Cochabamba, martes 16 de octubre de 2018

María Teresa Saavedra: “Nací para trabajar en servicios funerarios”

En pocos días, la propietaria y Gerente General del Parque de las Memorias presidirá en Santa Cruz el IV Encuentro Mundial de la Industria Funeraria, que será su último evento como máxima autoridad, ya que dejará el cargo a su sucesor.
TEXTO: JIMENA NÚÑEZ LARRAÍN FOTOS: DICO SOLÍS | | 23 sep 2018



Tiene la mirada dulce y un tono suave al hablar. Así es Teresa Saavedra de Andrade, de 58 años, quien, a pesar de estar teniendo unos días muy agitados, debido a la organización del IV Encuentro Mundial de la Industria Funeraria —que se realizará del 26 al 30 de septiembre en Santa Cruz—, se dio un tiempo para recibir a la revista Así en su oficina. Allí, sentada tras su escritorio, comienza a hablar de una de sus pasiones: los servicios funerarios. “Siento que uno debe nacer para cumplir esta labor; es como si la profesión eligiera con quiénes va a estar relacionada”, asegura Saavedra.

Este encuentro es la última actividad que la empresaria deberá cumplir antes de dejar la presidencia de la Federación Internacional de Asociaciones de Tanatólogos (IFTA, por su sigla en inglés, o FIAT, en francés), una entidad reconocida por la Unesco y que agrupa a al rubro del sector funerario.

Actualmente, cuenta con más de 600 empresas privadas e instancias públicas afiliadas, de 92 países de los cinco continentes.

Techi, como la llaman en su casa, familiares y amigos cercanos, tiene el compromiso de sacar adelante el evento más importante del continente en su rubro.

“Quiero mostrar lo bello que es mi país y que se lleven la mejor impresión de él. Este encuentro no solo se centrará en la capacitación, sino también en el turismo”, sostiene.

María Teresa Saavedra es la primera mujer latina en ocupar este cargo, desde hace ocho años. “Este no es un puesto que se designa a dedo, sino por competencia; para acceder a él hay que tener una carrera consolidada. Llegar a este lugar me llevó años, primero fui tercera vicepresidenta y, poco a poco, escalé en cargos y responsabilidades”.

FAMILIA UNIDA

La empresaria se siente privilegiada, ya que creció en un hogar donde primó el amor junto a sus padres y su hermana menor, Patricia.

Antonio Saavedra, su padre, era un hombre con proyecciones diplomáticas; su esposa, María Teresa Saavedra, lo apoyó siempre.

Esta era la razón por la que Techi pasó parte de su infancia en Estados Unidos y Bolivia.

“Tengo bachillerato norteamericano, pero también me gradué del colegio Calvert, soy de la promoción 1977”, asegura la empresaria.

Una vez egresada retornó a Estados Unidos para cursar la carrera de Sociología y Antropología; pero, por decisión personal, volvió a la Llajta y se inscribió en la Universidad Mayor de San Simón, donde terminó la carre- ra de Administración de Empresas.

AMOR Y PROFESIÓN

En ese entonces el amor llegó a su vida de la mano de Ramiro Andrade. Después de algunos meses de enamoramiento, decidieron contraer matrimonio. Fruto de ese sentimiento llegaron sus hijos Daniel, Mauricio y Nicolás.

“Aprendí con mis padres que el ma-trimonio no era una jaula, sino una puerta que te da la libertad para luchar por tus sueños, pero en pareja”, dice Saavedra.

Tras un par de años de casados, la familia Andrade Saavedra sufrió la trágica pérdida de un gran amigo, motivo por el cual tuvieron que lidiar con los problemas de una repatriación y posterior entierro.

Esta experiencia los llevó a buscar soluciones para poder colaborar en el momento más difícil por el que atraviesa una familia.

Fue por este motivo, la pareja se ani-mó a crear una empresa de servicios funerarios, que llamaron Parque de las Memorias. “Trabajo 30 años en este sector y creo que la muerte es la experiencia más dolorosa que hay que enfrentar, pero con ayuda de un buen equipo, se hace un poco más llevadera”, afirma Saavedra.

Para María Teresa Saavedra es una suerte y un honor poder estar vinculada a este rubro porque, según ella, uno tiene que tener apertura, solidaridad, prudencia y tolerancia para encarar ciertos problemas que surgen a diario y, además, mucha capacidad para colaborar.

Con el transcurrir de los años, la empresa de la familia Andrade Saavedra se fue consolidando como una de las más importantes del rubro en Bolivia, motivo por el cual sus propie-tarios comenzaron a ser invitados para participar en eventos internacionales. Fue en este escenario donde María Teresa se destacó y llegó a ocupar la presidencia del IFTA, desde el año 2016 hasta la fecha.

Ahora, Techi también está desarro-llando su vocación por la sociología y la antropología, ya que el cargo que ocupa en el IFTA le permite trabajar el tema de Patrimonio Funerario con la Unesco y las Naciones Unidas realizando proyectos de investigación sobre los procesos culturales que se viven en los diferentes países en torno a la temática de la muerte, la pérdida y el dolor. l

“Esta área de trabajo requiere de una alta disciplina de servicio y la forma en la que me criaron me sirvió de mucho. Actualmente, mis hijos son los que están agarrando las riendas de este emprendimiento. Soy una mujer muy feliz y orgullosa de poder aliviar, de alguna manera, el dolor de perder a un ser querido”.



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