Cochabamba, martes 25 de septiembre de 2018

Falta de equipamiento y poca accesibilidad caracterizan el estado de los teatros bolivianos

Cinco medios escritos del país unieron esfuerzos periodísticos para poner en evidencia el estado de la infraestructura cultural.  
| | 27 may 2018



En Bolivia, solo ocho de los nueve departamentos tienen teatros públicos dependientes de los municipios, gobernaciones o las universidades públicas. En la mayoría de los casos, persisten dos problemas: la falta de equipamiento para las presentaciones de los artistas y la poca accesibilidad de los escenarios, pues deben solicitarse incluso con un año de antelación.

Hace dos semanas, el comediante David Santalla evidenciaba, a través de un video que se hizo viral en redes sociales, el mal estado en el que se encontraba el teatro V Centenario de Potosí. Paredes húmedas, camerinos sin chapas, y un piso no apto para las presentaciones de los artistas eran algunos de los problemas evidenciados. Esto llevó cuestionar: ¿cuál es el estado de los teatros del país administrados por instancias públicas?

En esa búsqueda, Página Siete de La Paz decidió trabajar en colaboración con los diarios OPINIÓN de Cochabamba, Correo del Sur de Sucre, El País de Tarija y La Palabra del Beni, para juntos elaborar una radiografía de la situación actual de los escenarios bolivianos. La situación deja aspectos preocupantes y para la reflexión.

La Paz, con escenarios “casi” del todo equipados y un cobro por porcentaje

La Sede de Gobierno cuenta con seis espacios escénicos municipales: el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez, el Teatro de Cámara, el teatro Modesta Sanjinés de la Casa de La Cultura, el Cine Teatro 6 de Agosto, la Cúpula de Adobe y el Teatro Al Aire Libre “Jaime Laredo”.

El escenario principal, al menos para las artes escénicas, es el Alberto Saavedra Pérez, que tiene capacidad para 600 espectadores. Según explica la encargada de Espacios Escénicos Municipales, Mabel Franco, en el caso de este escenario como en el del Teatro de Cámara (100 espectadores), el del Modesta Sanjinés (279 espectadores) y el del Cine Teatro 6 de Agosto (370 espectadores), la Alcaldía realiza un cobro a los artistas por el uso de estos espacios, de un 10 por ciento de la taquilla. No se solicitan garantías previas, ni depósitos. Solo se pide la firma de un compromiso que establece algunas reglas básicas.

En el caso de La Cúpula de Adobe, no se realiza ningún cobro y en el del Teatro al Aire Libre existen tarifas fijas que alcanzan los miles de bolivianos por la magnitud del escenario, pues tiene una capacidad de hasta 9.000 espectadores.

“Sólo pedimos a los elencos que se asegure un mínimo del 10 por ciento de la taquilla para habilitar las funciones y que no ensucien, que no tomen en los camerinos y que cuiden lo que se les está prestando” explica Franco.

En un recorrido realizado por Página Siete por los teatros Alberto Saavedra Pérez, de Cámara y Modesta Sanjinés, se pudo constatar que los escenarios se encontraban en buen estado, con camerinos espaciosos y bien equipados. Sin embargo, algunos de los elencos señalaron que, si bien estos teatros están casi del todo equipados, pues cuentan con luces y sonido, a veces éstos son insuficientes. “El Teatro de Cámara, por ejemplo, tiene un juego de luces y sonido muy limitado y en las ocasiones que nos hemos presentado hemos tenido que contratar por nuestra cuenta otros equipos”, explicó el director de un elenco que prefirió mantener su nombre en reserva.

Santa Cruz con un teatro y Oruro con ninguno

Al momento, Oruro no cuenta con un espacio escénico municipal habilitado, ya que el teatro de la Casa Municipal de Cultura Javier Echenique Álvarez, con capacidad para 400 espectadores, se encuentra en refacción desde hace más de un año.

“Actualmente no tenemos un espacio municipal, solo el Teatro del Palais Concert que lo maneja la Universidad Técnica de Oruro y el Paraninfo Universitario, y ninguno de ellos cuenta con las condiciones óptimas para albergar espectáculos teatrales”, explica el director de teatro y gestor cultural, Jimmy López.

López comenta que, si bien el uso del teatro de la Casa de la Cultura es gratuito, este no contaba con juego de luces, ni de sonido, ni de telones. Éstos corrían por la cuenta de los elencos que ahí se presentaban. “Además, las presentaciones que se realizaban allí debían ser gratuitas y en coproducción con el municipio, lo que significaba que no podíamos recibir un retorno a nuestros gastos para el montaje”, explica el gestor.

Desde el Gobierno Autónomo Municipal de Oruro, se informó que el teatro continuará en refacción hasta al menos agosto, ya que se encontraron daños serios en su techo y cubierta. Asimismo, la encargada de este espacio municipal, Rita Pérez, señaló que se trabaja en un tarifario para el uso.

En Santa Cruz, el único espacio escénico municipal disponible es el teatro de la Casa de la Cultura Raúl Otero Reiche, con una capacidad para 256 espectadores. La sala es de acceso gratuito para su uso y cuenta con equipos de sonido y luces.

“Para acceder ese espacio, los artistas deben presentar sus respectivas credenciales y presentar su solicitud de forma escrita, con la respectiva anticipación, ya que la sala cuenta con mucha demanda al ser una de las pocas con mejor equipo”, explica la encargada de la Casa Municipal de Culturas, Grisel Berlioz.

En el caso de esta sala, los elencos que ahí se presentan sí pueden cobrar entradas para solventar los gastos en los que pudieran incurrir. “Por lo general, es un precio módico, accesible a todo público, que cubra su montaje escenográfico, impresiones y vestuario”, agregó Berlioz.

Al igual que en La Paz, algunos elencos indicaron muchas veces que los equipos de luz y sonido son insuficientes para sus montajes, por lo cual debieron contratar estos equipos de manera particular. Sin embargo, resaltaron que tanto el escenario como los camerinos y las butacas se encuentran en un estado aceptable. Pese a esa facilidad, lamentaron que no existan más escenarios municipales en una ciudad tan grande y con un potencial público.

En Cochabamba hay tres teatros municipales refaccionados en los últimos años

En el municipio de Cochabamba, hay tres teatros a cargo del Gobierno Autónomo Municipal: el teatro Achá, teatro Adela Zamudio y teatro al aire libre Ulises Hermosa.

El teatro Adela Zamudio, reabierto en enero de 2014 tras un proceso de refacción, es de fácil acceso para los artistas. Está abierto para quienes comienzan a realizar presentaciones de dramaturgia, danza o música. Su acceso no amerita más que la solicitud del interesado ante la división edil responsable de su administración.

El teatro Achá, el principal escenario teatral de la ciudad de Cochabamba, exige la solicitud del espacio con bastante anticipación. La convocatoria para las presentaciones en una nueva gestión comienza en el mes de diciembre del año anterior. Las filas en el primer día de entrega de documentos son bastante extensas. Muchas personas hacen cola desde la madrugada o esperan toda la noche.

El documento de petición debe incluir las fechas tentativas, el nombre del elenco, agrupación o artista; un video de demostración y su respectivo currículum. Después, las decisiones sobre la programación de los eventos está a cargo del directorio del recinto teatral, que analiza caso por caso cada solicitud.

Pese a ser el principal teatro de la ciudad, el Achá tiene un aforo limitado: puede acoger unas 400 personas, un número que se ha reducido aún más tras la restauración que concluyó el abril de 2006, tras más de dos años de cierre.

“La reapertura del teatro Achá ha sido apresurada. Modificaron el piso del escenario quitando la inclinación, perjudicando así la visión de las primeras cinco filas del público. Los cambios en espacios patrimoniales como este requieren personas especializadas en el rubro. Además, las condiciones técnicas de iluminación y sonido son muy precarias en comparación con otros escenarios del país. Algunos elencos cancelaron sus presentaciones porque el equipo del teatro no cumplía con sus requerimientos”, señaló Willer Vidaurre, quien fue miembro del directorio del teatro hasta el año pasado.

El teatro Ulises Hermosa, también refaccionado en los últimos años y reabierto en agosto de 2015, es poco cotizado por los artistas, ya que se encuentra ubicado lejos del centro de la ciudad (al pie del Cristo de la Concordia) y su escenario está al aire libre, condiciones no muy aptas para presentaciones nocturnas, por razones de seguridad.

Tarija: Falta de equipamiento persiste en el Centro Cultural Salamanca

Tarija cuenta con dos teatros, el de la Cultura, dependiente de la Gobernación, y el reciente inaugurado teatro municipal denominado Centro Cultural Salamanca. Aunque la infraestructura de este último es nueva, carece de equipamiento, sobre todo respecto a la iluminación. Esto fue confirmado por su administrador, Paolo Farfán.

“La iluminación y luminotecnia son aspectos que corren por cuenta del grupo de artistas que se presenta. Añadido a esto se sufre un problema de humedad, que es resuelto cada tres meses con un proceso de mantenimiento”, dijo, y agregó que este último problema se debe a que hay una quebrada muy próxima al lugar.

A pesar de que la infraestructura es nueva, la presentación de artistas en el teatro no es muy continua, debido justamente a la falta de equipamiento. De acuerdo a una nota de prensa publicada el pasado año en El País de Tarija, dicho problema debía ser resuelto en julio de 2017, sin embargo persiste hasta ahora.

El Centro Cultural Salamanca se inauguró en septiembre del año 2016, fue construido en una superficie de 1.917 metros cuadrados y tiene una capacidad para 400 espectadores, en el área de mezanine hay una capacidad de 120 personas, un cuarto de proyección, escenario y pantalla exclusiva de acceso.

También cuenta con cuatro camerinos, sanitarios para el público, sanitarios para los artistas, duchas, depósito de películas, depósito de utilería, parqueo, oficinas administrativas, boletería y un hall de distribución con una capacidad de 450 personas. El proyecto tuvo una inversión de 14 millones de bolivianos.

Farfán resaltó que, al ser un centro cultural, posee también una sala de cine, un estudio de grabación, lobby, además de cancha poli funcional y parqueo.

Para que los artistas puedan acceder a estos escenarios, se debe enviar una carta a la Secretaría de Turismo y Cultura o de manera directa al alcalde Rodrigo Paz Pereira. Una vez enviado el documento, éste es derivado a la administración del teatro, instancia que maneja una agenda y dispone la presentación de acuerdo a los espacios de tiempo libres.

En relación a los cobros, se trabaja bajo una resolución administrativa que determina un cobro promedio de 3.000 bolivianos por día. Si el Gobierno Municipal considera que la presentación será masiva, ofrece un auspicio de entre el 20 a 50 por ciento . Esto permite que el artista que se presente cobre sus entradas, previo trámite con Impuestos Nacionales.

Sucre tiene dos teatros

con problemas

En Sucre, la actividad artística cultural es una de las más mermadas por la carencia de escenarios. Por ello, muchas veces, para garantizar un espacio, es necesario buscarlo con bastante anticipación. Sólo son dos los teatros a disposición: el 3 de Febrero y el Gran Mariscal de Ayacucho.

El teatro 3 de Febrero es el escenario emblemático para las artes escénicas, pero de un tiempo a esta parte, ha recibido críticas por las condiciones en las que se mantiene, que no se resolvieron con la restauración en 2015. Los artistas se quejaron en reiteradas oportunidades porque la acústica original se había perdido o las butacas a los pocos meses empezaron a deteriorarse.

Pero el lamento no quedó ahí. Se observan aspectos como la iluminación, la conexión de energía eléctrica, el sonido, la limpieza, el estado de bambalinas e incluso los camerinos. El costo de alquiler oscila entre 200 y 350 bolivianos.

El teatro Gran Mariscal es custodiado por la universidad San Francisco Xavier que designa un presupuesto anual para su mantenimiento. Hay un reglamento para su funcionamiento y aseguran, aunque en el pasado no se advirtió ello, sólo se permiten actividades de tipo cultural, académicas, científicas o sin fines de lucro, explicó el director de Cultura de la Universidad, Guillermo Torrez.

El costo diario de alquiler por el escenario es 3.000 bolivianos y, si se requiere sonido, se debe aumentar 2.000 bolivianos. Hasta hace poco, el solicitante tenía que preocuparse de ello por su cuenta. Durante la Asamblea Constituyente, sufrió algunas modificaciones que en su momento fueron observadas por los artistas, ya que incidieron en la acústica original.

En Potosí piden garantías para usar el teatro IV Centenario

El pasado 13 de mayo, el actor y comediante David Santalla publicó un video en el cual se quejaba de las condiciones en las que se encontraba el Teatro IV Centenario de Potosí, entre las observaciones que hizo se encontraba lo resbaloso del entablonado del escenario, la mala iluminación, filtraciones y falta de colgadores y chapas en los camerinos. Asimismo, se quejó de que el teatro le pedía una garantía de 4.000 bolivianos por función.

Sobre la observación del actor David Santalla, el secretario de la Gobernación de Potosí, Huber Huayta, recordó que en varias oportunidades se facilitó el pago del alquiler del teatro y que no había motivo para “ofenderse y hacer polémica”. “Queremos explicar a la población de que están bien las críticas pero no se puede menospreciar y denigrar un escenario que mucha gente le ha dado valor. No es culpa de la Gobernación que no hayan llenado el IV Centenario”, dijo.

Por su parte, el administrador del teatro, Raúl Magne, indicó que las críticas de Santalla fueron “infundadas”. “El teatro tiene ocho camerinos y Santalla solo muestra en su video uno que se hallaba cerrado por refacciones, además se queja del entablonado encerado, pero eso estaba así porque el montaje de su obra se hizo con poca anticipación”, explicó Magne.

El administrador indicó que la garantía que se paga por el uso del teatro es de 3.900 bolivianos, y que ésta cubre los daños que pudieran hacerse a las columnas o el piso del teatro durante el montaje teatral. Asimismo, señaló que el teatro pone las luces de sala, el sonido básico y la limpieza de las salas y escenario, así como de la seguridad. Agregó que los elencos que se presentan en el teatro son los encargados de traer el sonido y luces adicionales, de acuerdo a sus necesidades.

Trinidad tiene dos auditorios como escenarios

La ciudad de La Santísima Trinidad se tienen dos auditorios dependientes de la universidad pública que se han convertido en escenarios, y un cine/teatro que depende de la Iglesia. De acuerdo a la situación, éstos se pueden adecuar, para las presentaciones teatrales.

El Cine Teatro Trinidad, ubicado a media cuadra de la plaza principal de la ciudad, tiene más de 50 años de antigüedad y, además de teatro, es una sala de proyección de películas, abiertas al público en general. La infraestructura es propiedad de la Iglesia católica, que alquila el espacio a su actual arrendador. Cuenta con 570 butacas de madera, no cuenta con un equipo de luces propias, pero si con un telón propio. La ventilación del espacio se hace a partir de ventiladores.

“El cine estuvo cerrado aproximadamente 20 años, hace diez años que lo abrieron y lo adecuaron”, declaró una de las personas que trabaja en el espacio y que prefirió guardar su nombre en reserva. El cine cuenta con un espacio habilitado como camerino.

Otros dos auditorios son utilizados generalmente para actividades teatrales, ambos de la Universidad Autónoma del Beni (UAB). Éstos no tienen costo si la actividad no tiene fines de lucro, pero no cuenta con telones, ni luces y su escenario generalmente tiene que ser adaptado para las presentaciones que se desarrollan.

No cuentan con camerinos especiales para actores, pero sus ambientes tienen butacas cómodas y aires acondicionados. Uno de los auditorios, ubicado en el centro de la ciudad, cuenta con 150 butacas, el otro, y el auditorio “Bicentenario”, inaugurado hace unos años, cuenta con 500 butacas.





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