Cochabamba, jueves 15 de noviembre de 2018

Ocho de cada diez personas no manejan sus emociones

Una experta asegura que la tecnología incide para que los latinoamericanos pierdan conexiones neuronales que permitan la identificación con el otro, lo que evita que la gente tenga empatía y por ello se vean cada vez más casos de violencia extrema.
| CRISTINA SÁNCHEZ/MÉXICO/EFE | 11 oct 2018



Ocho de cada diez personas en Latinoamérica tienen problemas de funcionalidad, ya sea en su vida cotidiana o en sus relaciones personales y laborales, debido a que no saben manejar sus emociones y habilidades para la vida.

"La depresión, ansiedad y angustia no son más que el resultado de un conflicto que las personas tienen consigo mismos y que no logran resolver", dijo a EFE la terapeuta Rita Jaime, presidenta del Instituto Panamericano de Investigación para las Relaciones Exitosas e Inteligentes (Ipirei) con sede en Ciudad de México.

La especialista señaló que actualmente las personas han modificado el desarrollo de sus habilidades para la vida debido a factores como la individualidad en la que se vive y el uso excesivo de la tecnología.

"El uso de la tecnología vino a poner en jaque la capacidad de las habilidades en los procesos mentales. Hoy los individuos viven en la superficialidad, tienen poca cohesión en sociedad, son poco responsables y eso ha llevado a un resquebrajamiento social y un conflicto en relación con el otro", indicó.

La terapeuta explicó que estar en contacto tanto tiempo con la tecnología ha incidido para que las personas actualmente pierdan conexiones neuronales que permitan la identificación con el otro, lo que evita que la gente tenga empatía y por ello se vean cada vez más casos de violencia extrema.

Además, explicó, estar en un mundo de individualismo ha llevado a que los problemas de depresión y ansiedad aumenten de manera considerable.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 322 millones de personas en el mundo sufren depresión, un 18 por ciento más que hace una década, y otros 264 millones padecen trastornos de ansiedad, más del 15 por ciento respecto a hace diez años.

PROBLEMAS MENTALES son ESTIGMATIZADOS  

El director de Salud Mental del instituto Panamericano de Investigación para las Relaciones Exitosas e Inteligentes (Ipirei), Juan Trejo , señaló que la falta de capacidad de las personas para socializar y manejar emociones como la frustración ha elevado el número de suicidios en grupos de edad cada vez menores.

"Tenemos que saber canalizar cada frustración desde la educación, pero los padres estamos evitando que los niños tengan el mínimo de conflictos con lo que cada vez somos menos tolerantes cuando tenemos un no (por respuesta)", aseveró. Los problemas de salud mental han sido excluidos de las políticas públicas y estigmatizados por la sociedad.

Según datos de la OMS, más de 800.000 personas se suicidan cada año y esta es la segunda causa principal de defunción en el grupo de edad de 15 a 29 años.

En Latinoamérica, se estima, ocurren alrededor de 65.000 defunciones por suicidio anualmente.

Aprendizaje

Tristeza, dolor, enojo: los padres suelen buscar proteger a sus hijos de este tipo se sentimientos. Como consecuencia, tratan de que sus hijos no sientan esas emociones. Sin embargo, no les hacen ningún bien accionando así.

Las emociones son importantes porque son verdaderas. Los padres deben alentar a los niños a conectar con sus sentimientos. Si se le enseña

a los niños desde pequeños a reprimir sus emociones, más adelante no podrán reconocer sentimientos en los demás y reaccionar en consecuencia. No tener inteligencia emocional puede tener consecuencias tanto en el ámbito privado como en el laboral. De hecho, la inteligencia emocional es considerada un factor clave para que las conversaciones lleguen a buen puerto.

Fuente: DPA



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