Cochabamba, sábado 17 de noviembre de 2018

El olor de la muerte motivó la creación del cementerio

Antes de la República, los cadáveres se enterraban en las iglesias. El historiador Carlos Lavayén recopila la historia del camposanto de la ciudad.
REDACCIÓN. Twitter: @DiarioOpinion | | 28 oct 2018

El Cementerio General de la ciudad de Cochabamba, detrás de La Coronilla.



Antes de la independencia de Bolivia, enterraban a los muertos en las iglesias y los desenterraran cada año. Esto amenazaba a la salud de la población.

Para la creación del Cementerio General de la ciudad de Cochabamba, Miguel María de Aguirre eligió el lugar: detrás de la Colina de San Sebastián, para que el olor no pase.

El cementerio de Cochabamba tiene características patrimoniales e históricas. La fachada fue construida con material de un arco retirado del paseo de El Prado, porque perjudicaba la circulación de los vehículos motorizados.

El camposanto tiene área de personajes notables y, entre otros aspectos, cementerios de colonias extranjeras.

El historiador Carlos Lavayén Mendoza, autor del libro “El Cementerio General de la Ciudad de Cochabamba”, explica que el camposanto se fundó en 1826.

RITOS DE ANTES

La tradición católica española impuso los entierros en las iglesias, “lugares santos”, como en la Catedral y el templo San Juan de Dios. Quienes tenían dinero podían acceder a un espacio dentro del templo, “por medio de un contrato” previo o que constaba en testamentos a cambio de un pago o remuneración. Se incluían hasta haciendas y capellanías que quedaban en favor de la iglesia.

La gente común se enterraba en la parte exterior. Los pobres, generalmente en un lateral.

Estas prácticas de entierro se quedaron hasta la época colonial. Pero, se mezclaban con las costumbres tradicionales.

Eligieron la fiesta de San Andrés a fines de noviembre. En esas fechas desentarraban a los muertos.

“Hacia 1790, se produjo un escándalo porque se sobrepasó los límites tradicionales”.

La tarde del 29 de noviembre desentarraban a sus muertos, se los llevaban como en procesión a sus casas y los devolvían al día siguiente.

“Se producía una situación que amenazaba a la salud”.

Además, había consumo de alcohol y coca.

“Las autoridades lo prohibieron (...). Esto mostraba las costumbres enraizadas del mundo andino”.

En España, donde también enterraban en los templos, en la época monárquica lo prohibieron por los malos olores que se producían en las instalaciones religiosas.

CEMENTERIO PÚBLICO

Con la independencia de Bolivia en 1825, hubo transformaciones también en los comportamientos sociales, políticos y religiosos, y uno de ellos era el que había impuesto el nuevo sistema de gobierno, que trataba de evitar toda la influencia fuerte de la religión, y buscaba “que lo religioso sea superado por lo laico, lo civil”.

Ahí, se incluía el tema del cementerio.

En 1826, Antonio José de Sucre determinó la creación de los cementerios públicos.

En Cochabamba, Miguel María de Aguirre, padre de Nataniel Aguirre, eligió el lugar durante sus paseos en caballo.

“Había detectado un lugar interesante que estaba detrás de la colina y eso significaba que los aires no podían haber sido contaminados desde el cementerio hacia la parte poblada”.

Pero, esto “afectaba los intereses económicos de los religiosos que veían mermados sus ingresos”.

La fundación se dio en medio de episodios anecdóticos. Un sacerdote se opuso, pero Aguirre buscó a otros, y aprovechando que el primero estaba enfermo, logró sacar algunos cadáveres del templo y llevarlos al nuevo cementerio para su inauguración. Luego, “la gente entendió que era en beneficio de la salud y desarrollo de la ciudad”.

El camposanto comenzó a expandirse y organizarse, detrás de La Coronilla.

SEQUÍA Y GUERRA

Por el año 1978, hubo hambruna a causa de una sequía que derivó en enfermedades y, luego, mortandad, incluida la necesidad de ampliar el camposanto en 1879.

La Guerra del Pacífico coincide con estos años.

“El crecimiento estuvo de acuerdo a las necesidades que iban surgiendo por el proceso de la historia”.

LOS EXTRANJEROS

Alemanes se instalaron en Cochabamba a principios del siglo XIX. Fueron importantes en la formación del Lloyd Aéreo Boliviano (LAB). “Son los primeros que trajeron aviones (...). Hicieron importantes aportes”.

Pero, tenían costumbres nórdicas del mundo europeo, y, en general, eran protestantes. Solicitaron un espacio especial para sus enterratorios, y les cedieron un lugar, que en la actualidad es un cementerio jardín con una capilla.

Entre otros, los restos del piloto Jorge Wilstermann están ahí.

Otro cementerio importante es el Yugoeslavo, ahora denominado Sociedad de Beneficencia Croata. Es un terreno situado frente al Cementerio General. Tiene características de galerías y fachadas de arquitectura europea.

Otra comunidad importante es la israelita. Su cementerio resalta en la avenida Sajama por las tumbas con la estrella de David en cada una.

Por haber estado en guerra con los alemanes, “sus muertos no podían descansar unos al lado de otros” y, por eso, tienen ubicación en la calle de atrás.

En 1960, se presentó la solicitud de la sociedad árabe para también contar con su cementerio y también se les cedió un terreno, al lado del cementerio Alemán, “con la condición de que los árabes que estaban enterrados en el Cementerio General sean trasladados” y dejen esos espacios para el uso de la gente que vivía en Cochabamba.

La arquitectura en el cementerio Árabe mezcla lo cristiano con lo musulmán. Existen medias lunas, arcos de tipo árabe, otros apuntados.

Los indígenas aceptaban la religión católica. Pero, se imbricaba con sus costumbres, y se producían los rituales de enterramientos y exhumaciones e inhumaciones”.

Carlos Lavayén

HISTORIADOR

El más antiguo

Aunque la determinación de creación de cementerios en todo el país se dio en 1826, se dice que el de Cochabamba es el más antiguo.





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