Cochabamba, miércoles 17 de octubre de 2018

Los Gutiérrez, de vender comida callejera a tener tres restaurantes

Todos sus locales están en Madrid. Sus próximas metas son abrir una cadena de salteñerías al estilo cochabambino y trabajar para que ese aperitivo llegue a todos los países de Europa.
| SULEMA MEZA TIGA WhatsApp: 67598470 | 16 sep 2018

La familia Gutiérrez Boñalos, en uno de sus restaurantes en Madrid.



“Una de nuestras principales metas es que la salteña boliviana llegue a todos los países de Europa. Ya estamos en tres”, dijo Lan Gutiérrez Bolaños, un qhochala que hace patría en España.

La historia de la nueva vida de los Gutiérrez Bolaños se remonta a 1989, cuando Carmen de 49 años, la hermana mayor de una familia compuesta por los padres y tres hermanos, decidió emprender un viaje sin retorno a Madrid (España).

La segunda en seguir ese camino fue Dora (78), la mamá. En sus planes estaba acompañar a su única hija en el proceso del nacimiento de su nieto y volver a Quillacollo. Pero, luego de ver cómo era la situación en ese país, decidió quedarse. El siguiente miembro de la familia en enrumbar fue el segundo hijo, Denniz (44 años).

En Cochabamba solo quedaban Lan (41), el hijo menor, y el papá Alberto (78). Solo esperaron a que el benjamín salga bachiller y, sin tener nada más que pensar, se unieron a la familia en Madrid.

Como para todo inmigrante, los inicios no fueron fáciles para los Gutiérrez. Trabajaron de todo, pero, un día al darse cuenta que no había comida boliviana y de que Dora tenía una “buena sazón”, porque en Quillocollo vendía p´ampaku y chicharrón los domingos y su comida era muy halagada, decidieron aprovechar esa vacío gastronómico y emprender un negocio.

Lan aún tiene vivo el recuerdo del primer domingo que sacaron sus ollas llenas de sopa de maní, sillpancho, charque, p´ampaku, chicharrón y pique al parque 12 de Octubre para calmar el hambre de decenas de bolivianos que se concentran en ese lugar. Esa incursión fue inolvidable, vendieron todo y, desde ese momento, repitieron la experiencia cada domingo.

Hace 19 años, dejaron de cargar las ollas y platos al parque y abrieron el primer restaurante denominado La Perla Boliviana. Era un local que vendía otro tipo de comida, pero como el nombre ya estaba posesionado en la comunidad, decidieron mantenerlo, solo lo identificaron con su país de origen.

El éxito de la comida hecha a base de chuño, maní, carne seca y ajíes, entre otros ingredientes, era tal que, al poco tiempo, la familia decidió abrir el segundo restaurante, esta vez más grande, pero lo que no cambiaron fue el sabor. Cuatro años después, nació La Perla Boliviana 3. Todos los locales están en Madrid.

Los Gutiérrez ganaron fama rápido porque no solo ofrecían sopas típicas y platos de fondo, si no también chicha camba y mocochinchi, dos refrescos típicos del oriente y occidente del país.

Y claro, en sus restaurantes también hay salteñas y “de las mejores”, comentó Lan.

Luego de consolidar la cadena de restaurantes, la familia quillacolleña decidió apostar por el negocio de las salteñas.

Se han convertido en los principales proveedores en la capital de España. Pero, además, comenzaron a exportarlas a Suiza y Alemania.

“Tenemos todos los registros sanitarios, autorizaciones y eso ayuda mucho. Podemos entrar a cualquier mercado. Ahora, estamos concentrados en llegar a toda Europa”, manifestó el hermano menor de los Gutiérrez.

Paralelamente, se preparan para abrir salteñerías, como las que se tiene en Cochabamba.

HAY DE TODO

Lan recordó lo difícil que era conseguir los ingredientes para preparar los platos bolivianos. Tenían que volver a Bolivia para conseguirlos y, cuando no podía viajar algún miembro de la familia, pedían favor a los amigos y parientes.

“A los cuatro años que me fui a España, tuve que regresar a Cochabamba. Aproveché para comprar chuño, ajíes, locotos, maní y otros insumos que no se conseguía en Madrid”.

Los llevaba en medio de la ropa para evitar los controles. “Nunca me encontraron nada. Sé que tampoco a mi familia”.

Ahora, las cosas cambiaron radicalmente y existen empresas dedicadas a la provisión de todos los insumos para preparar la comida y bebidas bolivinas. Atrás quedaron los días en que tenían que hacer lo imposible por conseguirlos. Las cosas han mejorado tanto, que hasta se dan el lujo de tener quilquiña fresca en las ensaladas y la llajua, simplemente porque no hubo mejor opción que sembrarlas en macetas.

De otros países

Alrededor del 25 por ciento de los comensales de la Perla Boliviana es de otras nacionalidades. Del total, un 15 por ciento es de diversas partes de España.

1 Chicolac

El joven qhochala dijo que extraña muchas cosas de Cochabamba, pero lo que más quisiera es volver a tomar un Chicolac de la PIL.

Añadió que su familia y amigos llevan muchas cosas a España, pero esa bebida no.





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