Cochabamba, sábado 18 de agosto de 2018

¿Por qué escuchamos la música que escuchamos?

Miguel RamÍrez ArrÁzola Psicólogo Clínico miki.psico@gmail.com | | 24 jun 2018

El músico argentino Marcelo Zigaran plantea que el análisis convencional de la música, ya sea de la forma musical, armonía, contrapunto, etc., nunca satisface la pregunta de por qué la música puede producir un profundo impacto en quien la escucha. Entonces, qué se puede decir más allá del “razonamiento musical”.

El filósofo polaco Schopenhauer dijo que la música traduce el sentimiento en su última esencia y ser absoluto.

Es por eso que, la música existe cuando nos faltan las palabras, cuando el silencio nos incomoda, la música está ahí cuando se recuerdan momentos, cuando estamos felices, cuando estamos tristes, en ese estribillo cantado

o en esa danza al compás.

Parafraseando la canción de la banda puertorriqueña Cultura Profética: La música no tiene tiempo, no tiene edad, música cual viento hace a la eternidad, la música que se ha hecho con la finalidad de tocar fibras, la música más que el pulgar, lleva una huella.

El psicoanalista francés Didier-Weill plantea que la música nos llega, es como si gracias a la música recibiéramos una respuesta a una pregunta acerca de nosotros mismos que no sabíamos que teníamos, la música representa un Otro que escucha algo nuestro que no entendemos, una falta en nuestro ser que no sabíamos que teníamos. Así, es la música la que nos escucha.

La música nos escucha y nos revela un vacío que tenemos, se vuelve ese otro que responde a nuestras preguntas, un otro que no es intrusivo, ni agresivo, es más bien liberador, consolador y dador de sentido para el ser humano.

Si algo queda claro dentro de los “gustos” musicales es que en lo único

que somos iguales al escuchar música, es en que todos somos diferentes al momento de seleccionarlas, apreciarlas y darles una significación.

Escuchamos en realidad aquello que queremos que el otro escuche de no-sotros, la manera en que significamos o damos palabras a los sentimientos que nos provoca. La música proviene de nuestra subjetividad y no de una supuesta esencia musical, no es la música la que nos significa, somos nosotros quienes vamos significando la música que escuchamos.

Reconocer que en la época en la que vivimos, se privilegia más la imagen que la escucha, ser visto por el otro

y cómo vemos al otro, mostrar nuestra insatisfacción con toda figura que represente la ley, entendemos que en esta época lo privilegiado es la imagen, planteamos que escuchamos aquello que representa o garantiza la imagen que queremos que el otro perciba

de nosotros, no es lo que se escucha, ni lo que se baila, sino lo que queremos que el otro vea.

En lo que único que somos iguales los seres humanos es en que todos somos diferentes, donde se puede ver a dos personas bailar y cantar una canción, se ve exactamente eso, dos personas, cada una con una significación distinta a lo que escucha.

El cantautor argentino Fito Páez dijo en una entrevista: “viste que uno dice, no me gusta esa música o ese cantante y no, no es que no te guste, es que no tienes recursos para comprenderla”. Eso que al final queremos escuchar llega a ser posiblemente la ventana por donde queremos ver la realidad.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez del Carpio, responsable

de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com

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