Cochabamba, martes 21 de agosto de 2018

Crear es investigar

¿Cómo se expresa la marginación en Bolivia? La escritora Gaby Vallejo reflexiona sobre esta problemática en su último libro y nos muestra tres caminos: la historia, la literatura y el relato oral o el testimonio. Este nuevo título será presentado en la Feria Internacional del Libro de La Paz, el próximo domingo a las 20:00.
| José Antonio Rocha Torrico | 05 agos 2018



La creación por excelencia supone permanente estudio e investigación. Ello es lo que ha sucedido con Gaby Vallejo, conocidísima autora en el ámbito nacional e internacional. Sus obras en la novelística y el cuento han partido de labores de estudio e investigación, acciones que no se han circunscrito a la concentración en libros y documentos, sino también a una continua vivencia con los seres humanos, quienes luego se han convertido en personajes de su narrativa.

Aún están vivos los recuerdos de la faceta investigativa de Vallejo, cuando en los años 90, semanalmente y con toda fidelidad, viajaba al Valle Alto a compartir con las/los niñas/niños de Molle-Molle (Arani, Cochabamba) para revivir con ellas y ellos la vida cotidiana y recuperar sus adivinanzas, sus refranes y trabalenguas. Fruto de esta labor es su opúsculo Los juegos, el rostro lúdico de las culturas: aproximaciones a los juegos de los niños de Molle-Molle (1994).

Sus inquietudes de etnógrafa fueron materializándose con las orientaciones del muy querido y recordado cientista social Lorenzo Calzavarini, antiguo director del Instituto de Investigaciones de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la UMSS, en estudios con las personas mayores de los barrios suburbanos de Cochabamba en torno a las historias populares y la marginación del ser humano. Los migrantes del barrio Alto Pagador de Cochabamba recibieron, asimismo, su atención sobre las percepciones de la migración, la Revolución de Abril y la Guerra del Chaco.

Precisamente, en esta línea de inquietudes Vallejo se ha concentrado en un tema que le ha preocupado permanentemente: la marginación del ser humano. Hoy entrega a quienes le siguen asiduamente los resultados de sus labores de investigación bajo el título La marginación del ser humano o el poder de relegar. Formas de registro en la historia, la literatura y el testimonio.

Marginar es excluir. La exclusión es situar a personas, a grupos, a colectividades mayores y a sociedades al margen de las decisiones de orden social, político, religioso, económico y cultural dominante. Y esta marginación se fundamenta en visiones de mundo y de sociedad, las mismas que han acompañado al ser humano desde sus albores, con la diferencia de que en algunas sociedades éstas han sido mitigadas, aminoradas, debido a la mayor rigidez y amplitud del control social, así como al sentido de comunitariedad bajo específicas condiciones socio-históricas.

La obra que presentamos sitúa la marginación en Bolivia “desde adentro”, siendo ésta una de las primeras virtudes de la autora, por lo demás, siempre presente también en sus obras de narrativa, en el sentido de que sus libros están situados en un tiempo y espacio definidos, como se espera de una buena creadora, que los “lee y comprende” y “orienta” también “desde adentro”, como pueden atestiguar quienes conocen su novela Hijo de Opa y el cuento Juvenal Nina, para nombrar sólo dos títulos de su inmensa bibliografía. Al respecto, Vallejo recuerda con mucha emoción y cariño la valoración de Calzavarini a su cuento: “una antropología andina para niños”.

¿Y cómo se expresa la marginación en Bolivia? Como pedagoga, la autora nos muestra tres caminos: la historia (en base a los textos escolares de historia y el ensayo histórico), la literatura (desde las narrativas indigenista y minera) y el relato oral o el testimonio (como “palabra recuperada” y “palabra viva”), que registraron esa marginación. Rastrea la marginación por estas tres vías en un periodo definido: desde la Guerra del Chaco hasta finales del siglo XX, abarcando un periodo de 70 años.

La segunda virtud de la presente obra es su apego al dato, a la información y al manejo de los documentos que le permitirán efectuar los análisis y la comprensión de las circunstancias de la marginación en Bolivia. Precisamente esta fidelidad al dato le dará consistencia a sus conclusiones.

En ese orden, los textos escolares de historia “apenas registran la información sobre la marginación”; en estos textos se ignora, por ejemplo, la marginación a los indígenas, ya que este “no es un hecho digno de aparecer en estos libros de historia”, por la apuesta anticipada de los autores de esta historia a un tipo de lectura interesada de los acontecimientos. En cambio, en los ensayos históricos, por su propia naturaleza, se registran libremente “los más auténticos detalles de la marginación” en Bolivia.

En cuanto a la literatura, la autora expresa que ella a través del relato, del diálogo, la descripción y el lenguaje poético, muy semejante al ensayo histórico por su libertad y la subjetividad de los autores, registra con amplitud situaciones de marginación que han ocurrido en Bolivia.

Respecto a la historia oral y el testimonio, como conclusión, se manifiesta que ellos son el canal vivo del pensamiento y la percepción de la marginación misma, sufrida, sobre todo, por mineras, líderes indígenas, cargadores y ciudadanos de a pie.

En el epílogo, la autora rinde un tributo y homenaje a Fausto Reinaga, el Indio Excepcional, quien a pesar de las innumerables situaciones de marginación en ambientes académicos, políticos y entre sus congéneres indios, hizo retumbar su voz en contra de esa marginación.

Si bien Vallejo afirma muy modestamente que su libro “es la mirada de una escritora”, sin embargo, como palabra apasionada nos remite a las múltiples formas de encarnarse “el poder de relegar” y ello en base a la profusión de información, de textos, de testimonios, de citas textuales, los cuales serán material para los análisis sociológicos y antropológicos, que otras y otros apasionados en develar y descubrir las perspectivas de la patología social de la marginación podrían iniciar.

El trato con los textos que muy bien sabe hacer la autora (el presente libro es una prueba), servirá para configurar los contextos y comprenderlos desde “otras miradas”, para las que se requieren también mucha pasión y compromiso, como ha mostrado Vallejo en esta y en innumerables ocasiones.

No obstante, lo más destacado, en mi criterio, es que la autora como investigadora nos permite reafirmar que la creación (recóndito íntimo de las escritoras y los escritores, pero no por ello aislado, sino significativo para la sociedad) supone siempre estudio e investigación. Quienes conocen a Gaby Vallejo en sus escritos coincidirán en que la fuerza y convocatoria de su narrativa (la creación de la trama y personajes de sus novelas y cuentos) reside precisamente en esta labor incesante de búsqueda de datos, de información y vivencia de los hechos, de lo que el presente libro es un testigo muy elocuente.

Presidente de la Academia Regional de la Lengua Quechua



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