Cochabamba, viernes 17 de agosto de 2018

Menores que cargan con asesinatos e incendios de gente y colegios

Las historias detrás de los adolescentes que, en algún momento de sus vidas, pisaron un centro de infractores. Cuatro crímenes perpetrados en Cochabamba.
| DAYANA FLORES A. Twitter: @DayanaOpinion | 15 jul 2018

Algunos adolescentes recluidos en el Centro de Infractores Cometa.



El presunto asesinato de un bebé, de un taxista, la calcinación de un menor de edad vivo, el incendio de una unidad educativa y el intento de incineración a un grupo de escolares son delitos que pesan en la conciencia de menores de edad de entre 15 y 17 años de edad de Cochabamba.

Todos pisaron el Centro de Infractores Cometa, ubicado en el municipio de Colcapirhua, unos mientras aguardaban sus audiencias de medidas cautelares y otros para cumplir sus sentencias.

Las víctimas de sus actos, un bebé ahogado, un taxista estrangulado, un adolescente quemado vivo y escolares que entraron en pánico debido a que fueron rociados con gasolina y estuvieron a punto de ser incinerados; además de sus cruentos procederes, provocaron que sus casos sean conocidos más allá de las fronteras departamentales.

En los últimos dos años, cuatro casos que involucraron a menores de edad conmocionaron a Cochabamba.

HECHO CRUENTO Uno de los delitos más graves involucra a tres menores de edad, dos de 16 años y uno de 17, entre ellos una mujer, que le dieron una feroz muerte a Javier Canchi Choque, de 17: lo quemaron vivo.

La víctima sufrió tanto que, cuando fue socorrida, suplicó que acaben con su vida. El hecho ocurrió en octubre de 2016, en Sivingani (zona sur de Cochabamba).

Javier Canchi acudió al llamado de su expareja de 16 años, quien lo citó en un lote baldío para, supuestamente, hablar de la relación amorosa que tuvieron.

Al llegar al lugar, Javier Canchi fue interceptado por un adolescente de 17 años que era la pareja actual de la menor.

Ambos, con la ayuda de un menor y un joven, amarraron a Javier Canchi a un árbol y le propinaron una golpiza. Luego le obligaron a tomar gasolina, le rociaron con ese combustible y le prendieron fueron usando un encendedor.

A pesar de los suplicios de Javier Canchi, los menores de edad dejaron que el fuego lo consuma.

Cuando tenía el 90 por ciento del cuerpo quemado y con lesiones de segundo y tercer grado, un grupo de vecinos de Sivingani oyó el llanto de dolor del adolescentes y acudió a su rescate.

Fue trasladado al hospital Viedma aún con vida y, en el camino, pedía agua o que acaben con su vida. Javier Canchi falleció por “fallas multiorgánicas”.

La Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) de Cochabamba informó que los implicados en el hecho pertenecían a dos pandillas.

Considerando que los autores son menores de edad, fueron remitidos al Centro de Infractores Cometa.

LA ÚNICA MUJER Otro casó que conmocionó a Cochabamba en 2017 fue el del presunto asesinato de una bebé de 11 meses, la autora era su madre, una menor de 16 años de edad.

El suceso se registró en una vivienda de El Paso (Quillacollo), en agosto de la gestión pasada.

El informe policial preliminar que brindó la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV) de Quillacollo estableció que la bebé murió ahogada, mientras estaba bajo el cuidado de su mamá.

Los hermanos de la supuesta agresora advirtieron el fallecimiento de la pequeña y se contactaron con la Policía para denunciar a la menor de 16 años.

Mientras se determinaba si el hecho ocurrido era un infanticidio o una negligencia, la adolescente fue trasladada al Centro de Infractores Cometa.

TAXISTA A esos casos se suma es del estrangulamiento a un taxista que fue cometido por tres personas, entre ellas un menor de edad.

La víctima es Severino Huayra Porco, un taxista que vivía en Villa Sebastián Pagador de la zona sur.

El hombre salió a trabajar y, en el camino, fue abordado por tres personas, entre ellas un adolescente, que pretendían robarle su vehículo.

Lo condujeron hacia el río Llavemayu y ahí lo desvistieron, le dieron varios golpes en la cabeza y lo estrangularon.

Una vez que lograron quitarle la movilidad, los tres antisociales huyeron hacia Potosí. La Policía los capturó en Uncía, intentando cargar combustible.

Todos fueron trasladados a Cochabamba, pero solo el menor de edad confesó el crimen.

Guarda detención en Cometa.

ATENTADO Un cuarto hecho, si bien no dejó víctimas mortales, provocó pánico en una comunidad educativa de Colcapirhua.

Dos hermanos de 15 y 17 años planificaron un atentado en la unidad educativa 27 de mayo de Colcapirhua.

Se pusieron máscaras de payasos para ocultar su identidad e ingresaron al establecimiento armados con hachas y una bomba molotov. Su objetivo era incendiarla.

Rompieron la puerta de la dirección y arrojaron el explosivo que, de inmediato provocó llamas.

A continuación, rociaron con gasolina a algunos escolares y, antes de que pudieran prenderles fuego, fueron detenidos por maestros de la institución.

La unidad educativa tuvo que suspender clases durante dos días y los adolescentes, uno de ellos con un desempeño educativo destacado, fueron enviados a Cometa.

Algunos protagonistas de los delitos aún permanecen en el centro e infractores de Cochabamba, otros se beneficiaron con medidas alternativas a la detención, debido a que el Código Niño, Niña y Adolescente busca que la justicia sea menos punitiva y más restaurativa.

América Latina

Las estadísticas mundiales indican que la mayoría de los homicidios que ocurren en el mundo suceden en América Latina.

95 por ciento De hombres

Cometen los homicidios que ocurren en el mundo. Los agresores son, en su mayoría, adolescentes y menores de edad, que están sin trabajo, fuera de la escuela o sin opciones de para desarrollar su vida.





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