Cochabamba, lunes 22 de octubre de 2018

RENÉ JALDÍN CLADERA, un ADOLESCENTE con TALENTO EXTRAORDINARIO

Con tan solo 14 años, ya está cursando el segundo semestre de ingeniería Biomédica.
TEXTO: JImena núñez larraín | | 24 jun 2018



A simple vista René parece algo tímido, tiene una contextura delgada. Al principio de la conversación permanece callado. No obstante, a los pocos minutos, cuando comienza a platicar sale a relucir su madurez, razonamiento y lógica avanzada, superior a los otros muchachos de su edad.

René Alejandro Jaldín Cladera es un joven talento extraordinario que vive en Cochabamba y está cursando el primer semestre de la carrera de ingeniería Biomédica en la Universidad Privada del Valle.

De acuerdo a la Ley de Educación Avelino Siñani- Elizardo Pérez, aprobada en 2010, se que establece que los estudiantes con talento extraordinario puedan rendir exámenes y subir al grado superior.

Es así como este joven talento saltó cuatro grados del colegio, motivo por el cual en 2017, cuando culminó el quinto de secundaria, pudo optar por un examen final de sexto, donde obtuvo un promedio de 90 puntos.

A fines del año pasado, René Jaldín Cladera ingresó del brazo de su madre al acto de graduación de los bachilleres de 2017.

“Salí bachiller el año pasado del colegio La Edad de Oro de Cochabamba. Como era de imaginar, tenía que decidir cuál era mi vocación y no fue tan difícil decidirme por la ingeniería Biomédica”, menciona.

El adolescente proviene de una familia de profesionales con trayectoria, su padre es el médico cirujano René Jaldín y su madre la gastroenteróloga Yenny Cladera; por lo tanto, existía una inclinación innata hacia la medicina.

Pero, en el fondo de su ser, René tropezaba con una disyuntiva complicada: “Sentía mucha curiosidad e interés por la tecnología y la me-dicina, pero cuando me enteré que existía esta carrera, que es relativamente nueva y que combina mis dos pasiones, no dudé dos veces”, sostiene emocionado.

Esta es la razón para que actualmente, con 14 años, ya esté inscrito como alumno regular en el primer semestre de Univalle.

Esta universidad le otorgó una beca de convenio para cursar su carrera.

“Hasta ahora estoy contento con la elección que tomé”, acota.

Hasta la fecha, no se ha sentido diferente y sus compañeros de la facultad lo hacen parte del grupo. “Nunca sentí discriminación, siempre supe desenvolverme con propiedad en mi círculo de compañeros y creo que seguirá siendo así hasta culminar mi carrera universitaria”.

Según su proyecto de profesionali-

zación, él estaría terminando su carrera en cuatro años y, posteriormente, dejaría el país en busca de una beca, que le permita continuar con su formación en el extranjero.

Esta no sería la primera vez que un joven cochabambino ingresa a la universidad a temprana edad y tampoco será la última, solo queda seguir colaborando con esta generación de personas con talentos especiales que comienzan a des-collar del resto.





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