Cochabamba, lunes 23 de julio de 2018

 Viridiana

El aclamado filme de Luis Buñuel forma parte del ciclo de julio de los Martes de Cine Español. La próxima proyección será la de Tristana,también dirigida por el español, el 17 de este mes a las 19:30 horas en el teatro Adela Zamudio. 
| Esteban Améstegui Lavayén | 08 jul 2018



La historia narra cómo Viridiana, a punto de ser monja, abandona el convento para visitar a su tío Jaime, quien pagó sus estudios y dote a la Iglesia. Durante su visita, su tío Jaime intenta que se quede con él. Al no conseguirlo, se suicida, haciendo que Viridiana renuncie a ser religiosa y permanezca en la mansión a practicar la caridad cristiana por su propia cuenta. Sin embargo, la llegada de su primo Jorge -y otros acontecimientos- ponen en conflicto su vocación con los pobres.

Los personajes, por más que sigan ciertos arquetipos, son más complejos de lo que aparentan. Don Jaime, con todas sus perversiones guarda cierta nobleza en sus actos. Jorge, siendo un hombre de mundo, tiene claridad, convicción y valentía.

Como es recurrente en las cintas de Buñuel, el deseo es el motor de la historia. En este caso, el verdadero objeto puede confundirse con el deseo sexual. Sin embargo, las intenciones del cineasta son más oscuras y pertenecen al ámbito de la moral. Jorge, al igual que el diablo, no busca despojar a la beata de sus hábitos. En cambio, solo quiere demostrarle que es de su misma condición.

Por otra parte, a través del uso de símbolos religiosos, Buñuel continúa desafiando más a estas creencias. La corona de espinas en llamas, una recreación vulgar de La última cena, un crucifijo hecho navaja, entre otros, son ejemplos de cómo la humanidad de los personajes profanan estas imágenes casi sagradas.

En lo narrativo, el director aragonés consigue ser muy efectivo. Con encuadres, cortes y movimientos de cámara, los secretos y las obsesiones de los protagonistas son revelados sin cometer el error de ser muy explícito. El montaje llega a ser otro acierto. Por ejemplo, en una secuencia, los rezos de la comunidad de Viridiana compiten con el bullicio de una construcción. En esta escena, tanto la edición como el sonido demuestran estar adelantadas a su tiempo.

En fin, Viridiana, ganadora de la Palma de oro del Festival de Cannes 1961 y condenada como sacrílega y blasfema por el periódico vaticano L’Osservatore Romano, continúa el legado de Buñuel al poner en entredicho la virtud humana a través de una exploración de las posibilidades del lenguaje cinematográfico.

Periodista - estebanamestegui@gmail.com



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