Cochabamba, lunes 12 de noviembre de 2018

Los adolescentes de hoy en día (nota para “adultos”)

| Miguel RamÍrez ArrÁzola Psicólogo Clínico miki.psico@gmail.com | 21 oct 2018

Hace una semana leía un texto que decía: "La juventud de hoy ama el lujo, es mal educada, desprecia la autoridad, no respeta a sus mayores y chismea mientras debería trabajar. Los jóvenes ya no se ponen de pie cuando los mayores entran al cuarto, contradicen a sus padres, fanfarronean en la sociedad, devoran en la mesa y tiranizan a sus maestros". A nadie le parecerá novedosa esta afirmación sobre la adolescencia, lo asombroso es que corresponde al filósofo griego Sócrates hace 2.400 años. Cierto o no, es notorio que a través de la historia ha existido una constante queja de los adultos hacia la adolescencia, mencionando que ellos andan mal y que en sus tiempos todo era mejor.

¿Cómo pensar la queja planteada por algunos padres, profesores y adultos en general de esta época? Les molesta la impulsividad de los adolescentes, se quejan de que algo en ellos les resulta inmanejable, sus consejos, opiniones u ordenes no son escuchadas, debido a la “crisis del adolescente actual” y porque han perdido vigencia para ellos mismos; existe algo en los jóvenes que llega a movilizar a los mayores, podría ser el verse como en un espejo, sus propias vivencias, recuerdos, dificultades y los caminos transitados.

Si algo queda claro en los padres y educadores de hoy en día, es que nacieron y se “educaron” en un mundo, y hoy transitan en otro, aunque resulte paradójico, pasa lo mismo con los adolescentes, habitaban un mundo y al llegar a la adolescencia se confrontan con uno nuevo, es un punto de tránsito, el umbral entre la infancia y el paso a la adultez. Es decir, es en este momento donde habrá una nueva significación tanto a sus lazos sociales, con sus padres y ante su propio cuerpo.

¿Cómo son los adolescentes de hoy en día? Primero hay que entender que existen los adolescentes, de uno en uno, cada quien conlleva una trama individual, que solo puede entenderse como una construcción que da paso a nuevas y sorpresivas experiencias.

Luego vale poner en consideración que hay elementos particulares en esta época, la vía de ingreso a lo nuevo se da por la identificación a ciertas figuras, ya no solo adultas o referenciales como “antes”, sino también por sus propios pares sociales.

La adolescencia pone en juego la propia imagen, el cuerpo, y no la palabra como vía de comunicación (elemento vital de regulación personal y social), junto con la impulsividad que genera la dinámica de la inmediatez en la que se manejan con los demás y consigo mismo, junto a la desesperante tarea de que todo llegue a convertirse en acto, bloqueando toda posibilidad de apertura a la reflexión y a los interrogantes que un sujeto adolescente pueda formularse acerca de su realidad.

¿Qué hacemos? Parafraseando a Jacques-Alain Miller, nunca infantilizar al adolescente, sino “adultizarlo”, dirigirse al sujeto que demanda nada más que tomar la palabra, hay que escucharlos, ¿será que les brindamos un espacio para la escucha? Y si fuera así, desde qué lugar lo hacemos, se les toma como a los que no saben, como culpables o mediante la victimización, habrá que saber escuchar si se quiere compren- der, los mejores maestros son ellos mismos.

El punto de crisis en la adolescencia actual es el no poder mediar los actos con la palabra, y cuando no hay dicha mediación nace el instinto, lo irracional, el acto.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, te puedes contactar

con Claudia Méndez del Carpio (psicóloga), responsable de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com o al teléfono/WhatsApp 62620609. Visítanos en Facebook : LECTURAS SUTILES



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