Cochabamba, martes 23 de octubre de 2018

Dermatoscopio para analizar tu futura calvicie

Artefacto permite el estudio de la evolución del paciente antes y después de un trasplante
Gregorio Del Rosario/EFE | | 12 jul 2018


La causa más frecuente de pérdida de pelo en el cuero cabelludo, donde solemos tener entre 100.000 y 150.000 bulbos, es la alopecia androgenética o calvicie común que parte de la predisposición genética o de la alteración hormonal andrógena, es decir, de la hormona sexual masculina (testosterona, androsterona y androstenediona).

Pero existen otros factores que la desencadenan o empeoran: el estrés, la ansiedad, la depresión, las alteraciones endocrinas, metabólicas o digestivas, pueden poner en marcha la alopecia androgénica latente, potenciando también su desarrollo cuando ya está en marcha.

¿Y cómo sabemos si un hombre o una mujer pueden recuperar su pelo perdido?

“El diagnóstico anticalvicie solo puede hacerlo un cirujano especialista en trasplante capilar, y puede ayudarse de un dermatoscopio digital de última generación; un aparato tipo linterna, de pequeñas dimensiones, que permite obtener información detallada sobre las posibilidades reales del paciente para disfrutar de un futuro trasplante de pelo”, dice el doctor Eduardo López Bran.

El dermatoscopio funciona sin cables, no molesta al paciente y es muy sencillo de manejar.

“El dermatólogo observa el cuero cabelludo y la parte externa de los folículos pilosos. Con un peine abre el pelo de la nuca y el dermatoscopio, que incorpora una minicámara digital, aumenta hasta 30 veces el área seleccionada. La imagen resultante se visiona a través de un monitor de vídeo, lo que permite al paciente, a su vez, comprobar in situ la densidad de su propio pelo”, destaca.

El dermatoscopio analiza de una forma clara y precisa la zona donante del paciente, tanto en cantidad como en calidad del pelo, factores clave para conseguir un resultado satisfactorio en un trasplante.

“Otra de las grandes ventajas del dermatoscopio digital es que permite el estudio de la evolución del paciente antes y después del trasplante de pelo de manera totalmente objetiva, ya que podremos comparar las imágenes obtenidas en la primera consulta (tanto fotografías como vídeos) con las sucesivas revisiones de las zonas del trasplante, donante y receptora”, señala.

Este dermatoscopio, además, complementa al densitómetro: aparato de aumento que permite estudiar la densidad de pelo por centímetro cuadrado, así como su color, forma y grosor.

Joven

melenudo,

adulto calvo



Es habitual escuchar un refrán castellano que dice “en casa del herrero, cuchillo de palo“, y eso es, exactamente, lo que le sucede al doctor Eduardo López Bran, especialista en trasplante capilar de la Clínica Imema y dermatólogo jefe del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, ya que es uno de esos hombres que, deseando tener pelo en la cabeza, no puede mejorar su imagen personal al no disfrutar de suficientes bulbos pilosos en la zona donante de su nuca.

El doctor López Bran padece alopecia común, patología capilar que se ceba en el 50 por ciento de los varones que han cumplido los cincuenta años de edad; barrera temporal a partir de la cual la zona calva aumentará alrededor de un 10 por ciento en cada década de la vejez. En el caso de las mujeres, estas cifras se rebajan a una horquilla del 5 por ciento al 10 por ciento a las mismas edades.

La calvicie se inicia en los hombres con el retroceso de la línea de implantación frontotemporal, las clásicas entradas.

En las mujeres, comienza a clarear la zona de la raya media y aumenta poco a poco hasta abarcar toda la zona superior de la cabeza. Aun así, suelen conservar la porción de pelo más frontal.



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