Cochabamba, lunes 24 de septiembre de 2018

La gota: cuando hay cristales en tus articulaciones

Son los hombres mayores de 40 y con sobrepeso a quienes más afecta la gota, pero nadie está excluido.
EFE/MADRID | | 05 jul 2018



La doctora Isabel Guillén Vicente, traumatóloga de la Clínica Cemtro de Madrid, especialista en extremidades inferiores, nos cuenta una aparente contradicción que se observa en la enfermedad de la gota: “La analítica del paciente puede reflejar un nivel elevado de ácido úrico en la sangre y que no la padezca, así como mostrar un valor normal y que la sufra con dolores agudos, cortantes, en las articulaciones, sobre todo en la zona del dedo gordo del pie”.

La gota no es más que una artritis (patología inflamatoria crónica que ataca el líquido sinovial) causada por los depósitos de ácido úrico (cristales de urato) en las zonas articulares. La artritis, en muchos casos relacionada con el sistema inmunológico, deforma, en fases avanzadas, las articulaciones afectadas, normalmente manos y pies.

Tanto la artritis como la artrosis (inflamación crónica del cartílago) ocasionan dolor y rigidez en las articulaciones y crean dificultades en el movimiento al degenerar el cartílago, protector o amortiguador que evita el roce de los huesos.

Del ácido úrico a la gota… y al dolor

El ácido úrico se produce cuando el organismo descompone ciertas sustancias naturales que se encuentran en algunos alimentos (purinas). Las células de nuestro organismo procesan las purinas y las envían al torrente sanguíneo, por donde llegan a los riñones. Tras su filtración se desechan a través de la orina.

Cuando el organismo no procesa bien estas purinas se originan cálculos renales (piedras en el riñón) o los depósitos de cristales de ácido úrico -tofos más o menos densos- en las zonas articulares, muy frecuentemente en la primera articulación metatarsofalángica, la que une el dedo gordo al resto del pie.

La gota también puede inflamar el empeine, el tobillo (que la inexperiencia lleva a confundir con un esguince), la rodilla, el codo o la muñeca. Se suele manifestar con dolor agudo y es habitual que se acompañe de eritema o enrojecimiento de la piel. Si la gota no se trata con prontitud los dolores serán cada vez serán más intensos y duraderos.

“La gota es frecuente hoy en día, pero antiguamente estaba considerada como una enfermedad de personas adineradas, ya que eran los que comían más carnes rojas y más cantidad de mariscos, además de otros productos ricos en ácido úrico, como los tomates, las vísceras, los espárragos, las espinacas, los champiñones, las sardinas, las anchoas, las bebidas alcohólicas, la cerveza y el café; alimentos y bebidas que inciden en el aumento del nivel de ácido úrico en sangre, origen de ciertas enfermedades inflamatorias”, apunta la traumatóloga.

Pero no todos los pacientes que destacan por su ácido úrico en sangre padecerán gota y no todos los que están diagnosticados de gota tendrán valores elevados de ácido úrico.

“Hay que tener predisposición a provocar esta acumulación de ácido úrico en las articulaciones o en el riñón. Cuando se padece esta enfermedad lo que se observa es que el ácido úrico se está depositando en las articulaciones y no tanto que tengamos niveles altos de ácido úrico en sangre, ya que la analítica puede decir que todo es normal”, señala.

Las personas con valores elevados de ácido úrico en sangre tendrán una cita segura con el médico reumatólogo, más aún si son valores constantes en las analíticas y se acrecientan con el paso de los años. Deben ir al médico con certeza si existen antecedentes de hiperuricemia en algún miembro de su familia.



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