Cochabamba, lunes 22 de octubre de 2018

Algunos asalariados caen en tres errores: dormir, olvidar y rendir bajo

Casos de personas que tienen más de 65 años, pero aún están empleadas en el sector público o privado. Las dificultades que enfrentan en su desempeño laboral y las quejas de su entorno.
| DAYANA FLORES A. Twitter: @DayanaOpinion | 22 jul 2018

Un adulto mayor manipula una computadora. omayor.cl

“Algunos hermanos de 70 u 80 años se duermen en la mesa. Traen a su ayudante y de su sueldito pagan". Esa frase dicha por el presidente Evo Morales a fines de la gestión pasada, sintetiza el drama de los adultos mayores que se resisten a dejar sus puestos laborales en Bolivia.

En el país, hay más de 181 mil personas que, a pesar de tener más de 65 años, están activas laboralmente en el sector público y privado. La mayoría de los casos son anecdóticos, como el de un maestro casi octogenario que actualmente da clases en un colegio nocturno de Potosí.

Su edad no fue confirmada, pero los que lo conocen estiman que está bordeando los 80 años, "si es que no es más", contaron unos padres de familia.

Sale de su casa, que está "a la vuelta de su unidad educativa”, más temprano de lo normal, debido a que una enfermedad articular que desarrolló le impide desplazarse a paso regular.

Para cuando llega al colegio, generalmente, los estudiantes ya lo están aguardando en el aula. Y él, tras ese recorrido a pie, está exhausto.

Para evitar la fatiga que le representará estar de pie durante un período íntegro de clase, el maestro casi octogenario les pide a los estudiantes que copien un himno en sus cuadernos.

Mientras lo hacen, toma asiento y la lasitud característica de la edad lo vence y se queda dormido. "Como es colegio nocturno, no hay problema, nadie se queja, más bien los estudiantes chochean porque así avanzan menos", consideraron algunos padres.

Permanecer en reposo con los ojos cerrados, suspendiendo sus funciones sensoriales y los movimientos voluntarios durante la clase, se hizo tan repetitivo, que los estudiantes ya se acostumbraron.

Los que no toleraron esa situación fueron los educandos de un establecimiento diurno en el que ese maestro fue director. La noticia de esas "clases de sueño" llegó a los papás y las autoridades educativas determinaron removerlo. "Lo mandaron al nocturno, ahí está haciendo de las suyas".

Los estudiantes del colegio que funciona por la noche cuentan que hay días en los que el maestro, que "como todos los viejitos, se debe de dormir temprano", olvida ir a dar su clase.

En otras ocasiones que puede ir, pero prefiere evitar la fatiga, manda un remplazo, que generalmente es su hija, "pero ella solo nos toma un examen de un ratito y se va".

SITUACIÓN

Unos padres de familia consideraron que el maestro se resiste a jubilarse, debido a cuestiones económica. Otros, piensan que su trabajo lo mantiene vivo. “Si lo retirarán, yo creo que al poco tiempo ese profe se nos va”.

Su caso es similar al de algunos otros funcionarios del ámbito privado del país, por ejemplo, un sastre de 70 años que es empleado en una empresa de confección privada de Cochabamba.

Debió jubilarse hace un quinquenio, pero, como nadie lo presionó para que renunciara, continúa activo.

¿Tiene alguien a quién mantener?, ¿Tiene deudas?, ¿Está en la indigencia?, ¿Está enfermo? Esas fueron algunas interrogantes que se le hizo para develar el motivo por el que no se animaba a dejar su trabajo. La respuesta a todas las cuestionantes fue “no”.

Justificó que el trabajo lo entretiene, aunque reconoció que su rendimiento “ya no es como antes”. Insertar el hilo a través del orificio de la aguja es una hazaña que pocas jornadas laborales alcanza. Por lo general, pide ayuda a sus compañeros más jovenes, aunque a veces ellos se molestan al ser interrumpidos.

En ocasiones, confunde los colores de hilos en el proceso de costura. “Es que la vista ya falla”.

Ya no recuerda el número de veces que le descontaron de su sueldo por cometer errores y, a pesar de ello, él se resiste a dejar su trabajo.

A mucho insistir dijo que es probable que su renta de jubilación sea muy baja, por lo que prefiere seguir trabajando y ahorrar “hasta donde se pueda”.

Caso como los mencionados hay varios, otro de ellos involucra a un guardia de seguridad que pertenece a una empresa privada.

Es portero en un céntrico edificio de la ciudad, tiene 71 años y, a pesar de que le pone mucho empeño a su trabajo, hay días en los que los propietarios de los departamentos lo quieren obligar a jubilarse.

Contaron que se olvida de los nombres de los vecinos, se duerme en horario de trabajo y no soportaba estar de pie, entre otras dificultades.

Ocupación

“Uno en casa se aburre. Mientras que, al trabajar, tienes una rutina, sientes que lo que ganas es un aporte a la familia”

Gilberto Arancibia

Jubilado

DATOS PARA TOMAR EN CUENTA

9 por ciento de bolivianos son adultos mayores

El 9 por ciento de la totalidad de a población del país tiene 60 años o más, de acuerdo con el Censo Nacional de Población y Vivienda realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

Ese porcentaje incrementará a 14 por ciento en 2030 y alcanzará el 23 por ciento en 2050, de acuerdo con las proyecciones estadísticas del INE.

Carga laboral después de los 40

Tener una carga laboral pesada después de los 40 años de edad puede ser perjudicial para a salud.

Un estudio realizado en Japón estableció que las largas jornadas laborales, a partir de esa edad, causan fatiga y estrés, dos condiciones que pueden disminuir la capacidad intelectual de los empleados.





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