Cochabamba, sábado 18 de agosto de 2018

La temida depresión

| Claudia MéNdez Del Carpio PsicÓLOGA claudiamen@hotmail.com | 22 jul 2018



Según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) existen en la actualidad 350 millones de personas deprimidas en el mundo, lo cual genera grandes costos a los servicios sanitarios.

La cifra es alarmante, induce a pensar sobre lo que está sucediendo

en el aspecto emocional, en esta época considerada tecnológica

y postmoderna.

Por supuesto que la depresión no es algo nuevo para el ser humano, podemos considerar que la tristeza es parte de la naturaleza humana, ¿quién no ha llorado y se ha sentido triste alguna vez? Sin embargo, estados prolongados de tristeza pueden llegar a ser incapacitantes, la persona deja de realizar las actividades cotidianas que antes le permitían sostenerse en la vida, pierde el interés en lo que le rodea, tiene la sensación de que algo no funciona, se da un deterioro en sus rela-ciones familiares, sociales y laborales. Se deja caer, siente que está

en el fondo de un pozo; la depresión es intensa, patológica y necesitara apoyo profesional.

La depresión entendida como tristeza profunda contiene una renun-cia a vivir, dejar de hacer lo que se desea, surge a veces en situaciones difíciles que se atraviesan en la vida, dejando a la persona sin recursos

para superar los momentos de dolor, con cierto grado de desánimo, desesperanza, aburrimiento, abatimiento, desconsuelo, cambios

en el apetito y sueño, cansancio, desinterés, dolor, autocritica y reproches a uno mismo.

Algunas personas propensas a la depresión, no pueden soportar las pérdidas que se van dando en la vida, que pueden ser de todo tipo:

perdida de seres queridos, económicas, rupturas amorosas, belleza, trabajo, objetos. Situaciones que conllevan ciertos periodos de tristeza natural, pero que con el pasar del tiempo se logran superar.

De lo contrario, se da una fijación en lo sucedido, no se puede seguir adelante, entonces la depresión ganará fuerza y afectará al cuerpo,

se sentirá enfermo.

El riesgo mayor para una persona deprimida es el suicidio, personas que aparentan tener todo en la vida, son víctimas de depresión, esta puede afectar a todos y en cualquier edad.

La tendencia actual del mercado, nos invita a consumir todo tipo

de objetos con el imperativo de ser feliz, siendo que la felicidad

son instantes, no un estado permanente, lo cual produce una sensación de vacío.

En las relaciones humanas hay una fuerte disolución del lazo social,

el vínculo con los demás se encuentra perturbado, mediado por la

tecnología, el uso de celulares, redes sociales, provocando que las

personas se aíslen, eviten el contacto físico, directo y se den relaciones virtuales que conllevan sentimientos de soledad.

Muchas veces la persona deprimida busca solución y respuesta a su malestar en los médicos, visita varios especialistas esperando la solución por ese medio. Las farmacéuticas tienen gran demanda de antidepresivos de parte de los deprimidos; sin embargo, los medicamentos tienen limitaciones y alta variabilidad en la forma de actuar para cada persona, con efectos secundarios indeseables.

La terapia psicológica para la persona deprimida apunta a despertar nuevamente el deseo de vivir, considerando la singularidad de cada

caso, mediante la palabra, dar alivio al sufrimiento.

NOTA: para cualquier consulta o comentario te puedes contactar

con Claudia Méndez Del Carpio, responsable de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com o al teléfono/whatsApp 62620609. Visítanos en Facebook : LECTURAS SUTILES



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