Cochabamba, lunes 23 de julio de 2018

La caza del ciervo sagrado

El último filme del destacado cineasta griego Yorgos Lanthimos estuvo en las carteleras locales en meses anteriores. Compartimos una reseña al reciente trabajo del controvertido realizador.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 01 jul 2018



El doctor hizo una cirugía a corazón abierto. El corazón, en algún momento dejó de latir. Y el paciente murió, porque era inevitable, porque la muerte era inevitable, como lo es el destino. Tres años después, el hijo del paciente se hizo amigo del doctor. Y le dijo: Tú eliges quién muere, porque una muerte debe ser pagada con otra.

Yorgos Lanthimos es el director de La caza del ciervo sagrado (la traducción depende de la región). Él sabe muy bien que la creación de una película es la creación de un mundo con sus reglas propias, muy diferente a nuestro mundo y que el cine es un acto de magia que intenta explicar nuestra realidad.

En su anterior película Langosta (2015), los hombres no podían vivir solos, si lo hacían morían o eran cazados por la gente que tenía pareja. Esa regla hacía que el protagonista busque una solución al problema de su soledad y también al problema de la supervivencia, que es lo mismo que tratar de encontrar el amor.

En La caza del ciervo sagrado (2017) también es un mundo con sus propias reglas. Lo que se dice y se piensa se convierte en realidad. El hijo del paciente busca una forma de hacer pagar al doctor la muerte de su padre. Y, después de buscarlo todos los días, se lo dice. Le dice qué sucederá con los miembros de su familia.

“Primero no podrán caminar”.

“Luego no tendrán hambre y enflaquecerán”.

“El último síntoma es que antes de morir, sangrarán por los ojos”.

“Debes elegir quién morirá, para la muerte de alguien de tu familia por la muerte de alguien de mi familia”.

El doctor, hombre de ciencia, no lo cree, además es un cirujano prestigioso y trabaja en uno de los hospitales más importantes de algún lugar (Yorgos Lanthimos oculta la región). Tiene una barba de patriarca. Tiene una esposa y dos hijos, el menor es un niño que no quiere cortarse el cabello. La mayor es una adolescente a quien recién le bajó la menstruación.

Yorgos Lanthimos para crear su mundo recurre al mundo bíblico. El hijo del paciente muerto hace de Dios, de un Dios caprichoso que vive con su madre y que busca venganza por la muerte de su padre (también hay mucho de la mitología griega, como la historia de Edipo y Medea).

El hijo del paciente actúa como el Dios judío cuando envia las plagas a Egipto, sobre todo, por no creer en él.

El doctor, en algún momento, a pedido de su esposa, deberá actuar como Abraham, el patriarca del pueblo judío. Deberá elegir a quien será sacrificado. Pero a diferencia de la historia bíblica, él se niega a ser el mano que azote su familia. Primero rapta el hijo del paciente para que revierta la maldición.

Yorgos Lanthimos reflexiona en esta película sobre la naturaleza humana a la hora de tomar decisiones. También sobre la necesidad de creer en algo, llámese Dios, llámese destino, llámese fatalidad. Y nos muestra desnudo frente a un mundo irreconocible para la ciencia y para el razonamiento. Nos muestra al hombre desnudo frente a la extrañeza que nos rodea y que, a veces, no tiene explicaciones.

Y tal vez Dios juega a la ruleta rusa con nuestras vidas y ése es su plan.

Periodista y escritor - zion186@hotmail.com



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

MÁS NOTICIAS DE « RAMONA »:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa