Cochabamba, jueves 15 de noviembre de 2018

Crónicas

A propósito de la publicación del libro: Crónicas (con editorial Plural), de Carlos Decker-Molina.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 14 oct 2018



Prólogo para periodistas

El escritor italiano Umberto Eco dijo, antes de morir, que el periodismo actual está en decadencia. También dijo: “El Internet tomó el puesto del periodismo”. Y una inmensa cantidad de noticias falsas o sin verificar se viraliza por la red. En la Unión Europea circulan dos cuartos de noticias falsas por día, a través de las redes sociales (los datos son proporcionados por el diario El País, de España).

La publicación de mentiras se ha convertido en una industria lucrativa.

Carlos Decker-Molina tal vez pertenece a una de las últimas generaciones del periodismo riguroso y de investigación. Radica en Estocolmo, Suecia, desde 1977. Ha sido redactor, corresponsal, jefe de redacción de Radio Sweden Internacional. Fue testigo de los tres golpes militares más sangrientos de Latinoamérica (Bolivia 1971, Chile 1973 y Argentina 1976). Trabajó en Bolivia, Chile, Argentina, Suecia y en la Radio de las Naciones Unidas (Nueva York) como reportero, redactor, columnista, corresponsal y ejerció algunas jefaturas.

Fue exiliado y lo dieron por muerto, en dos ocasiones.

Es un periodista que aprendió el oficio con las lecturas de Ryszard Kapuściński, Gay Talese y Gabriel García Márquez. Es decir, aprendió a realizar un periodismo de primera mano. Fue enviado a países latinoamericanos y europeos, en misiones especiales al Medio Oriente, la ex Yugoslavia y Rusia, cuando aún se creía en las utopías. Y el muro de Berlín (el muro de concreto e ideológico) dividía Alemania. Y Cuba aún era el ejemplo del comunismo y se cantaba “Playa Girón”, con voz aguardentosa y melancólica. Y las mujeres kosovares escapaban de la guerra hacia las fronteras, a pie o en carretas, empujadas por caballos famélicos y desdentados. Y un ex oficial de la KGB, llamado Vladimir Putin, se abría paso en la política rusa.

Carlos Decker-Molina, libreta en mano, tomaba apuntes rigurosos, que luego se convirtieron en crónicas o entrevistas.

El escritor francés Emmanuel Carrère dijo que el periodismo puede ser tan literario como un poema o una novela. Y al igual que un poema y una novela el periodismo reflexiona sobre el hombre y busca la verdad (¿no seremos sólo polvo que volverá al polvo?, ¿nuestra alma no estará hecha sólo de recuerdos o jirones de recuerdos?).

Carlos Decker-Molina no anuncia la verdad o la única verdad (sería vana) como un invento, sino lo que ha visto y oído, para reconstruir la realidad.

Entre las 73 crónicas que tiene este libro resalto algunas. “Marian” es un acercamiento a la discriminación-racismo, disfrazada de mendicidad, el problema actual de Europa; “Plegaria por Chernobyl” es el testimonio de mujeres que presenciaron el fin del mundo, en voz de la escritora, Svetlana Aleksiévich; “Olor a vodka”, es un retrato sobre la desaparición de la URSS; “Baalbek” es tal vez una metáfora sobre el problema de Medio Oriente y una especie de road movie en pleno desierto, con milicianos de Hezbolá, fusiles en mano, que pidieron a Carlos que les cuente historias sobre el Che.

Crónicas es una recopilación de publicaciones en medios locales. Las temáticas son varias (guerras o tensiones políticas entres países, migraciones a Europa desde Medio Oriente, nuevos muros que dividen las fronteras). Es también una recopilación de reseñas de novelas y entrevistas a escritores que reflejan el mundo actual, de Europa (Carlos reportó cada premio Nobel de Literatura desde hace más de 20 años), Estados Unidos y Latinoamérica.

Es cierto, tal vez el periodismo actual está en decadencia, como dijo Umberto Eco. O estamos a las puertas de una nueva forma de hacer periodismo y la prensa necesita de un nuevo norte (o una brújula).

Carlos Decker-Molina es una escuela-guía (ese norte, esa brújula) para estudiantes de periodismo y periodistas.

Y sabe que la prensa (el buen periodismo, el periodismo investigativo, el periodismo al servicio de los gobernados) es todavía una garantía de la democracia.

Periodista – zion186@hotmail.com



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