Cochabamba, miércoles 17 de octubre de 2018

Los qhochalas llevan la comida boliviana a las mesas del mundo

Los sabores de la Llajta y del resto del país no solo son bien recibidos por los bolivianos, sino que también ganan paladares de los extranjeros. Las salteñas, los picantes, la quinua y la quilquiña están al alcance de todos.
| SULEMA MEZA TIGA WhatsApp: 67598470 | 16 sep 2018

Ruth López en un acto cívico, en Buenos Aires. Dos de los platillos más vendidos en el restaurante Encuentro Andino.

La comida cochabambina y boliviana es una de las más delicisosas de esta parte del mundo. No solo se imponen los potajes tradicionales, sino que en los últimos años se realiza una serie de fusiones e innovaciones. Una muestra de lo que está pasando es que en 2013 , el ya famoso Gustu, ubicado en La Paz, fue elegido como mejor restaurante nuevo de Sudamérica y mejor restaurante del Cono Sur por la revista digital especializada Como Sur. Esos fueron los primeros de varios reconocimientos que recibió Bolivia por su variada gastronomía.

Los cochabambinos que dejaron su tierra en busca de mejores condiciones de vida han aprovechado la sazón que llevan en los genes y se han embarcado en el negocio de la comida, principalmente, en los países y ciudades donde la comunidad de connacionales es numerosa.

En Argentina, uno de los países donde más población boliviana hay, alrededor de dos millones de personas, existen barrios donde la mayoría son de origen boliviano. Ahí, abundan los restautantes y pensiones que ofrecen platos típicos.

Lo mismo sucede en Virginia (Estados Unidos), en Madrid (España), Italia, Brasil y en otras naciones, donde los qhochalas decidieron emprender negocios con la comida y con los ingredientes andinos que tienen mucha acogida porque son nutritivos y ecológicos.

Una de esas cochabambinas que decidieron apostarle a la gastronomía para buscar el sustento de sus familias es Ruth López, una vecina del barrio de San Carlos en la zona sur de la ciudad.

Hace 16 años, decidió irse con su familia a Buenos Aires. Como todo inmigrante, pasó las de caín. Trabajó de todo para apoyar a su esposo en el sustento de su hogar y de sus dos hijas, una de 26 y la otra de 24 años que ya son profesionales.

Como todos los vallunos que se dedican al negocio de la comida en el mundo, ella tiene la cocina en los genes. Su mamá tenía un restaurante en Cochabamba, así que creció en medio de las ollas, los cuchillos, las cebollas, las carnes, las papas y la quilquiña.

Precisamente fue su progenitora quien la anim-ó para que ponga un restaurante típico.

“Vos tienes buena mano para cocinar. Yo te ayudaré para sacar adelante el negocio”, le dijo su madre.

Y así fue. Ruth se embarcó en ese rubro hace cinco años, cuando abrió las puerta de Encuentro Andino, un local ubicado en la avenida La Plata en Pompeya, uno de los 48 barrios que tiene la ciudad autónoma de Buenos Aires, Argentina.

En su amplía y cómoda cocina, ella y su madre se encargan de preparar potajes cochabambinos y bolivianos. Chairo, sopa de maní, picantes de pollo y lengua, charque, pique, laphin y pato frito son solo algunos de los platillos que son degustados diariamente por decenas de compatriotas y de otras nacionalidades, incluyendo a los argentinos.

Uno de los potajes que más demanda tiene el Encuentro Andino es el famoso pique macho que la experta cocinera de 45 años elabora con “mucho amor y dedicación”.

“Lo hacemos como en Cochabamba, hasta con su llajuita”, comentó.

La atención en su local es de jueves a lunes. A diferencia de otras pensiones, ese rincón boliviano en Buenos Aires está en manos de dos qhochalas, solo las meseras y ayudantes son de otras nacionalidades.

JUEVES DE

FIDEOS UCHU

Ruth es una persona muy activa y siempre trata de innovar la carta, ofrecer más variedad de platos a sus centenares de comensales. Es por eso que hace unos meses decidió preparar el tradicional fideos uchu. Tal como sucede en la Llajta, lo hace todos los jueves.

Los ingredientes son los mismos. “Tiene sus carnes de pollo, cordero, res, su chuñito y papa”, indicó.

La experimentada cocinera estaba segura de que tendría éxito y así es. La demanda es grande.

Los próximos platos que entrarán en la carta son planchita y pailita.

UNA PEÑA

El siguiente reto de la qhochala es hacer una nueva ampliación de su restaurante y contar con espectáculos en vivo.

“Quiero que mis clientes tengan buena comida, música agradable y una atención de calidad y calidez. Hay que asegurar su retorno”, manifestó.

Ruth no se queja de todo lo que le tocó pasar en Buenos Aires, ya que después de haber tenido días difíciles, la suerte, ahora le sonríe.

Atrás quedaron los años malos. Su nueva vida le permite volver a su tierra natal cada año.

Refresco

Como sucede con los otros qhochalas que venden comida en el mundo, en Encuentro Andino también ofrecen el tradicional mocochinchi.

15

Años

Ruth y su familia se fueron a Buenos Aires hace 18 años. Extrañaba su tierra natal, pero no tenía las condiciones para volver a la Llajta.

Después de 15 años regresó y encontró muchas cosas nuevas en la ciudad.





TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

MÁS NOTICIAS DE « INFORME ESPECIAL »:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa