Cochabamba, martes 18 de diciembre de 2018

¿Los celos son señales de amor?

| Favio Javier Sandoval López Psicólogo favio.javier.sandoval.lopez@gmail.com | 07 oct 2018

En el psicoanálisis se considera a los celos como afectos sucedidos en la situación amorosa. Melanie Klein ha indicado que son consecuencia del triángulo: amado, amante y un rival que disputa el cariño del primero. A diferencia de la envidia que es una situación dual, los celos necesitan estos tres elementos para su subsistencia. Lo llamativo y, a la vez, fatal es que la tríada mencionada es constituyente en relaciones intensas.

Se puede afirmar que es un componente de la vida amorosa y, así como los enamorados tratan lúdicamente de cuantificar su pasión preguntando ¿cuánto me quieres?, de la misma forma vale decir: ¿cuánto

me celas?

Sin embargo, cabe interrogarse: ¿los celos y el amor están tan intrínsecamente relacionados?

Freud indicó que existen situaciones en las cuales los celos no significan amor, por ejemplo, en la celotipia, caracterizada por la creencia certera en la infidelidad de la mujer, quien engaña al sujeto con todo el mundo. Se trata de una manifestación patológica y, para el psicoa- nálisis, es una defensa contra una pulsión amenazante. En todo caso,

ya encontramos una excepción a la regla según la cual el amor y los

celos van de la mano.

¿Qué se puede decir de los celos “normales”? Es común la opinión que califica a la falta de celos como falta de amor, justificando dicha vinculación. Esta afirmación es refutable por varios motivos.

En todo caso, cabe aclarar que hacemos referencia a los celos en el hombre. En primer lugar, pueden significar el límite a una situación de complacencia, por ello, muchos restringen al máximo las relaciones sociales de sus parejas, no soportan la idea de tener fuera de observación a las mismas y, si esto se da, será causa de angustiosas recriminaciones.

Mientras más comparta la mujer el espacio cotidiano con el hombre, más tranquilidad tendrá este, aunque se trate de una calma resignada, pues no es un compartir feliz, sino más bien monótono. Es la elección del mal menor, pues, para la creencia del hombre, lo peor es ser engañado.

En otra situación, los celos pueden darse como manifestaciones de una sintomatología masculina: la duda. Es típica la situación en la cual el sujeto celoso, carcomido por ideas de traición, se comporta como un detective buscando pruebas que confirmen sus sospechas. Lo llamativo es que ,frente a una evidencia irrefutable, duda de la facticidad de la misma, aún ante la negativa de su amada.

Finalmente, podemos mencionar que -en ocasiones- los celos suponen un deseo de ver. Por ello, el celoso busca la prueba irrefutable verificada por sus propios ojos. De esta manera, se explica que un hombre persiga o acose a una mujer para ganarse ese motivo que es “firme” a su parecer.

En conclusión, luego de esta breve exposición, se puede afirmar que la idea de que todo hombre que cela “ama” es un error, ya que las constelaciones que rodean a este afecto son tan enigmáticas y enredadas que se podrían escribir interminables líneas sobre ellas.

Lacan había afirmado que hablar de amor es una tarea interminable. Hablar del hombre también lo es.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio (psicóloga), responsable de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com o al teléfono/WhatsApp 62620609. Visítanos en Facebook como LECTURAS SUTILES.



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

MÁS NOTICIAS DE « REVISTA ASí »:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa