Cochabamba, viernes 14 de diciembre de 2018

Simón I. Patiño, legado que trasciende más allá de la muerte

A 71 años de la muerte del conocido “Barón del Estaño”, su nombre y obra perdura en el trabajo de la fundación que lleva su nombre y que está presente en el país.
TEXTO: NICOLE ANDREA VARGAS FOTOS: DICO SOLÍS | | 02 sep 2018



Es normal que uno de los objetivos de nuestra vida sea dejar huella, trascender después de la muerte y ser recordado durante generaciones. Existen algunas personas que lograron esto a través del arte, la política, la educación o, tal vez, la economía.

Con 40 años descubrió la mina de estaño más grande de Bolivia y quizás del mundo. Diez años después se consolidó como uno de los hombres más ricos de la época. Sin duda, Simón I. Patiño es un referente de la historia nacional, pero el legado de este cochabambino va más allá del aporte que realizó en vida a la economía mundial.

A 71 años de la muerte del conocido “Barón del Estaño”, su nombre perdura en las fundaciones que el mismo Simón I. Patiño crea en 1931 y en la que sus herederos constituyen en 1958.

Las actividades de la Fundación tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida de la población boliviana en los campos de la educación, la cultura, la investigación, la salud, la nutrición, la agricultura y la ecología.

Cochabamba es la sede de la fundación a nivel nacional, además de ser privilegiada por contar con las construcciones arquitectónicas que se convirtieron en verdaderos patrimonios culturales, gracias a la impresionante infraestructura con la que cuentan.

A 26.6 kilómetros del centro de la ciudad, se encuentra la hacienda Villa Albina, un magnifico refugio que cuenta con una superficie de aproximadamente 500 hectáreas en las que funcionan tres centros pertenecientes a la fundación.

GRANJA MODELO PAIRUMANI

El año 1927 se construyeron la lechería y quesería ubicadas actualmente en la hacienda, gracias a la introducción de la raza bovina Frisonne Holstein, las primeras en llegar al país y a gran parte de Sudamérica. Esas 400 cabezas de ganado dieron inicio a la industria lechera más grande de la época.

La granja pasó por varios tipos de producción. Al inicio implementó el modelo intensivo, después pasó al agrobiológico y, finalmente, se quedó en un modelo integral que rescata lo mejor de los anteriores y que están dando buenos resultados, según explica Hugo Maldonado, director administrativo y de planta.

Esta granja se enfoca en un trabajo holístico y sistémico, cuidando al máximo todos los procesos que conlleva obtener un producto de excelente calidad como es el suyo. La labor se inicia desde la crianza de las vacas, cuidando la alimentación que reciben, el bienestar animal y, sobre todo, el trabajo en armonía con el medio ambiente, ya que allí elaboran su propio abono. “No utilizamos agroquímicos, privilegiamos el uso de productos orgánicos. Tenemos casi 800 kilogramos de compostaje, todo se reutiliza”, afirma José Sánchez, director técnico de este centro.

A la fecha, la granja elabora tres productos: leche pasteurizada, yogurt (bebible, probiótico y frutado) y queso, que son distribuídos en supermercados y agencias de Pairumani.

CENTRO DE SEMILLAS PAIRUMANI

En la misma hacienda se encuentra uno de los principales proveedores de semillas de todo el Valle Bajo, se trata del Centro de Semillas Pairumani.

Inició sus funciones en 1989 como parte de la necesidad del mejoramiento social y económico de las comunidades rurales, a través de la multiplicación, el tratamiento y la comercialización de semillas de cereales y leguminosas mejoradas en el Centro de Investigaciones Fotoecogenéticas de Pairumani, según afirma Raúl Ríos, director del centro.

En este espacio se producen nueve variedades de maices (choclero, forrajero, en grano y tropical) y cuatro variedades de leguminosas (arveja, haba y vainita).

Estas semillas son multiplicadas gracias al trabajo conjunto con 100 familias que utilizan sus terrenos para producir las diversas variedades que ofrece el centro.

Al igual que en la granja, se enfocan en brindar a la población la máxima calidad de sus productos. Prueba de ello es la certificación del Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (INIAF), que avala la calidad de cada semilla que se comercializa.

CENTRO DE INVESTIGACIONES FITOGENÉTICAS

A la par del trabajo que se realiza en Villa Albina se encuentra este centro que se dedica al mejoramiento genético de diferentes variedades de maíz, haba, arveja, frijol ají, lupino y amaranto, entre otros. El objetivo principal es crear nuevas especies de semillas con mejor productividad y mayor calidad nutricional.

Dentro de este centro está la Unidad de Recursos Genéticos que se dedica a recolectar una muestra de cada género y especie de todo el país llegando a un total de 4.000 colectas aproximadamente. El trabajo de recolección data desde el inicio de la hacienda, pero, cerca al año 2000 se conformó el Banco de Germoplasma que se convirtió en una unidad tiempo después. “Nosotros potenciamos la variedad para que los productores puedan tener una mayor cosecha en un espacio menor de tierra y puedan aprovechar al máximo su producción”, afirma Ximena Reyes, responsable de la unidad de Recursos Genéticos.

CENTRO DE PEDIATRÍA ALBINA R. DE PATIÑO

Fue fundado en 1968 y se dedica a la atención integral de niños, desde el nacimiento hasta los 17 años y 11 meses de forma completa. La característica principal de este hospital es la categoría de costos que ofrece dependiendo a la situación económica del paciente. Cuentan con 17 doctores especializados en neonatología, dermatología, traumatología y neurología, entre otros.

“Hay gente que a veces no puede pagar, entonces nosotros tratamos de ayudarlos al máximo”, asegura Carla Torrico, directora administrativa del hospital.

A la par de este centro, existen dos más que fortalecen todo el trabajo que realiza la fundación en beneficio de la salud infantil.

El primero es el Centro de Prevención y Promoción de la Salud, creado en 2001, que brinda controles de crecimiento, desarrollo y vacunación de forma permanente con un costo reducido. Y, para complementar todo el servicio integral de salud se crearon dos Centros de Nutrición Infantil, uno en Cochabamba en 2002 y el otro en El Alto en 2008. La atención es completamente gratuíta desde el nacimiento hasta los cinco años. El centro ayuda a la rehabilitación integral ya que trabaja con profesionales de diferentes áreas que puedan cubrir todos los aspectos que involucra la desnutrición.

Hasta el momento, en el Centro de Nutrición Infantil Cochabamba se atendió a 3.500 niños y en El Alto ya suman 1.052. lo que demuestra el grado de compromiso de estas instituciones.

“Al principio la gente desconfía un poco, pero después se convence de que todavía existe ayuda de forma gratuita”, afirma Torrico.

CENTRO PEDAGÓGICO Y CULTURAL

Si la Fundación Simón I. Patiño es reconocida por algo a nivel regional, es por este centro. Inició su función el 6 de enero de 1969 con cursos complementarios a la educación secundaria. El centro se enfoca en dos áreas: pedagogía y cultura.

La primera trabaja con la biblioteca central especializada en historia de Bolivia y literatura universal; como complemento existe el Centro de Literatura Boliviana, consolidada como el espacio con la colección más importante del país. Este trabaja organizando el Foro de Escritores Bolivianos y el Foro de Escritores Iberoamericanos que se intercalan cada año.

Para acompañar este trabajo está la Red de Bibliotecas ubicadas en Pairumani, San Benito, Villa Rivero, Arani, Santiváñez y el Biblioavión.

Por si fuera poco, también existe el Centro de Capacitación que se dedica a trabajar con docentes de primaria y secundaria durante 10 meses en los cuales se dan talleres para difundir el método de la comprensión lectora, con el objetivo de que luego pueda tener un efecto multiplicador en los estudiantes.

En cuanto al área cultural existen actividades fijas y otras que varían. Dentro de las permanentes está el Festival de Cine Documental Latinoamericano A Cielo Abierto, Festival de Performance y el Festival Internacional de Danza Contemporánea con una periodicidad de tres años.

Además se suman los conciertos, entregas de libros, congresos, conferencias y exposiciones, entre otras actividades que complementan su labor cultural.

PROGRAMA DE BECAS SIMÓN I. PATIÑO

Para cerrar todo el trabajo de la fundación, están las becas creadas por el mismo Patiño en 1931 con el objetivo de formar



profesionales de excelencia que puedan trabajar en el país y ayudar en su crecimiento. Este programa inició con las becas de pregrado en 1961 enviando a 10 personas a Ginebra.

Posteriormente, en 2000 se incluyó a mujeres abriendo las becas femeninas a la ciudad de Salamanca en España, para hacer un posgrado en el área social. En 2010 se reestructura el sistema y quedan tres tipos de becas que permanencen hasta hoy.

La primera es la beca de posgrado a Salamanca, no tiene un límite exacto de postulantes debido a que va en función de cuántas personas logren las aceptaciones en las universidades que escogieron. La convocatoria se lanza cada año en mayo.

El segundo tipo de beca es la dirigida a Suiza y Bélgica que se lanza en octubre. El cupo tiene un límite de cinco personas por año. Y, finalmente, están las becas de pregrado en Bolivia que cubren seis años de carrera gratuita.

Estas tres becas cubren el costo al 100 por ciento y tienen como principales requisitos las notas superiores a 70, 80, e incluso 90 puntos, dependiendo de la exigencia de la universidad a la que se postulen. Abarcan todas las áreas de estudio menos las carreras de Medicina y Derecho.

“La característica de los becarios Patiño es que son brillantes y con el tiempo hemos formado una verdadera familia”, asegura Rocio Sánchez, responsable de las becas

en Cochabamba l



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