Cochabamba, jueves 15 de noviembre de 2018
FERIA LIBRE

Bogartmanía

| Bartolomé Leal | 14 oct 2018

“Don’t bogart that joint, my friend”, fue una frase emblemática a fuer de misteriosa que los aficionados al rock de hace varias décadas ansiábamos entender, como devotos que éramos de la contracultura yanqui; a falta digamos de una contracultura propia que nos representara mejor que la hoz y el martillo, en nuestro afán de modernidad, oposición y rebeldía, todo aquello junto y revuelto. No se dominaban aun los rudimentos del spanglish de los jóvenes de ahora, pero igual idolatrábamos en secreto, con vergüenza de nuestra ignorancia, la lengua del rock’n roll.

Pues aquella frase es el título de una canción que hizo popular el grupo “Fraternity of Man” en la película Easy Rider (Busco mi destino, así se llamó en castellano). ¿De dónde proviene la frase, sobre todo esa palabra intraducible, “bogart”? Pues del actor Humphrey Bogart, de todas maneras, aunque por variadas razones. Una es por su forma de tomar el cigarrillo con el pulgar y el índice, diferente de la práctica usual que es hacerlo con el índice y el dedo medio. Pues el modo de fumar de Bogie (quien según Cabrera Infante introdujo el cigarrillo en el cine negro, privilegio de mujeres: los hombres duros fumaban habanos), es el mismo que emplean los fumadores de mariguana. El giro de la canción es un reclamo por el uso exclusivo del cilindro nicotinoso a la manera de Bogart, en circunstancias que el joint (pito, porro o canuto) de canabis sativa es de uso comunitario, se circula en grupo. Por eso la canción continúa con: “Pass it over to me”.

Cabe señalar que el estilo de fumar de Humphrey Bogart es incomparable, una gesticulación corporal de simbología seductora y/o agresiva que pocos han logrado emular. Vean El tesoro de la Sierra Madre o La reina africana, por nombrar un par de joyas. Hay que considerar también otra explicación del título de la canción: Bogie fumaba sus cigarrillos cinematográficos hasta el último centímetro, quemándose los dedos, tal como lo acostumbran los mariguaneros. Pues así se hace en esa memorable escena de Easy Rider en que los motoqueros Dennis Hopper y Henry Fonda dialogan sin palabras unidos por el joint, después de mear juntos, durante su viaje a través de la America profunda en la circunstancial compañía del abogado Jack Nicholson; todos más o menos representándose a sí mismos, un mérito de esa película clásica del hippismo.

Hay algunos que opinan que el verbo “bogart” es mantener el cigarrillo en la comisura de los labios, en un rincón de la boca, de modo provocativo. Uno se pregunta si por eso mismo lo hacía Albert Camus (tal como se le ve en las fotos)... y tras él buena parte de la juventud francesa post segunda guerra mundial. Una forma de mostrar individualismo, cuando no exclusivismo en modo revolucionario; en el fondo, un afán de libertad. Como a menudo en Bogart, Camus no aparece necesariamente encendiendo y aspirando el humo del cigarrillo, sino manteniéndolo largo tiempo en la mano o en la boca. Bogart fuma como chimenea en casi todas sus películas, valga señalar, lo cual se ha atribuido al lobbying de la industria del tabaco, lo cual ocurre hasta en la época actual. El actor lo hacía de veras mientras rodaba y terminó muriendo relativamente joven, a los 57, de cáncer.

La canción llama en su segunda estrofa a enrollar un nuevo canuto, igual al anterior, que se está quemando hasta el final. Se apela a la amistad para evitar el uso egoísta del cilindro de yerba, estilo Humphrey Bogart. Dicho egoísmo se ve en el abominable personaje, con delirio de persecución hasta la paranoia, que Bogie sirve magistralmente en El tesoro de la Sierra Madre, la película de John Huston. Aunque en la canción no hay ánimo peyorativo o acusador sino más bien bromista. La mariguana causa hilaridad, como se sabe.

Escritor chileno - bartolome_leal@yahoo.com



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