Cochabamba, martes 18 de diciembre de 2018

La batalla pacífica e inclaudicable de Bolivia por volver al mar

En abril de 2013, el país decidió romper el silencio y acudir ante la CIJ en busca de un fallo que obligue a Chile a negociar un accesos soberano al océano Pacífico, con argumentos reconocidos por el derecho internacional.
| ELIZABETH RIVA ÁLVAREZ Twitter: @riva_alvarez1 | 30 sep 2018

El presidente Evo Morales sale de la Corte Internacional de Justicia, en La Haya, tras la presentación de la memoria marítima boliviana, en abril de 2014.

Bolivia anhela que este lunes, 1 de octubre de 2018, marque el inicio de un nuevo tiempo en sus relaciones con Chile, “un tiempo de diálogo, paz, integración y complementariedad”, propiciado por el fallo que dictará la Corte Internacional de Justicia (CIJ), en la demanda marítima.

El proceso jurídico planteado por Bolivia contra Chile en abril de 2013 llega a su fin, cinco años y cinco meses después, con un veredicto inapelable y de cumplimiento obligatorio para ambos países, que mañana será pronunciado por el máximo tribunal de justicia de la Naciones Unidas, a las 9:00 de la mañana, hora boliviana.

“Bolivia pide que la Corte de La Haya obligue a Chile a dialogar y negociar de buena fe y en un plazo razonable un acceso soberano al océano Pacífico para los bolivianos”, sostiene el agente ante la La Haya, Eduardo Rodríguez Veltzé.

Un fallo favorable para Bolivia no otorgará un acceso inmediato al mar, pero sí permitirá a ambos países trabajar “propuestas concretas, útiles y factibles que lleven a alcanzar el objetivo supremo, que es el retorno al mar, con acceso soberano, para los bolivianos”, complementa el excanciller David Choquehuanca, en un diálogo con OPINIÓN.

Hasta ahora, el momento más significativo y alentador para el país, dentro el proceso que se ventila en La Haya, fue el fallo dictado el 24 de septiembre de 2015 sobre la objeción preliminar de competencia interpuesta por el Gobierno chileno. La Corte, casi por unanimidad, se declaró competente para tratar la demanda planteada por Bolivia, lo que dejó en claro que el diferendo marítimo entre ambos países es un tema enmarcado y reconocido por el derecho internacional.

ARGUMENTOS

El país se apoya en la “verdad, la histórica y el derecho” para salir del injusto aislamiento marítimo al que está sometido desde hace 139 años, después de la derrota en la llamada Guerra del Pacífico (1879-1883) que libró contra Chile.

“Bolivia nació con mar y nunca renunciará al mar. Acudimos a la CIJ porque tenemos la convicción de la verdad, la historia y el derecho. Un acto artero como la invasión de 1879 no se repara con la negación. Chile está obligada a devolver a Bolivia su salida al mar con soberanía”, afirmó en marzo el presidente Evo Morales.

Los llamados al diálogo a Chile, a los largo de estos cinco años del litigio, incluso antes, han sido constantes; sin embargo el Gobierno de ese país se aferra al Tratado de 1904 para evitar una negociación en el tema marítimo.

Bolivia, en sus alegatos ante la CIJ, reafirmó que la demanda no toca ese Tratado, que selló los límites entre ambos países. A lo que el país apela es a los constantes compromisos de Chile, incumplidos, que en el derecho civil e internacional se enmarcan en el principio: “Los pactos y compromisos deben honrarse”, que es una de las bases fundacionales de la confianza que la sociedad deposita en sí misma.

DAÑO ECONÓMICO

Bolivia considera que los daños económicos por su encierro son cuantiosos.

La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB) denunció que el país pierde mil millones de dólares al año por carecer de una salida al mar, lo que a su juicio le resta un crecimiento del 2 por ciento en su producto interior bruto (PIB).

El enclaustramiento ha creado una serie de barreras para el desarrollo empresarial e industrial del país, que además soporta constantes “abusos” en el puerto de Arica para la movilización de exportaciones e importaciones

CAUTIVERIO

A todo esto se suma la imposibilidad de los bolivianos de ir libremente hacia el mar que un día fue suyo.

Con la demanda, Bolivia, un país cautivo y emergente de Latinoamérica, decidió dejar los lamentos que se enraizaron en más de 135 años de mediterraneidad forzada y levantar su voz para contar su historia al mundo y exigir a Chile, una potencia regional, diálogo y negociación para tener un acceso soberano al mar que le arrebató en una cruenta invasión, conocida como la Guerra del Pacífico.

3

posibles fallos

1) La más favorable para el país, es que los tribunos determinen que sí existe la obligación de Chile de negociar de buena fe hasta que Bolivia recupere una salida soberana al océano Pacífico.

2) Una segunda opción es que la Corte obligue a Chile a negociar, pero sin un plazo establecido y sin incluir la palabra "soberanía". Se trataría de un veredicto intermedio que implicaría dar la razón, en parte, a ambos países.

3) La más adversa para los intereses nacionales es que el tribunal concluya que no ha nacido ninguna obligación de negociar una salida soberana al mar y se de por cerrado el tema.

Junto a estas opciones, analistas y expertos en temas contenciosos abren otras posibilidades, pero el fallo solo será dilucidado mañana, por el tribunal de La Haya.

COMPROMISOS INCUMPLIDOS

Bolivia nació a la vida independiente el 6 de agosto de 1825 con un extenso y valioso litoral, por sus recursos naturales. Chile le arrebató su cualidad marítima en la Guerra del Pacífico (1879-1883). Diferentes gobiernos de ese país se comprometieron a ceder parte del territorio usurpado, pero esos pactos no fueron cumplidos, por lo que el Gobierno boliviano decidió acudir ante la CIJ.

1895 y el primer Tratado de Paz

En ese entonces—cita la Memoria boliviana presentada a la CIJ— Chile se comprometió expresamente a “adquirir el puerto y territorios de Tacna y Arica, entonces en disputa con Perú, con el propósito ineludible de cederlos a Bolivia”.

Chile asumió además que, si no lograba obtener este territorio, le daría a Bolivia un acceso soberano alternativo al Pacífico a través de “Vítor u otra entrada equivalente”, y reconoció que su obligación “no se considerará cumplida, hasta que ceda un puerto y un área que satisfaga plenamente las necesidades actuales y futuras del comercio y la industria bolivianos”.

1920 y la oferta de cesión de territorio en Arica

Chile “afirmó su voluntad de negociar un acceso soberano al Pacífico en declaraciones ante la Sociedad de Naciones y en la Ley de Aprobación Oficial del 10 de enero de 1920 (Ley de 1920), en virtud de la cual confirmó su voluntad de ‘hacer todos los esfuerzos para que Bolivia adquiera un acceso al mar propio, cediendo una parte significativa del área al norte de Arica’”.

1975 y el hito del Abrazo de Charaña

Ese año se gestó uno de los ofrecimientos chilenos más claros. Bolivia reseñó a la CIJ que “en 1975, los presidentes boliviano y chileno, Hugo Banzer Suárez y Augusto Pinochet Ugarte, firmaron una declaración conjunta en la ciudad fronteriza de Charaña para abordar ‘la situación sin salida al mar que afecta a Bolivia”.

“Una nota de Chile del 19 de diciembre de 1975 confirmó que, a pesar del Tratado de 1904, Chile ‘estaría dispuesto a negociar con Bolivia la cesión de una franja de territorio al norte de Arica a la Línea de la Concordia’”.

En ese entonces, Bolivia propuso la cesión a su favor “de un pedazo de territorio soberano a 50 kilómetros a lo largo de la costa y de 15 kilómetros de ancho en una región adecuada que se determinará, alternativamente, cerca de Iquique, Antofagasta o Pisagua”.

Inclusive el tercero en conflicto exteriorizó una propuesta. “El 19 de noviembre de 1976, Perú presentó un Memorando a Chile en el cual hizo su propia propuesta” que estaba vinculada al “establecimiento, en la Provincia de Arica, siguiendo el Corredor, de un área territorial bajo la soberanía compartida de los tres Estados Perú, Bolivia y Chile, ubicado al sur del límite peruano-chileno, entre la Línea de la Concordia, la carretera Panamericana, la zona norte de la ciudad de Arica y la región costera del Océano Pacífico”. “Chile rechazó la propuesta peruana”, destaca el legajo.

Agenda de 13 puntos

Los presidentes de Bolivia, Evo Morales, y de Chile, Michelle Bachelet, acordaron una agenda de 13 puntos que incluyó “el Punto VI” identificado como el “Problema Marítimo” y, en ese marco y de manera reservada, “también se discutió la posibilidad de crear un enclave boliviano en la costa chilena”.

2011, el año del repudio chileno

“Así, para 2011, después de más de un siglo de acuerdos, compromisos y garantías que abarcan el Pacto de Tregua de 1884, el Tratado de transferencia de 1895, la Ley de 1920, el Memorándum mate de 1926, el Canje de notas de 1950, el Memorándum Trucco de 1961 y el 1975 Declaración conjunta de Charaña, además de varias declaraciones chilenas y resoluciones unánimes de la OEA, Chile simplemente rechazó cualquier negociación adicional y repudió sus obligaciones con respecto al acceso soberano de Bolivia al mar”, destaca la memoria de Bolivia.

* CON DATOS DE LA RAZÓN



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