Cochabamba, viernes 16 de noviembre de 2018

Grillo Villegas y el periplo del artista

Sobre el rockero paceño que actuará los días 24 y 25 de agosto en el Achá, celebrando los 20 años de su disco Almaqueloide*. 
| Caio Ruvenal | 19 agos 2018



Se cumplen 20 años del segundo disco del proyecto Llegas: Almaqueloide (1998). El Grillo, como artista al que le gusta evaluar el camino que ha recorrido, lo celebra con una gira por el país, además de una remasterización de la placa original, que incluirá siete bonus tracks. Villegas anteriormente también recordó el aniversario de su disco Huye el sol... (1996), en aquella ocasión con un “concierto” desde su habitación en Argentina, que transmitió por la plataforma Youtube. Estas conmemoraciones sirven de testimonio para afirmar que Villegas apela constantemente a la memoria; que entiende cada disco como un extenso proceso de creatividad, producción y edición; reconoce cada paso como una pieza que conforma el todo, el de su carrera como músico.

Muchos sostienen que Villegas es un referente del rock nacional de los últimos 30 años. También se ha ganado detractores, pero, si hay algo en lo que ambos grupos pueden coincidir, es en que Villegas ha tratado de medir meticulosamente cada producción y movimiento que ha dado. El proyecto Llegas, que inicia con Huye el sol..., ha tenido un solo dueño: el mismo Grillo, desde la materialización de sus inquietudes y reflexiones sobre la vida en letras, hasta la producción y edición de su repertorio de las que él se encarga.

A este control medido de su proceso, habría que añadirle otra constante que es la búsqueda de lo mejor en cada área para perfeccionar sus productos. Ha editado sus discos en las mejores disqueras de Sudamérica, como son las de Fito Paéz o Luis Alberto Spinetta. Escogió la colaboración de distintos artistas que mejor se adapten a su propósito, ya sea en la voz o instrumentos.

Resalta asimismo el autoanálisis que aplica a su obra a nivel técnico y de contenido. Toma por un momento el papel de crítico de música y estudia el diseño sonoro de sus discos; revela el rol de cada uno de los instrumentos y su aporte al producto final; interpreta el momento por el que estaba pasando y que se ve reflejado en sus letras, no con el afán de la egolatría, sino para que no se le escape ningún detalle de lo que hace, y con ello viene la constante mejora.

Está claro que toda carrera artística lleva detrás una ideología y filosofía de trabajo y creatividad, pero, que el protagonista sea consciente de ello, no ocurre en todos los casos. El propio Grillo define su carrera en tres etapas, la primera como guitarrista y compositor de Lou Kass, banda que engendró toda una generación de seguidores; la combinación de estilos entre el reggae, funk y rock generó un público heterogéneo. Los integrantes vivían a un ritmo de rock stars, entre las largas noches de excesos.

Tras la disolución del grupo, el Grillo funda Llegas como un proyecto más intimista y personal que se ve reflejado en Huye el sol.... El público esperaba una prolongación de Lou Kass, pero Villegas es consciente de que este nuevo proyecto maneja conceptos e ideas diferentes. En los 13 discos que produce como Llegas, hay experimentaciones, como la incursión en la música tradicional boliviana en Hidrometeoros 2 (2006) o grabaciones al vivo como Espejismos (2001) o Autosabotaje (2002). Con Yo es Otro (2017), producido después de su estadía estudiando música en Buenos Aires (Argentina), comienza una etapa como solista, conocedor de que, más allá del estilo, está una nueva concepción e ideología.

A lo largo de sus más de 30 años de trayectoria, el Grillo ha negado el concepto del arte como hobby, tan presente en nuestro medio, y lo ha cambiado por el de oficio, más que un gusto, una labor. Se ha dedicado íntegramente a la música, entendiéndola como una disciplina que no está compuesta únicamente de “la musa creativa”, sino también del sacrificio. Ahí recae el principal porqué de estas conmemoraciones. Son una reafirmación de su trabajo, reconocer a la parte y al todo. Para él, su discografía es como un álbum de fotos, instantes enmarcados del total. Una vez más, entra la memoria.

El Grillo es el músico del individuo, del sujeto tirado en la cama que reflexiona sobre lo que le está sucediendo en una etapa específica de su vida al finalizar el día. Habla, a través de su música, sobre su relación con el mundo cotidiano, el diario vivir. Tiene temas simples, pero universales, que lo identifican como humano terrenal, con preocupaciones varias. Así como sus discos son un álbum de recuerdos, también conforman un diario para entender cómo veía y entendía el mundo.

Con Villegas aprendí que cada acción detrás de un proyecto musical se maneja con una idea única que guía todos los pasos. El diseño sonoro, las letras, el lugar de edición y producción responden a una noción totalizadora. Me parece digno de mencionar que el Grillo haya decidido dejar de tocar en bares, enfocándose en teatros, porque su producción sonora así lo demanda. La carrera del artista es una peregrinación, un periplo.

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*Los conciertos comenzarán a las 20.00 horas en el escenario de la calle España casi Heroínas. En una segunda parte del recital, el Grillo interpretará otras canciones de su repertorio, como “Huesos”, “Salar”, “Aburrimiento”, “Cada beso”, “Válvula”, “Ángel”, “Invisible”, “Escenografía” y “Antifaz”, entre otras. Le acompañarán en escenario Peque Gutiérrez (bajo), Ramón Rocha Scardino (guitarra, coros), Daniel Subirana (batería), Heber Peredo (teclados) y Fulvia Fossati (voz). Las entradas están a la venta en el hotel Cochabamba y Superticket.bo.

Periodista - caio.ruvenal.257@gmail.com



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