Cochabamba, sábado 23 de junio de 2018

El Papirri: “Somos sobrevivientes de varias vidas”

El destacado cantautor Manuel Monroy Chazarreta llega el viernes a Cochabamba para presentar su nuevo libro, Ch’enko total. Crónicas del Papirri Vol. III (Ed. 3600), en el Centro Patiño.
| Sergio de la Zerda | 20 may 2018



Todos somos sobrevivientes de varias vidas, pero a algunos se les nota más. Uno de ellos es Manuel Monroy Chazarreta. Jugador e hincha de fútbol, guitarrista, compositor, cantautor, docente, gestor cultural y diplomático son algunas de las conocidas facetas del paceño. Y, desde mediados de la década pasada, a ellas se suma la de cronista.

Dando continuidad a esta última, el popular Papirri llega este viernes 25 de mayo a Cochabamba, para presentar Ch’enko total. Crónicas del Papirri Vol. III (Editorial 3600), a las 18.30 horas en el Centro Patiño (Av. Potosí No. 1450).

Más de 60 textos conforman este tercer tomo. Como los anteriores, refleja momentos clave de la larga trayectoria del artista (de cuatro décadas), relatos de amores fallidos y satisfechos, odas a la maravillosa ciudad de La Paz (de la que Monroy es casi un patrimonio humano), historias de personajes anónimos que grafican las de países o estados de cosas, y perfiles de grandes creadores (el Jach’a Jechu, Matilde Casazola, Gilberto Gil, Eduardo Galeano, Litto Nebbia, Joaquín Sabina, Daniel Viglietti, entre muchos otros) que el autor tuvo la fortuna de conocer. Buena parte de las crónicas -en verdad más literarias y periodísticas que las de tantos escritores y reporteros- aparecieron en este suplemento, del que el paceño es un asiduo colaborador.

Sobre música, sobre su experiencia vital y hasta sobre su querido club The Strongest dialogó la RAMONA con el autor de “Metafísica popular”, “Bien le cascaremos” y “Un k’usillo en Nottingham”, entre cerca de 200 canciones.

-Llega a Cochabamba tras los conciertos por sus 39 años de trayectoria. ¿Cómo le fue en los recitales?

Sinceramente, fueron los mejores conciertos en estos 39 años. Emotivos, de gran calidad escénica, variados, lindos. La pena terrible es no poder transportarlos por Bolivia.

-En una de sus crónicas recuerda lo que Matilde Casazola dijo de usted: “Manuel es así, como sus canciones. Un rayo de sol herido por un beso de luna: algo imposible, pero existente”. ¿Sigue estando de acuerdo con esa definición?

Bueno, no es una definición, es una imagen de Matilde, de aquel Manuel de 20 años que lanzaba su primer disco, Hasta Ahurita. No sé si Matilde estará más bien de acuerdo con esa imagen ahora, estamos desgastados por la vida, somos sobrevivientes de varias vidas.

-Algunos de los mejores cronistas reivindican este género como muy político al centrar su foco en temas y personas invisibles para los medios. Algo de eso se ve en su libro, en el que, junto a grandes músicos con los que usted compartió escenario, conviven personajes anónimos mediante los cuales narra usted la situación de países. ¿Cómo elige a los hombres y mujeres que aparecen en sus textos?

Por el impacto que tienen en mi existencia. También deseo resaltar su trabajo, a veces ignorado, silencioso. Otras, por su maravillosa presencia tatuada en mi alma.

-La Paz es otro personaje común en sus crónicas. ¿Qué cree que es lo esencial de su ciudad?

La sorpresa constante. La ternura del aymara. Su paisaje asombroso y siempre en fluidez. Me encantan sus personajes que transforman sus vidas de manera tan radical, como mi comadre, que en una generación pasó de barrer las calles con la wawa en la espalda a otra cosa. Esa wawa ahora es director de Auditoría en un municipio y le regaló un minicholet.

-Recordando la relación que tiene con el escritor Ramón Rocha Monroy, su primo, señala que su familia tiene como patrimonios fundamentales el arte y la revolución. ¿Se siente un buen heredero de ambos?

Sí, claro, esa es definición del Ramón. Ese es nuestro patrimonio sagrado. Estuve recién con mi otro primo, el escritor Enrique Rocha Monroy. Cumple 87 años, se acuerda de fechas de nacimientos y todo. Me contó que la tumba de mi abuela cochabambina Concepción Block está en la Llajta, tengo que ir a visitarla urgente. No la conocí, fue una valerosa mujer.

-En el libro hay varios pasajes que describen su amplia labor como gestor cultural en Bolivia y Ecuador. ¿Cómo ayuda esa experiencia en sus actuales funciones en la Fundación Cultural del Banco Central?

Estuve nueve años de gestor cultural en la Casa de la Cultura paceña. Era un obrero voluntarioso de la cultura, me conocía todos los rincones de la institución, los nombres de porteros y funcionarios. Ingresé como el más pinche y salí de Oficial Mayor. Antes, en el Taller de Música de la UMSA, me inicié como gestor y docente, estuve cuatro años. Luego estuve un año en El Alto de Director de Cultura. En Ecuador, ocho años gestioné auspicios para que Bolivia esté en cartelera, he creado 11 eventos anuales sin un dólar de presupuesto. Creo me merezco esta etapa de fiscalizar, legislar, definir políticas, presupuestos, líneas de acción. Qué descanse un cacho el obrero cultural.

-¿Escribe con la misma disciplina con la que ensaya? ¿El proceso de creación literaria es similar al musical?

Ya lo digo en el libro, soy un metiche. Cuando estoy con escritores, soy un buen guitarrista. Cuando estoy con guitarristas, soy un buen cantautor. Cuando estoy con cantautores, dicen que escribo bien mis crónicas. Cuando estuve con diplomáticos, trataba de ser nadies, un laburador más. Alguna vez tuve disciplina guitarrística. La página en blanco cada vez me preocupa menos. Ya no publicaré libros de esas mis crónicas domingueras, suficiente tres libros sobre esto, así que ahora me vale. Lo que sí, mis conciertos trato de que sean cabales y soy muy jodido con mis canciones, he debido dejar en el olvido unas 100.

-¿Cómo evalúa el momento de otro ente siempre presente en sus textos y canciones, su querido club The Strongest?

Malísimo. Nos volvimos como los bolivaristas. Tenemos un dueño del club, hasta monárquico, deja a su familia los destinos sagrados de la institución, a su esposa, tía, sobrinos. Hay que reflexionar profundo sobre esa tremenda paradoja, la pasión pública y pura del hincha versus el negocio privado de los dirigentes.

-¿Cuáles son sus proyectos futuros?

El Papirri Sinfónico. La Orquesta Sinfónica Nacional ha puesto en su programa oficial este proyecto para Octubre. Deseo que los arreglos no sean de escenografía, sino planteamientos sonoros sobre mis canciones. Hay que trabajar esto nota por nota con los arreglistas. Hoy toco para La Migraña. El sábado para Asofamd, el 25 de mayo en Cocha, en Portales; el 26 en Sucre en el espacio cultural Qaway. Suspendí cinco tocadas en junio y julio. Mucho frío hace, quiero ver el Mundial. Tengo varias dolencias crónicas, aunque yo solo quería escribir crónicas.

PING PONG

Por favor, diga lo primero que se le viene a la mente cuando escucha la palabra:

-Fútbol: Barrio

-Matrimonio: Equilibrio

-Anita: Mi madre amada

-Cochabamba: Descanso necesario, cerveza en la noche, amigos entrañables.

-Cascarle: Lo mejor.

Periodista - mirandoelhumo@yahoo.com





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