Cochabamba, martes 11 de diciembre de 2018

Contribuyó a Aurora y Wilstermann y ahora forja talentos futbolísticos

Norberto Kekes es un futbolista argentino profesional que entrena a 80 niños y adolescentes en el Country Club. Vive en Cochabamba hace 30 años y tiene tres hijos, dos de ellos nacieron en Bolivia.
| | 05 agos 2018



“Hoy, que ya no juego fútbol, podría elegir otro país para vivir, pero quiero quedarme acá”. Para el jugador profesional argentino Norberto Kekes, Bolivia es un referente, por eso transcurrió más de la mitad de su vida en Cochabamba y ahora es un compatriota más, lo delata la música folclórica que su familia oía en su casa mientras todos desarrollaban sus actividades cotidianas.

Inicialmente jugaba en un club futbolístico de Rosario (una ciudad situada en el sureste de la provincia de Santa Fe), pero lo derivaron a otra institución futbolística en Jujuy, donde le dijeron que espere seis meses para que lo habiliten en un equipo argentino.

Norberto estaba impaciente por hacer lo que más le gustaba y decidió no esperar ese tiempo, por lo que el año 88, cuando tenía 24 años de edad, su pasión por el fútbol lo trajo hasta Cochabamba.

DETALLES

Unos amigos argentinos que ya tenían experiencia futbolística en Bolivia le recomendaron que se vaya a La Paz, pero, a su llegada, le dijeron que ahí ya había muchos jugadores extranjeros. Norberto terminó en el equipo Aurora de Cochabamba, y tuvo solo una hora para demostrarle su potencial al técnico.

Desde ese día, transcurrieron al menos 30 años de su permanencia en el país, gran parte de ellos se dedicó a jugar fútbol profesionalmente. También asumió la dirección técnica del club Wilstermann y actualmente es director de la Escuela de Fútbol del Country Club. Además, conduce el programa radial Goles y Marcas.

VIDA

Norberto confesó que fue difícil tomar la decisión de dejar Argentina, pues en el colegio le dibujaron la imagen de una Bolivia distinta, pero cuando conoció el país, se topó con otro panorama.

Las primeras semanas en Cochabamba, por ejemplo, “alucinaba” con el panorama que veía cuando caminaba desde el residencial en el que estaba alojado -cerca de El Prado- hasta la cancha de entrenamiento en el estadio Félix Capriles.

Especialmente cuando pasaba por la Plaza de las Banderas, pensaba: “Sería lindo tener a mi familia acá”. Su deseo se hizo realidad.

Un año después de que decidió quedarse a vivir en Bolivia, nació el primer hijo de tres que tuvo con una jujeña que era descendiente de padres bolivianos. Dos de ellos son qhochalas.

Seis años después de su llegada, tomó la decisión de nacionalizarse.

Inició el trámite el 94 y se prolongó dos años, debido a que no hubo un club futbolístico que respaldara el proceso. “Lo hice por cuenta propia”.

SU FAMILIA

Si bien pudo consolidar una familia en Cochabamba, no logró que sus padres vivan en el departamento.

Dijo que el fútbol boliviano le dio mucho, pero también le quitó algo, su familia.

Recordó, por ejemplo, que por cuestiones laborales no pudo ir a su tierra natal a velar a su padre.

Su papá lo visitaba recurrentemente y permanecía en Bolivia hasta cinco meses continuos. Su estancia en el país le hacía mucho bien, sobre todo, a su salud, pues padecía de asma.

Considerando que los esposos Kekes aún tienen familia en Argentina, viajan a ese país al menos una vez al año, aunque, Norberto confesó que se quedan solo una semana porque cuando está allá se impacienta por volver a su segundo hogar.

TRABAJO

Kekes ya no es un jugador de fútbol profesional, pero aún está involucrado en ese ámbito. Traspasa sus saberes a por lo menos 80 niños y jóvenes bolivianos que entrenan en la Escuela de Fútbol del Country Club.

Su experiencia con el balón le permitió identificar a muchos futbolistas talentos para los que gestionó viajes al exterior del país, como la Fundación Leo Messi.

Uno de los muchachos que entrenó desde que tenía seis años de edad, Andrés Gottlieb, actualmente integra un equipo de segunda división en Alemania.

GUSTOS

Como buen boliviano, Norberto también hace un espacio en sus actividades laborales para deleitar su paladar con la gastronomía nacional.

Se considera un fanático del silpancho, tanto así que sabe cocinarlo.

Agradeció al país por las oportunidades brindadas y envió un mensaje fraternal a todos los compatriotas por su aniversario 193.

“No importa dónde estés, sino que hagas historia con lo que haces. Conocí países de los que me enamoré, pero quiero quedarme acá”. NORBERTO KEKES - FUTBOLISTA



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

MÁS NOTICIAS DE « INFORME ESPECIAL »:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa