Cochabamba, lunes 18 de junio de 2018

Marcos Puña homenajea a Segovia

| Christian Miranda Bascopé | 20 may 2018



Marcos Puña regresa nuevamente a Cochabamba, esta vez para presentar su nuevo disco en homenaje al gran Andrés Segovia. Como ya es costumbre y tradición en el caso de Marcos, los conciertos se llevarán a cabo en el auditorio del Centro Boliviano Americano (C. 25 de Mayo No. 365), los días 24 y 25 de este mes a las 20:00. El repertorio se verá inconfundiblemente recargado con un aire andaluz, que en el caso de la guitarra podrá sonar extremadamente tautológico, pero, debido a la talla del homenajeado, cualquier licencia tendría que estar permitida.

Tuve la fortuna de obtener el disco con anticipación. En la capa se puede ver la icónica imagen de ese Andrés Segovia octogenario tocando su Ramírez probablemente. Sobre el legendario instrumento, aquellos dedos regordetes que son su inconfundible marca registrada. A esta imagen en blanco y negro se le contrapone un Marcos diminuto admirando al maestro. Como un liliputiense que sabe que, en esencia, tiene todo para reflejar la imagen del maestro admirado. Todo y quizás, un poco más.

Ya de entrada, algo que me conmovió al hacer esta pequeña reseña fue su mismo objeto: un disco compacto, aquel objeto físico al cual mi generación le rindió tanto culto. Un objeto que para muchos de nosotros era ya en sí mismo una pieza artística poseedora de todas las categorías estéticas correspondientes, ya sean estas adecuadas o inadecuadas, o mejor, emisoras de sentido o carentes de él. Había algo mágico en la relación que cada uno tenía con sus discos favoritos. Una relación que hoy en día se perdió por la ultrasaturación y la hiperdisponibilidad de información “musical” bajo la cual nos perdemos. Hiperdisponiblidad que suele vomitar monocromáticamente cantidades ingentes de contenido, pero que rarísimas veces consigue hacer mella en nuestros casquetes de “niños-hombre”, como diría Hesse.

Aquellos 12 o 16 tracks siempre significaban algo más que megas de memoria o acceso ilimitado. Eran pocos minutos, y justamente por eso, porque eran “pocos”, te entregaban mucho más que la totalidad del universo “musical” que te ofrecen Spotify o Itunes. Lo sé, debo sonar insoportablemente romántico y anacrónico, pero a veces y solo a veces prefiero pipocas de esquina a pipocas de microondas.

Antes de hablar específicamente del disco, debemos adelantar que es la primera entrega de una serie planificada como tetralogía de homenajes ilustres. Primero está el presente, dedicado a Andrés Segovia. Después vendrán un disco homenajeando al prodigio paraguayo Agustín Barrios (al cual ya le dedicamos espacio en esta columna); otro a su maestro de primera mano Abel Carlevaro, formador de la fértil y virtuosa generación rioplatense; y finalmente al indescriptible guitarrista murciano Narciso Yepes. Todos monstruos de la guitarra del siglo pasado.

El disco de ahora comienza con quizás una de las mas bellas y conocidas obras de Isaac Albeniz, nos referimos a “La Torre Bermeja”. Esta obra quizás solo pierda en popularidad enfrentada a la célebre “Asturias”, del mismo Albeniz. Rito de pasaje casi obligatorio de todo guitarrista clásico. “La Torre Bermeja” encuentra en Marcos Puña una sonoridad y un timbre muy particulares. Alejado considerablemente de la inmensa libertad y falta de rigurosidad estilística tan características del maestro Segovia, Marcos, con gran tino estilístico y rigurosidad científica, le otorga a “La Torre Bermeja” el que es a mi parecer el correcto carácter estilístico de la obra. Uno de muchos abordajes interpretativos, pero uno con un gusto exquisito.

La sonoridad general de la obra es como una amalgama muy controlada de timbres, tempos y efectos que nos aleja de aquella sensación de Rubato ad infinitum de las interpretaciones de Segovia. Deliciosas en un abordaje inicial, pero melosas a fuerza de repetición y carencia de sentido de compensación. Y además, para otorgarle más valía a dicha interpretación, es preciso señalar que Marcos Puña, pese a tener un extremo rigor estilístico, no llega a extremos de rigidez métrica a la hora de interpretar el repertorio de este disco, como por ejemplo lo hace el eximio e increíble guitarrista brasileño Fabio Zanon. En suma, simplemente se trata de gustos y no de verdades absolutas. Sin embargo, en el presente disco me fue imposible no percibir aquella virtuosidad del justo medio, que trasquila cualquier excentricidad no claramente perteneciente a la obra.

Lastimosamente, la extensión limitada de esta reseña me impide realizar un repaso detallado de todo el repertorio del disco. Además de Albeniz, nos presenta lo mejor del repertorio guitarrístico: Ponce, Torroba, Roussel, Scarlatti, Couperin, Sor y, claro, el mismo Segovia.

Creo que lo esencial de un excelente intérprete es esa indescriptible combinación entre rigurosidad técnico/estilística y el elemento casi ocultista o mágico, si se quiere, de energías que emanan del instrumento y son absorbidas por los oyentes. Marcos posee de sobra ambos atributos, y no hay nada mejor que ser golpeados por dicha sensación. Por eso mismo, los conciertos de la próxima semana son imperdibles.

Cierro con una pequeña anécdota con respecto del maestro Segovia, ya que creo que es perfecta para esta ocasión: “Andrés Segovia estaba en un auto, de camino a un concierto, y por todo el recorrido iba criticando duramente a sus colegas, reclamando sobre sus técnicas deficientes que manchaban la reputación de la guitarra. En relación a los aficionados, dijo: ‘Deberían desaparecer de la Tierra, pues son una desgracia para la guitarra’. Un amigo, dentro del carro, replica: ‘Pero, maestro, el mundo guitarrístico es como una pirámide. Nosotros necesitamos de una amplia base de aficionados, pues estos son los que compran las entradas y los discos, y así sustentan la punta de la pirámide, que es ¡usted!’. Después de una pausa, Segovia responde: ‘Tienes razón. Son necesarios muchos pecadores para hacer un Papa”.

Marcos no es un simple pecador de la guitarra; es más bien un obispo o quizás un cardenal.

Músico y filósofo - christian_mirandab@yahoo.com





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