Cochabamba, viernes 16 de noviembre de 2018

Una epístola con retrato adjunto

Los Martes de Cine Español presentan un nuevo ciclo este mes, Pensar el Cine. La película Basilio Martín Patino. La décima carta de Virginia García del Pino será proyectada a las 19:30 horas, en La Troje y el teatro Adela Zamudio. 
| Esteban Améstegui Lavayén | 02 sep 2018



Basilio Martín Patino, fallecido el 13 de agosto del año pasado, fue uno de los cineastas más representativos de España debido a su libertad expresiva. Produjo una trilogía en la clandestinidad sobre la Guerra Civil española (Canciones para después de una guerra), el dictador (Caudillo) y sus carniceros (Queridísimos verdugos), que fue presentada después del fin del régimen franquista. Apasionado por las posibilidades narrativas de la imagen en movimiento, realizó grandes trabajos explorando el falso documental, y fue pionero en el video y cine digital.

Su influencia inicia en los años 50, tras culminar sus estudios en Filosofía y Letras. Creó un cineclub, la revista Cinema Universitario y formó parte de la organización de las Conversaciones de Salamanca sobre el cine español. Sin embargo, su impacto adquirió más trascendencia con la ficción Nueve cartas a Berta (1967), adscrita en el movimiento renovador del Nuevo Cine Español.

Nueve cartas a Berta recibió la Concha de Plata a la mejor ópera prima en el Festival de Cine de San Sebastián, y permaneció en cartelera durante cien días, a pesar de los problemas que tenía con la censura y crítica del país. La historia se centra en Lorenzo, un joven que acaba de regresar de Inglaterra, donde se enamora de Berta, una chica hija de padres exiliados. Lorenzo intenta revelar cómo es España (y su resignación) a esta chica que nunca estuvo ahí, a través de unas cartas íntimas.

Casi 50 años después, Virginia García del Pino escribe La décima junto a Patino y la presenta por primera vez en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián. El documental, enmarcado en el proyecto Cineastas_contados, se enfoca en la trayectoria y figura del director salmantino.

La narrativa sigue un orden cronológico y construye su camino mientras avanza. Es decir, García del Pino retrata a Patino conforme realiza descubrimientos sobre él. Por otra parte, también se puede decir que La décima carta es una reflexión sobre la esencia cine (metacine).

García del Pino comienza la filmación a partir de una suposición básica de muchos críticos sobre Nueve caras a Berta, “sin Salamanca no se explicaría esa obra”. Debido a esto, la joven directora recorre con Patino locaciones de la capital de la provincia homónima y la capital del país junto a su objeto de estudio. No obstante, el cineasta actúa de manera cordial pero permanece reservado e inmerso en sus pensamientos. Más adelante, la directora acompaña a Patino a explorar los documentos que fueron base de los guiones de su trilogía clandestina y muchos de sus filmes. En esta tarea, el director se involucra más en el proyecto. Sin embargo, a ratos se siente abrumado y no recuerda muchas cosas que escribió o dónde tiene almacenada cierta información. Finalmente, logra despertar la memoria y genio de Patino al exponerle ante imágenes de lo que filmó. Una vez encendida su lucidez, ya no se intenta reconectar con el pasado. Patino contempla por televisión la ceremonia de coronación de Felipe VI y comenta: “Es pura imagen retórica. ¿Qué hay de España aquí?”.

Periodista - estebanamestegui@gmail.com





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