Cochabamba, jueves 15 de noviembre de 2018

El gran tesoro de Sacambaya, la leyenda que cautivó a Discovery Channel

La posibilidad de la existencia de una gran riqueza perdida atrajo a muchos exploradores que se internaron en el lugar con la esperanza de encontrar el oro y la plata escondidas.
TEXTO: JIMENA NÚÑEZ LARRAÍN FOTO: DISCOVERY CHANNEY, media.popculture.com | | 14 oct 2018



A lo largo de casi cuatro siglos, la posible existencia de un tesoro escondido en la localidad paceña de Sacambaya atrajo a decenas de exploradores que, dejando de lado las leyendas y supersticiones que rodeaban la historia de este lugar, se aventuraron a penetrar en sus montañas en busca del oro y la plata escondidos por los jesuitas.

Uno de los últimos interesados en encontrar y desenterrar estas riquezas es la cadena televisiva norteamericana Discovery Channel, con su programa "Treasure quest" (“Búsqueda del tesoro”), que se trasladó hasta la provincia Inquisivi en los Yungas de La Paz con tres hombres de experiencia en este campo; con lo último en tecnología en cuanto a censores de localización, y con un equipo de producción para documentar la búsqueda.

El equipo estaba conformado por el cazador de tesoros Shawn Capuchas, el experto en tecnología Jeremy Whalen, el especialista en demoliciones Jack Peters, y además el boliviano Javier Cortés, especialista en minería, quien se unió a ellos como guía local y operador de equipo pesado.

La producción de “Treasure Quest” permaneció durante 10 semanas en el lugar, tiempo en el que se filmó todo el documental que será transmitido en Latinoamérica en ocho capítulos, a partir de noviembre.

EL ORIGEN DEL MISTERIO

La leyenda se remonta a 1760 y cuenta que una misión jesuita asentada en Sacambaya se rebeló contra el Rey de España y antes de abandonar la iglesia ordenó a un grupo de nativos que encuentre una cueva dentro del monte, donde llevaron una gran cantidad de tesoros: objetos de oro puro, metales preciosos y tejidos artesanales de más de 200 años, que ahora estarían avaluados en dos billones de dólares.

Según la página de internet bolivia.blogspot.com, hace muchos años, apareció un campesino que aseguraba conocer el lugar dónde se hallaba oculto el tesoro, pero nadie confió en él y no pudo trasmitir la ubicación en la selva.

La leyenda urbana cuenta que este hombre aseguraba que unos de sus antepasados había sido convocado al templo para trasladar el tesoro. Sin que nadie lo supiera, su hijo menor lo siguió y observó el trabajo que realizaron los nativos.

Cuando terminaron de guardar las riquezas, los hombres que participaron de la expedición fueron desapareciendo uno por uno y, cuando no quedó ningún testigo, los religiosos colocaron en la entrada de la cueva una enorme piedra en forma ovoide. El muchacho permaneció oculto entre los matorrales hasta que los hombres desaparecieron y recién retornó a su casa.

El único testigo contó el secreto a sus hijos, bajo juramento de que no lo comenten con nadie. Así pasaron los años, la historia se transmitió de generación en generación.

Pero, las investigaciones de Discovery Channel´s tienen otra versión de esta historia, que afirma que casi todos los jesuitas que se rebelaron en Sacambaya fueron ejecutados en Europa, menos uno, quien luego retornó a Bolivia para buscar el tesoro y convivir con una in- dígena. Fruto de esa relación llegaría una niña, quien de adulta se enamoraría de un viajero de Inglaterra, a quien le contó la historia del tesoro.

¿UN TESORO MALDITO?

Durante siglos muchos buscadores de for-tuna vinieron a Bolivia con la idea de desenterrar este tesoro, aún a riesgo de recibir las maldiciones que rodean a esta leyenda o caer en las trampas que los jesuitas habrían colocado al interior de la cueva.

La idea de volverse inmensamente rico era más fuerte que cualquier peligro. Una ilusión que se fortalecía por la descripción que dejó en una carta, antes de morir, el Padre Comendador de la Compañía de Jesús y Conquistador de los 32 pueblos de Moxos por la Audiencia Real del politicario de Charcas, Fray Diego de Olivar.

El texto decía: “El oro en pepitas fue recogido del Valle Alto y fueron ocultas en el cerro Tutinqui... más abajo, al lado del oriente, encontrarán una piedra o puerta grande, que no se desplomará, porque está tapada por dentro con una piedra grande, ahí dentro están los huesos y cinco mil quinientos quintales de oro”.

El primer aventurero en llegar a Bolivia es el inglés Cecil Herbert Prodgers, quien se enteró del tesoro gracias a Corina San Román, hija de un expresidente peruano que tenía un documento que había heredado de un jesuita llamado Padre San Román.

Ahí, el religioso mencionaba que el tesoro se encontraba en una cueva en Caballo Cunco, un escarpado cerro de bosques donde se podía ver tres lados del río Sacambaya.

En 1905, Prodgers llegó con un pequeño equipo de trabajadores. Según los relatos, lograron romper la parte superior de la cueva, pero salió algún tipo de gas tóxico que enfermó al expedicionario, por lo que se vieron forzados a abandonar la búsqueda.

Años más tarde, el explorador Percy Harrison Fawcett insistió en el emprendimiento hasta que desapareció en el Mato Grosso, mientras buscaba una ciudad perdida.

No pasó muchos tiempo hasta que la noticia llegara a oídos del buscador de tesoros Sanders, quien visitó varias veces Bolivia y luego retornó a Inglaterra, para reunir fondos con inversionistas potenciales, argumentando que él había descubierto una cueva, donde halló un crucifijo y un mensaje que les advertía de los peligros sino se marcharan rápido.

Tras varios meses, logró reunir los fondos y en 1928 retornó acompañado de 20 hombres y un equipo moderno de bombas y de excavación, y máscaras antigás; pero, no volvió a hallar la cueva.

La misma suerte tuvo Alan Hillgarth, uno de los exploradores más importantes de la época, que se fue sin hallar fortuna. Tres décadas después, en 1960, los ingleses Mark Howell y Tony Morrison llegaron a Inquisivi, con un detector de metal de fuerza industrial, pero las lluvias no les permitieron realizar su trabajo. Recogieron su equipo y se marcharon.

Algunos libros de historia boliviana contienen referencias a minas perdidas y legendarios tesoros. En 1895, los historiadores José Zarco y Manuel Vicente Ballivián, en su libro “El oro en Bolivia”, insistían en la existencia de este tesoro.

discovery channel

En agosto de 2017, el veterano cazador de tesoros Shawn Capuchas, Jeremy Whalen y Jack Peters llegaron a Bolivia junto a personal de Discovery Channel, con el objetivo de ir tras el legendario tesoro de Sacambaya; expedición que fue grabada para la famosa serie “Treasure quest” (Búsqueda del tesoro).

A este equipo internacional se sumó el cochabambino Javier Cortés Barrientos, como guía bilingüe, experto en minería y manejo de equipo pesado.

La revista Así tomó contacto con él, pero, debido a las condiciones en su contrato y a que la serie recién saldrá a emisión en noviembre próximo, no puede adelantar muchos detalles.

Cortés relata que la primera actividad y -quizá una de las más estresantes- fue viajar por la carretera a los Yungas, también conocida como el Camino de la Muerte. Una vez que llegaron a Inquisivi, el equipo se organizó para armar el campamento.

“Trabajamos durante 10 semanas continuas. Todo el tiempo estábamos en el monte, comíamos y dormíamos allá. Durante ese pe-riodo, las cámaras no dejaron de filmar”, añade.

Conocedores de la geografía de la zona, el staff de los buscadores de tesoros llegó con equipo de última tecnología.

Este tipo de adelanto tecnológico les permitió hallar muchos objetos, aunque tendremos que esperar hasta el último capítulo de la serie para saber el gran desenlace.

“Se hallaron herraduras antiguas, monedas de la época, clavos, objetos jesuitas y otro tipo de cosas que podrán ser apreciadas en el programa”, asegura.

Durante los dos meses y medio de filmación, Cortés guió y colaboró con los buscadores, quienes pusieron en práctica todos sus conocimientos. “Shawn Cowles es uno de los expertos en tesoros, que apenas veía una pieza determinaba su data”, dijo.

Para este boliviano, la experiencia de lanzarse a buscar tesoros perdidos le dejó gratos recuerdos y la producción dejó entrever que quizá podrían volver a seguir investigando en suelo nacional. “Me encantaría contarles que se halló y si se seguirá buscando, pero será mejor que ustedes mismos lo vean”, dice.

Uno de los factores que tenía inquieto a los protagonistas del programa era el tema de las maldiciones sobre el tesoro pero, por suerte, tras finalizar el recorrido a los Yungas ellos estaban seguros de que todo estaba bien.

“Sí pasaron cosas raras que -incluso y a pesar de la tecnología- no se pudieron evitar. Hubo percances que pudimos solucionar en el camino pero, no tuvimos hechos trágicos, como en otras expediciones”, finaliza Cortés.

En noviembre, El tesoro de Sacambaya será emitido por Discovery Channel y los bolivanos podrán conocer el trabajo de producción y además descubrir si los buscadores pudieron ingresar a la cueva maldita para sacar el oro de los jesuitas.l





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