Cochabamba, jueves 13 de diciembre de 2018

Un componente natural que ayuda

EFE/Rungroj Yongrit | | 26 jul 2018



El Centro de Investigación Biomédica en Red‐Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) acaba de demostrar que la oleiletanolamida, un componente natural derivado de los ácidos oleicos y producido en el intestino delgado, además de calmar el hambre, contribuye a convertir la grasa “mala” en “buena”, lo que constituye un gran paso en la lucha contra la obesidad.

La oleiletanolamida va más allá de lo que se pensaba: no solo inhibe el apetito, sino que contribuye a intensificar la acción de termogénesis -la capacidad de generar calor en el organismo por reacciones metabólicas-, transformando el tejido adiposo blanco en pardo.

Esa es la principal conclusión del estudio coordinado por los doctores Juan Suárez y Fernando Rodríguez del Hospital Regional Universitario de Málaga, en colaboración con los doctores Carlos Diéguez y Rubén Nogueiras, del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela, como informa el CIBERobn en una nota de prensa.

Hacia una grasa “más saludable”

La investigación del CIBERobn “permitió demostrar que los agonistas Beta‐3 adrenérgicos (encargados de activar la termogénesis) y la oleiletanolamida potencian la reducción de la ingesta de alimentos y la ganancia de peso corporal mediante un mayor gasto energético”.

Estos efectos se asocian también con una disminución de la masa grasa y la reducción de los niveles de triglicéridos y colesterol en plasma.

Además, la oleiletanolamida ayudaría a convertir la grasa “mala” o común, que almacena energía y provoca un aumento de la masa corporal, en “buena” o parda, que es un tipo de grasa más saludable.

El tejido adiposo pardo o marrón, cuando se activa, disipa la energía en forma de calor, por eso quienes tienen más de este tipo de tejido pueden disipar más calor, lo que contribuye a mantener el gasto energético y el peso.

El CIBERobn explica que la oleiletanolamida no sólo intensifica la acción de termogénesis de los agonistas Beta‐3 adrenérgicos, sino que también favorece la aparición de fenotipos del adipocito marrón en el tejido adiposo blanco de las ratas que fueron tratadas con una combinación de estos dos componentes.



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