Cochabamba, miércoles 17 de octubre de 2018

El Ambulante, cine comunitario y artesanal

Reseña del documental sobre el cineasta más independiente de Argentina, que se proyecta en el ciclo de septiembre de los Martes de Cine Español.
| Esteban Améstegui Lavayén | 23 sep 2018



La Décima carta -primer filme del ciclo de Martes de Cine Español del mes de septiembre- retrataba a Basilio Martin Patino, uno de los cineastas más consagrados del cine ibérico. El documental reflexiona sobre el séptimo arte en torno a la obra del director salmantino. Su enfoque presentaba al cine como memoria y representación social. En cambio, El ambulante está centrado más en el proceso e interacción del mismo.

Benjamin Gould es un pequeño pueblo de aproximadamente 800 personas en el sur de Córdoba, Argentina. La localidad no tiene cine, teatro, banco ni hotel. En pocas palabras, no mucho con qué entretenerse. En un auto a punto de caer en pedazos, llega un anciano de 65 años con un equipo de filmación muy limitado. Daniel Burmeister tiene una propuesta sencilla para las autoridades: realizar una película en Gould con ayuda de los vecinos, a cambio de alojamiento y comida.

Burmeister no se complica mucho, ya que filma las mismas cuatro historias en distintas localidades chicas de Argentina. Para el casting, recorre el pueblo de puerta en puerta y no rechaza a nadie que quiera participar en el rodaje. Ante cualquier imprevisto, se le ocurren cientos de soluciones. Si la película lo requiere, es capaz de manejar bici con cámara al hombro, correr, saltar cercos y construir él mismo un ataúd de madera.

Durante su estadía en Gould, todo el pueblo altera su ritmo de vida. La mayoría de la población nunca ingresó a la sala de un cine, mucho menos participó en una película. Por lo tanto, la producción del filme es un acontecimiento histórico para ellos. “Todos recordaremos este año como el año que hicimos una película”. El proceso de elaboración del cineasta más independiente de Argentina no solo es artesanal, sino también comunitario.

A diferencia de Burmeister, Marcheggiano, De la Serna y Yurcovich (los directores) son meticulosos con la producción. La fluidez de sus secuencias se asemeja más a la narrativa de una ficción que a la de un documental. Todas sus escenas cuidan la composición, color y sonido, un reto bastante grande tomando en cuenta el ritmo de trabajo de la otra cinta.

Por otra parte, una tendencia actual en los documentales independientes es la intervención de los directores en la historia. Esta decisión muchas veces implica el sacrificio de la estética por una mayor naturalidad en las interacciones. En este caso, la filmación del documental pasaba desapercibida con la producción de la película del pueblo. De esta forma se mantuvo la espontaneidad y no tuvo que recurrir al vlog.

Periodista - estebanamestegui@gmail.com



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