Cochabamba, martes 20 de noviembre de 2018
[Redarquias]

Facebook y las disputas del poder vecinal

| Fernando Aguilar Saravia y Juliana Veizaga Arnez | 01 jul 2018

Cuando nos referimos a movimientos o acciones colectivas a través de redes sociales (Facebook, Whatsapp, Twitter, etc.) solemos referirnos a “nuevas” formas de organización y/o de actores sociales. Pero, ¿qué pasa cuando las “viejas” o “tradicionales” formas de organización se encuentran con estas nuevas formas de hacer política? Es decir, ¿qué pasa cuando el sindicato obrero, el sindicato campesino, la junta vecinal, se encuentran con Facebook o Whatsapp? ¿Cómo se constituye el campo de disputa política tras esos “nuevos” escenarios de disputas digitales? Pues bien, estas y más cuestiones tendrían que ser indagadas desde diversos casos concretos.

En ese sentido, tras una reflexión de un caso en una OTB de la zona sud de Cochabamba en los últimos años, identificamos ciertas tensiones entre procesos de legitimidad dirigencial local, surgimiento de pequeños proyectos políticos democratizadores y extensión del uso de redes sociales digitales.

Tras la pretendida política de la Alcaldía de Cochabamba (2015) de construir pasos a desnivel a lo largo de la Av. 6 de Agosto, varios vecinos de casas aledañas se opusieron enérgicamente a estas construcciones. El paso a desnivel de la Av. 6 de Agosto y Av. República (el desnivel más grande de la zona) fue el que encontró mayor resistencia vecinal (a tal punto de paralizar la obra por varios meses). Al respecto, los vecinos denunciaron la ausencia de la dirigencia de la OTB de entonces y la falta de consultas a los vecinos de esta zona. Este escenario varios vecinos expulsaron a la “vieja dirigencia” y apoyaron nuevos liderazgos (con algunos jóvenes en sus carteras entre 20 y 30 años). La tarea de la nueva dirigencia podría resumirse en: transparencia, participación y mejor gestión barrial (en ello la “lucha intransigente contra los puentes”).

En este contexto, Facebook fue un medio de ampliación de información de prensa hacia los vecinos de la zona. Por este medio digital se compartían diariamente las imágenes de los bloqueos, las denuncias contra el diseño del puente, la afectación al tránsito y al hábitat circundante; e incluso denunciando las falencias en la ejecución de la obra. Posteriormente, la nueva dirigencia de la OTB dispuso la creación de su propio grupo de Facebook donde -de modo más activo y eficaz- se comunicaría con los vecinos para diversas actividades (sean de carácter deportivo, recreativo o simplemente para convocatorias a asambleas y futuras movilizaciones). Frente a ello, la anterior dirigencia de la OTB se dispuso retomar el control adscribiendo su legitimad en pretendidas asambleas. Frente a estas acciones, los nuevos liderazgos también convocaron a asambleas barriales, pero para lo cual ya disponían de diversos medios de convocatoria virtual (grupo de Facebook y de WhatsApp) y de registro (fotos y videos) que fueron socializados masivamente por las redes; incluso se publicaron y compartieron hechos de transcendencia barrial como agresiones realizadas por la anterior dirigencia (grupos de poder en decadencia) a estos nuevos actores (grupos organizativos en proceso de surgimiento). En medio de este despliegue, la nueva dirigencia logró convocar a mayor cantidad de vecinos y, en medio de ello, afianzó su discurso en contra de “la vieja dirigencia que quiere volver”.

En ese sentido, aspectos como la publicidad y el registro de hechos en redes sociales (como pruebas) fueron útiles para esta nueva dirigencia vecinal. Así, la nueva dirigencia de la OTB logró consolidarse y amplió sus seguidores de Facebook, como un medio de comunicación político-barrial y como parte de su política de transparencia, de participación vecinal (propuestas y denuncias) y cohesión social.

Sin embargo, a pesar de ampliar estos escenarios de gobernabilidad local diversos discursos, imaginarios y prácticas perviven y hasta se manifiestan con todo rigor en el escenario barrial, como ser: “la OTB es para dueños de casa”, “los jóvenes no tienen experiencia”, así como el dificultoso involucramiento de vecinos y jóvenes en la cotidiana gestión barrial. Es decir, muchos vecinos y jóvenes, a pesar de su uso regular de redes sociales, no terminan involucrándose en la gestión barrial. Sumado a ello, los nuevos liderazgos encuentran problemas para su “reconocimiento” y “vigencia” tras complejas redes de poder local, lo cual ciertamente dificultan aún más estas nuevas formas de gestión barrial.

Tras esta pequeña, pero significativa experiencia, entre muchas otras en la gestión barrial, consideramos que ciertas dinámicas políticas democratizadoras y de transparencia en la gestión barrial encuentran mejores condiciones con los usos de redes de comunicación digital. Aunque, claro está, tras la pervivencia de viejos discursos, imaginarios y prácticas en la gestión barrial, se hace necesario ampliar las reflexiones sobre los diversos mecanismos “reguladores” que se están desplegando en contra de estos micro escenarios de “nuevas formas” de organización barrial.

Politólogo y socióloga



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