Cochabamba, jueves 20 de septiembre de 2018

“La banda de los lunares” y la razón pura

Sobre un relato de Arthur Conan Doyle protagonizado por Sherlock Holmes.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 17 jun 2018

Hay escritores que escriben con ansiedad, como si supieran que morirán pronto. Les falta tiempo. Hay otros que escriben con inteligencia, con cierta pulcritud de pensamiento, escritores de sillón y fogata, enfundados en abrigos de piel. El escritor británico Arthur Conan Doyle pertenece a estas dos formas.

En sus fotografías, en blanco y negro, tiene una mirada de desprecio por la vida (desde que murió su hijo, se convirtió en un espiritista), el bigote con puntas finas y engomado, la corbata pulcra, a veces con un pipa en la boca, otras con una boina escocesa, a cuadros. Nació en Edimburgo el 22 de mayo de 1859, y murió en Crowborough, en 1930. Fue el creador de Sherlock Holmes.

Sherlock Holmes es parte de cuatro novelas y 56 relatos. Además, murió en uno de ellos, juntos al enemigo de toda su vida: el doctor Moriarty; pero, 10 años después, Arthur Conan Doyle lo revivió a pedido de los fanáticos de sus historias. Después de revivir, Sherlock Holmes protagonizó la aventura de La banda de los lunares.

Arthur Conan Doyle fue hombre de su tiempo, cuando se creía que la razón, la razón pura salvaría al hombre de la destrucción. Pero llegó la Gran Guerra y, poco a poco, se convenció de que la razón hacía que el hombre tuviera artefactos de destrucción masiva. La razón pura era el arma decisiva.

Sherlock Holmes es un héroe romántico: bueno hasta la médula (aunque adicto a la cocaína) y con un físico envidiable, más cercano a Ulises de La Odisea e incluso puede llegar a resultar algo pedante. Pero él no cuenta la historia, quien la cuenta es el doctor Watson, que participó en la Gran Guerra y fue herido en una pierna y debe caminar con un bastón.

Watson narra las historias de Sherlock y es quien nos mantiene en vilo y hace y deshace la trama para que nos interesemos en el extravagante Holmes. En «La banda de los lunares», Holmes acepta el caso de la muerte de la hermana de una muchacha misteriosa, que vive a las afueras de Londres. La hermana murió en una habitación cerrada, un poco antes de su matrimonio.

El padre de la muchacha era médico.

Aquí Sherlock dice una frase hermosa: “Un médico puede convertirse en un monstruo porque conoce cómo funciona la naturaleza humana, desde la biología, pero no el alma”.

En 2015, el grafólogo español Jesús Delgado postuló a Arthur Conan Doyle como candidato a haber sido Jack el Destripador, en el libro de su autoría titulado Informe policial: La verdadera identidad de Jack el Destripador.

“La banda de los lunares” es un relato que viene de la tradición de Edgar Allan Poe, muy al estilo de “Los crímenes de la calle Morgue”. Una habitación cerrada, imposible de abrir, un crimen dentro de la habitación, y un asesino que no es humano.

Sherlock Holmes decide ir a la casa-campiña. Por noticias de la muchacha, el padre además es un ser cruel, que tiene como mascotas a un leopardo y un simio que andan sueltos por el campo. Por noticias del padre, que siguió a la muchacha, a Sherlock Holmes y a Watson les espera la muerte. ¿La muerte verdadera de quien nadie puede escapar?

Arthur Conan Doyle. al igual que Cervantes, Alejandro Dumas o Shakespeare, creó un clásico. Como señaló el crítico estadounidense Harold Bloom: “Un clásico es un libro que la gente no leyó, pero todos conocen al personaje, porque es parte de nuestras vidas”. Sherlock es la razón pura, es lo que ordena al mundo, sobre todo, en un mundo en que la fe ya no podía componer las cosas, después de la Gran Guerra. Pero la razón también fue nuestra perdición.

Periodista – zion186@hotmail.com



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