Cochabamba, miércoles 19 de septiembre de 2018

La XXIII Feria Internacional del Libro de La Paz

Sobre las gestiones para el ingreso gratuito de estudiantes.
| | 12 agos 2018



Este es el hecho: no se paga para ingresar a un supermercado, pero se paga para ingresar a una Feria Internacional del Libro de La Paz (FIL). Este año se bajó el costo a 15 bolivianos y no es suficiente. Busqué razones, y tienen que ver con el alquiler del Campo Ferial Chuquiago Marka.

Cada bloque cuesta 15.000 bolivianos al día, el auditorio 10.000 bolivianos, las plazas 8.000 bolivianos, los salones 8.000 bolivianos. Estos precios están en la página web. Pregunté a una amiga por cuánto se alquila un stand. Me dijo que está entre 30.000 y 40.000 bolivianos. Cada año es más difícil pagar ese monto, por lo que en la FIL hay menos stands. Hay dos medios bloques con editoriales y locales de juegos de mesa y cómics que pudieron pagar el alquiler, un medio bloque con stands del Gobierno y no hay más.

Los vendedores del pasaje Nuñez del Prado y del Mercado Lanza o de una editorial pequeña jamás podrían pagar ese alquiler.

A eso hay que sumarle que este año las visitas gratuitas a los colegios se redujeron a dos días (jueves 9 y viernes 10). Pregunté a una encargada de la Cámara Departamental del Libro de La Paz (CDLLP) las razones. Me dijo que logísticamente era imposible ampliarlas. “Estaremos muy cansados”, me dijo. Cuando se hace una FIL que durará menos de dos semanas, se debe asumir el reto de abrir todos los días y a todas horas. Tal vez en un mundo ideal.

Como había sólo dos días de visitas de colegios, nació un sistema burocrático que decidió quién podía ingresar y a qué hora. Este sistema estaba encargado a una sola persona que tenía el cargo de Coordinadora de Unidades Educativas y Universidades (yo la llamaré Micaela Candia Scholz).

Esta es la anécdota: envié mi solicitud (por e-mail) de llevar a mis estudiantes los días citados. Micaela no me contestó. Fui a la FIL y hablé con una encargada de la CDLLP y me dio otra vez el correo electrónico y el número celular de Micaela. Llamé 9 veces y jamás me contestó. Regresé con la encargada de la FIL y me anotó en agenda. Hasta ahí todo bien.

Cuando estaba llegando a casa (con bolsas de mercado), Micaela me hizo timbrar el celular. Le devolví la llamada. Y me dijo que no era posible que el jueves llevara a mis estudiantes en la mañana. Me daba la solución irreal de llevarlos en la tarde. Le dije que no era posible porque mi colegio trabajaba en horarios de la mañana. “Es la única solución”, dijo. Le volví a explicar que mis estudiantes no podían quedarse en el horario de la tarde porque no había buses que los lleven a sus casas (las bolsas de mercado se caían de mis manos). Micaela empezó a exaltarse y me gritó. Luego me colgó el teléfono.

Volví a llamarla, incluso de otros números, y jamás me contestó. Así que escribí un mensaje en Facebook y lo viralicé. Al día siguiente, obtuve una respuesta a través de mi correo electrónico. La adjunto (no cambié los errores): “Primeramente le explique (sic) en repetidas ocasiones que la fecha que usted eligió en un primer correo fue el día JIUEVES (sic) y no hay espacio. En segundo lugar, ya le informe (sic) vía telefónica y por correo que el Jueves 9 en la mañana no tengo espacio para recibir a más unidades educativas por temas de logística de personal. En tercer lugar, la Señora Tatiana Aguilar cumple otras funciones dentro de la Cámara Departamental del Libro, es coordinadora de Proyectos y Stands, por lo que la agenda de unidades educativas las manejo yo. Cuarto: adjunto envío nuevamente la carta que se mando (sic) de invitación a su unidad educativa con CITE de recepción y fecha”.

Entonces, respondí: “Micaela, buenas tardes. Creo que los dos queremos llegar a un acuerdo. Primero: solo me explicaste la primera vez y luego existió un maltrato de tu parte. Empezaste a gritarme y creo que eso no es adecuado que provenga de una funcionaria. En ningún momento te falté el respeto. Segundo: Solo me diste una solución irreal al pedirme que envíe a mis estudiantes en la tarde. Te lo expliqué varias veces, pero no me diste ninguna solución real. Y luego me colgaste el celular y no respondiste a mis llamadas. Antes ya te había llamado nueve veces y tampoco obtuve respuesta. Tercero: Desearía que mis estudiantes asistan el jueves y viernes en la mañana. No puedo en otro horario, como profesor se me hizo difícil pedir permisos. Cuarto: No hablé mal de ti o me inventé algo. En el Facebook escribí el trato que recibí de tu parte. Y pensé que era el único a quien habías maltratado, pero hablando con otros profesores de otras instituciones, me topé en que también existió un maltrato a sus personas y que les dabas soluciones irreales. Siempre llevé a mis estudiantes a la feria del libro y no hubo ningún problema. Me gustaría llegar a buen puerto, pero eso no depende de mí, sino de tus decisiones. Quinto: Entiendo que el problema surge porque sólo existen dos días que se recibirá a los estudiantes en la mañana y es lógico que no se pueda abastecer a todo el mundo. Pero creo que cuando se hace una FIL se debe tomar en cuenta todos estos pormenores. Espero una respuesta favorable y así quedar bien en toda la logística. Saludos”.

Y, por último, ella respondió: “Sr. Rodriguez (sic), ¿Cual (sic) es la cantidad de estudiantes que desean asistir?”.

Creo que es necesario repensar la FIL como un espacio para fomentar la lectura y no solo venta. Que sea un lugar donde el autor no deberá hacer de personaje de tira cómica y hablar mientras a un lado se cocina un plato (que es la interpretación del libro que el autor escribió). Ahora solo queda esperar.

Periodista – zion186@hotmail.com



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