Cochabamba, sábado 22 de septiembre de 2018

El cuerpo es escenario de “guerras” y sexismo

Algunos términos reflejan prejuicios de una ciencia que, hasta el siglo pasado, tuvo a las mujeres excluidas de la medicina académica.
EAH KAMINSKY/BBC | | 21 jun 2018



Muchos términos que se emplean en medicina derivan de metáforas bélicas ligadas a estereotipos masculinos como "combatir las enfermedades del corazón", "guerra contra el cáncer" o utilizan calificativos peyorativos "cérvix incompetente" o "huevo huero".

El lenguaje de la medicina -el arte y la ciencia de sanar- se convirtió en algo sorprendentemente violento y crítico. El oncólogo Jerome Groopman, autor del libro Your Medical Mind ("Tu mente médica"), asegura que los matices bélicos pueden ayudar a pacientes que sienten que dentro de su cuerpo se está librando una guerra.

Para otros, en cambio, esta metáfora es incompatible con su bienestar.

De alguna manera, que el estado de salud de los pacientes no mejore puede entenderse como que fracasaron y llevarlos a autoculparse por no haber "luchado" lo suficientemente duro.

Incluso términos anatómicos que pensamos que "suenan" femeninos tienen a menudo orígenes anacrónicos y sexistas. La palabra "vagina", por ejemplo, tiene el mismo origen latino que la palabra "vaina" en el sentido de cubierta ajustada donde encaja el filo de una espada.

De un modo parecido, a la palabra "kleitorís", del griego tardío, se le puede seguir el rastro hasta "kleíein": "guardado bajo llave".

Pero no es solo la terminología médica la que tiene un sesgo masculino. El efecto de los prejuicios sexistas a la hora de enseñar a los estudiantes de anatomía y fisiología fue examinado en 2013 por una investigación de Susan Morgan y sus colegas.

En los libros de texto que se usan para enseñar a los estudiantes, encontraron que "la anatomía y la fisiología masculinas se representan a menudo como la norma y que las mujeres se ven muchas veces infrarrepresentadas en los aspectos anatómicos no reproductivos.

En el año 2000, la trabajadora social Anna Kostztovics se preocupó por la falta de igualdad de género presente en la lengua sueca, su idioma materno.

Señaló que mientras que los chicos tenían una palabra sin marca de género para designar a sus genitales -"snopp", un término muy utilizado- las chicas carecían de un término equiparable.

Para remediarlo, Kostztovics trató de popularizar el uso de una palabra nueva, "snippa", como el equivalente femenino.

Desde entonces, activistas suecos pidieron a los hablantes de inglés que sustituyan las palabras sexistas de su propia lengua, como "himen", que, sugieren, debería ser remplazado por el nuevo término "corona vaginal".



TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

MÁS NOTICIAS DE « SALUD »:

Opinión en Twitter
Opinión en Facebook
Portada Impresa