Yuri Herrera; y Prontos, listos, ya, de Inés Bortagaray.

Escribe y quema: taller

de escritura creativa

Por otro lado, Katya Adaui impartirá un taller de escritura creativa los días jueves 15 y viernes 16 de noviembre. En dos sesiones, los participantes del taller escribirán y compartirán textos a partir de algunas consignas propuestas por la autora peruana.

La primera sesión está orientada a la escritura de una presentación autobiográfica en el marco de una reflexión sobre el lugar que ocupa la estructura en la escritura creativa. La lectura compartida de este texto está orientada, también, a conversar sobre algunas preguntas que aparecen en el origen y en la búsqueda de quienes se dedican a la escritura (de cuentos, relatos, guiones, crónicas…): ¿Por qué se escribe?, ¿por qué vale la pena que mi cuento/poema/crónica/guión exista?, ¿qué he aprendido de la vida que ya me siento capaz de contar para ser leído por otros?, ¿desde dónde decido contar?, ¿qué hace particular mi escritura?, ¿quién me autoriza a escribir?

En la segunda sesión los participantes del taller salen a la calle a buscar un disparador de escritura. El texto que se escriba a partir de esa experiencia se compartirá en el taller, en el contexto de un diálogo acerca de la verosimilitud. En esta sesión se conversará también sobre interrogantes relacionadas con el oficio: ¿Cómo se crea un personaje?, ¿cómo lo hacemos hablar?, ¿cómo le damos un pasado, una vida?, ¿cómo se trabaja un giro argumental?, ¿cómo continuar la historia que estamos escribiendo?

Adaui, quien ha cursado la maestría de Escritura Creativa en la Universidad 3 de Febrero de Buenos Aires, tiene amplia experiencia impartiendo talleres de narrativa.

Aquí hay icebergs tendrá un costo en preventa de 120 bolivianos. El taller implica una inversión de 250 bolivianos, y quienes quieran adquirir el libro e inscribirse en la actividad pagarán 300 bolivianos. Los interesados deben escribir al mail perragrafica@gmail.com o al WhatsApp 79534134.

Sobre Katya Adaui

Katya Adaui es una escritora, guionista y fotógrafa peruana. Ha publicado los libros de cuentos Aquí hay icebergs (La Perra Gráfica, Bolivia, 2018 / Penguin Random House, Perú, 2017), Algo se nos ha escapado (Criatura Editora, Uruguay, 2013 / Borrador Editores, Perú, 2017) y la novela Nunca sabré lo que entiendo (Planeta, Perú, 2014). Trabaja como guionista y columnista de cine. En 2018 fue invitada a una residencia de escritura en Pekín por la Academia de Literatura Lu Xun de China. Estudió la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad de Tres de Febrero en Buenos Aires.

Sobre Aquí hay icebergs

“Aquí hay icebergs es una colección de cuentos, pero también de emociones rotas. El quiebre puede ocurrir en un paseo a la playa luego de Navidad, en el recuento de los lugares o recuerdos que construyen la memoria familiar, en un tenso café entre madre e hija, en la compañía de amigos que convierten un juego en psicopatía o en el enrarecido intercambio entre dos súbitos vecinos. El punto, en todos los casos, es que en cada relato una emoción se pone a prueba, finalmente se quiebra y de ella no queda sino una verdad, o mejor dicho, la autopsia de una verdad. Katya Adaui ha encontrado belleza en esos fríos destellos y lo ha hecho con un arsenal notable de recursos narrativos: inversiones gramaticales, préstamos dramatúrgicos y una singular habilidad por hallar la poesía que circunda las tristezas de las que se nutre la vida” (Contratapa de la edición de Penguin Random House Mondadori).

“Doce cuentos que no se pueden leer de una sentada porque, en su lenguaje simple, hay un entramado de símbolos y tensiones que obligan a calibrar bien la velocidad de quien lee. Que no se me malentienda. Adaui no escribe acertijos, no escribe con palabras en desuso o erudición, pero hace que quien le siga la historia se pregunte a cada paso por toda la contención y el desgarro que pueden contener dos oraciones cortas que ella confronta y que por separado lucen muy inocentes. Mirado por el asunto, puede pensarse también que “Aquí hay icebergs” trata del mundo cotidiano de la burguesía limeña, de sus líos irresueltos de familia y de una infancia no tan idílica. Pero la columna vertebral del libro va por la forma: una carretera de diálogos de una línea, sin guiones, superpuestos, salpicada de puntos de vista que cambian de una frase a otra, que dotan a las historias de una velocidad de viaducto lo mismo que de una atmósfera de esos sueños que parecen más reveladores que cualquier vigilia. Y violencia, mucha violencia del cuerpo poderoso contra el cuerpo débil. Difícilmente las familias felices de la burguesía peruana han sido retratadas con tanta violencia contenida y sutil contra ellas mismas y, sobre todo, contra sus niños” (Alexis Iparraguirre, La conjura de los libros).

“Son doce cuentos que exploran, en su mayoría, las dinámicas familiares. O tal vez sería más acertado decir: el momento exacto en que lo familiar se vuelve extraño, en que vemos una sombra nueva, un tono de voz distinto. Doloroso. (…) Katya Adaui ha construido, en Aquí hay icebergs, un mundo inundado, uno donde los ruidos y las conversaciones se escuchan como desde el fondo de una piscina, conjurando intuiciones sobre la naturaleza de la pérdida, del dolor y del abandono. Su escritura va alternando ritmos de pausa y de arrebato, despierta al lector con sus diálogos feroces, con sus reflexiones tristes. Como cuando uno de los narradores dice: “Siempre he sabido cuál es mi lugar. Soy quien observa todo desde el asiento de atrás.” Y también “A veces leer me tranquiliza. Pero siempre un libro se termina” (María José Navia, Punto y coma).



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