Cochabamba, miércoles 26 de septiembre de 2018

Apelan a la etnobotánica para eliminar a las superbacterias

Una investigadora descubrió que las hojas de la Castanea sativa tienen un extracto que es capaz de bloquear la propagación del Estafilococo áureo resistente a la meticilina.
DEUTSCHE WELLE | | 13 sep 2018



Un creciente número de bacterias infecciosas se está volviendo inmune a todos los fármacos conocidos y aumenta el temor de que la humanidad se esté adentrando en una era post-antibiótico.

Los expertos en salud estiman que las cepas de bacterias resistentes a los fármacos, como el Estafilococo áureo resistente a la meticilina (MRSA, del inglés Methicilin-resistant Staphylococcus aureus), la tuberculosis y E. coli, son responsables de la muerte de 700.000 personas al año en todo el mundo. Si no se controla, esa cifra podría aumentar a 10 millones en 2050, lo que supondría, asimismo, un coste de hasta 100 mil millones de dólares para la economía mundial. Las "superbacterias", como se las conoce, podrían matar incluso a personas sanas que visitan hospitales para procedimientos médicos de rutina o dar a luz.

La prescripción médica abusiva y el uso de antibióticos en la ganadería han sido culpables, en parte. Además, la industria farmacéutica ha desarrollado pocos antibióticos nuevos en los últimos años. No obstante, en la búsqueda de nuevos tratamientos, algunos investigadores recurren a disciplinas científicas como la etnobotánica, que estudia las relaciones entre los grupos humanos y su entorno vegetal, es decir, el aprovechamiento de las plantas en los diferentes espacios culturales y en el tiempo.

Cassandra Quave es una de las muchas científicas que busca respuestas en la naturaleza. A los tres años padeció una infección de estafilococo que puso en peligro su vida, y tras la cual perdió una pierna. Quave trabaja como etnobotanista en la Universidad de Emory, en el estado americano de Georgia y es una auténtica detective de plantas.

La investigadora descubrió que un extracto derivado de las hojas de la Castanea sativa podría dar lugar a un fármaco capaz de bloquear la propagación de MRSA, una enfermedad que puede conducir a una variedad de complicaciones médicas, que van desde erupciones cutáneas leves hasta la muerte. En lugar de matar a la bacteria directamente, el extracto bloquea su capacidad para crear toxinas que causan daño en los tejidos. La idea es reducir o eliminar la toxicidad de estas infecciones", explica Quave a DW. Ahora su equipo está llevando a cabo investigaciones adicionales para probar la eficacia del compuesto.

Mientras que algunos remedios populares no tienen base científica, la etnobotánica tiene algunas ventajas cuando se trata de identificar las plantas con valor terapéutico. En primer lugar, proporciona una guía de campo rápida con plantas medicinales para el tratamiento de dolencias y enfermedades.

En segundo lugar, la etnobotánica se basa en millones de años de evolución. Las plantas son hechiceras de la naturaleza. Dado que no pueden luchar o huir de los depredadores o vagar en busca de compañeros, producen compuestos químicos diseñados para defenderse de las plagas y atraer a los polinizadores. Cuando el ser humano consume estas plantas, su cuerpo puede reaccionar de varias maneras. Los cócteles químicos que contienen pueden ser inocuos, venenosos, alucinógenos o incluso terapéuticos.

A pesar de los avances en la medicina moderna y en la investigación que han conducido a la aparición de fármacos sintéticos, el uso de plantas con fines medicinales prevalece en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, el 80 por ciento de la población africana depende de la medicina tradicional para su atención primaria de salud. En China, la medicina herbolaria tradicional representa entre el 30 y el 50 por ciento del consumo total de medicamentos.

Aproximadamente el 74 por ciento de los fármacos basados  en compuestos vegetales son el resultado de una búsqueda etnobotánica. La quinina, la aspirina y el fármaco contra el cáncer, Taxol, son solo algunos de los medicamentos de uso común derivados de las plantas.

La edición genética es otra alternativa

Investigadores estadounidenses de la Universidad de Colorado Boulder utilizaron la técnica de edición genética CRISPR-Cas9 para modificar varios genes simultáneamente, disminuyendo la capacidad de la bacteria E.coli para adaptarse a los antibióticos.Durante el proceso inicial comprobaron que al alterar la expresión de un solo gen la bacteria era capaz de adaptarse y sobrevivir. Sin embargo, si se modificaban dos o más de esos genes a la vez, la célula se debilitaba. Este fenómeno se conoce como epistasis negativa y se da cuando la combinación entre varios cambios genéticos da lugar a una reacción en la célula peor que la que se produciría con cada gen por separado.

Tras este descubrimiento, recurrieron a una técnica, llamada CHAOS, cuyo objetivo es precisamente el de afectar a varios genes a la vez, generando una perturbación en cascada que termina haciendo a la bacteria más susceptibles a los tratamientos antibióticos habituales.

Para conseguir modificar estos genes se ayudaron de la herramienta CRISPR-Cas9, que se dirige a secuencias de ADN concretas, en las que produce cortes o modificaciones, con el fin de obtener un efecto deseado.

Los ensayos llevados a cabo por el momento han dado buenos resultados, aunque el equipo aún quiere seguir trabajando, en busca de las combinaciones génicas más eficientes. Después, su próximo objetivo será traducir las técnicas utilizadas en herramientas que puedan introducirse fácilmente en la práctica clínica, según cita Hipertextual.



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