Cochabamba, martes 20 de noviembre de 2018
[La Lengua Popular]

Una casa en llamas

| *Pablo Guzmán Vallejos | 29 jul 2018



Maximiliano Barrientos nació en Santa Cruz en 1979. Es un escritor joven relevante en el país y en Latinoamérica, y se dicen muchas cosas sobre él, sobre lo que escribe y sobre Una casa en llamas (Ed. El Cuervo 2015). Una de esas cosas es que escribe sobre personajes que se sumen en el alcohol; que llevan o traen o cargan con fantasmas; que sobreviven al abandono, etc. Es cierto; pero no creo que su ejercicio de escritura ni la composición de su discurso e intención narrativa sean propiamente eso. El mundo en el que viven sus personajes es un mundo con alcohol, en donde la gente muere, como es natural, en donde las personas y las parejas desaparecen dejando su rastro en nuestros cuerpos y en nuestros cerebros. Pero también se pueden encontrar temas recurrentes en sus libros, que trascienden los elementos de los mundos que propone, y que, a su vez, articulan a estos elementos. Que los usan, que les dan un sentido.

Otra cosa que se afirma acerca de la escritura de Barrientos, con la que no puedo estar del todo de acuerdo, es que su narrativa es cinematográfica. Creo que sería desmerecerla un tanto. Efectivamente, la mayoría de las artes utilizan la imagen como medio de comunicación -ya sea abstracta o concretamente-, pero todas lo hacen desde sus propias posibilidades. Explorando sus imposibilidades. Quizás lo que se quiere decir, cuando se refieren a la escritura de Barrientos como cinematográfica, es que es directa, que es legible, que tiene un ritmo estable y que no recae en explicaciones innecesarias, de manera que a uno le permite pasar de una imagen a otra sin ruido ni entrecortamientos.

Barrientos tiene una manera especial de explorar las imágenes que propone, un estilo propio que viene desarrollando desde que publicó Daños en 2006. Estas imágenes tienen múltiples elementos. Cargadas de movimiento estático, se sirven de la casualidad cotidiana y de sus propias fuerzas, estableciéndolas como temas, para impactar. Por eso es tan buen cuentista y, por eso, también, su novela La desaparición del paisaje tiene momentos tan altos que da la sensación de ser muchos cuentos juntos, en realidad.

Una casa en llamas, por tanto, tiene muchas imágenes potentes. Cada uno de los cuentos se basa en una imagen poderosa y tiene otras para acompañarlas, ya sea otorgando un atisbo del pasado, de lo que sucede en la mente extraña, dañada, de algunos personajes; así como también de momentos en los que estuvieron tranquilos, felices, contrastando las situaciones que viven en un tiempo presente; y finalmente, imágenes que implican los posibles futuros, las nuevas posibilidades, la sutura de la herida, la continuación de la vida quizá algún día, pero, sobre todo, jamás el olvido. Memoria e imagen siempre de la mano.

Y, como ya se ha mencionado, existen temas que articulan los elementos que componen tales imágenes. Ya se habló del alcohol, habitaciones de hoteles desordenadas, el ruido en televisores permanentemente prendidos, la familia que va ganando una preponderancia conforme Barrientos a ido desarrollando un discurso... Pero, uno de estos temas articuladores en las imágenes es el de la figura de padre. Ya sea que esté implícito por ausencia o totalmente explícito, como en el segundo cuento del libro, algo allá afuera, en la lluvia. No se trata de una exploración de intención moralista ni de un agotamiento del tema con conclusiones que enseñan algo; sino, simplemente, de una mirada que asume que esta figura afecta a las imágenes como todo.

El libro abre con un relato sobre un boxeador que ve su carrera en un descenso inminente y debe pasar la batuta a una siguiente generación. Más concretamente, cuando este boxeador veterano es prácticamente masacrado por un luchador mucho más joven, que lo considera una leyenda y que probablemente decidió entrar a luchar cuando lo veía en la tele. El resto del cuento se desenvuelve alrededor de un encuentro entre el luchador con dos cazadores, padre e hijo, alcanzando un final lleno de vértigo.

A este relato le sigue el de un hombre que trata, intensamente, de entender el mundo como lo hace su padre; y lo hace, quizás, sin darse cuenta cómo. Este hombre recuerda cómo, cuando era niño, su padre quema la casa en que vivían y luego le dice que quería mostrarle algo hermoso. Aquí, entonces, el padre también trata de infundir la manera en que él ve el mundo a su hijo; y lo hace, quizás, sin entender cómo.

En otros relatos, la relación del tema se presenta aún más indirectamente, desde el punto de vista de alguien ajeno a la experiencia próxima del padre. Tenemos el relato de una mujer que encuentra en la calle, por casualidad, a un hombre que años atrás la entregó a unos gánsteres que deseaban vengarse del hombre con el que estaba casada. Ahí descubre que el hombre de la calle, en el presente, es padre de un niño. El tema también aparece presente en un punto medio entre la evidencia y lo implícito.

En otro relato, un hombre joven da testimonio de su relación con una mujer que, poco a poco, va perdiendo su sanidad mental, y él también se ve afectado. El relato culmina cuando el personaje relata los sueños que le persiguen en las noches, sueños acerca de una niña, hija de la mujer con la que ha perdido todo contacto, que hubiese podido ser su hija, que probablemente lo hubiese deseado.

En ese tono se desarrolla el libro, tratando un tema y diversos subtemas desde distintos puntos. A veces, en el protagonismo y otras desde el fondo, mencionándolo indirectamente. Siempre como algo que influencia y mueve el mundo, pero, nuevamente, sin tratar de moralizar, concluir o enseñar algo. En este sentido, Una casa en llamas logra algo que no todos los libros pueden -parafraseando a George Orwell en su ensayo Inside the whale-: le da al lector la sensación de ser entendido más que la de entender algo, pues descubre o quizás crea un mundo que no impacta como nuevo, sino que aparece como uno que estaba bajo nuestras narices todo el tiempo.

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*Finalista del concurso de reseña de la materia de Taller de Escritura de la carrera de Filosofía y Letras de la Universidad Católica Boliviana.

Estudiante - pablomat96@gmail.com





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