Cochabamba, viernes 25 de mayo de 2018

Un chairito del Papirri

Prólogo de Ch’enko total. Crónicas del Papirri Vol. III (Ed. 3600), nuevo libro del cantautor paceño Manuel Monroy Chazarreta. La publicación se presentará en Cochabamba el próximo viernes 25 de mayo, a las 18.30 horas, en el Centro Simón I. Patiño (Av. Potosí No. 1450).
| Willy Camacho | 13 may 2018



“Ch’enko (1) total, ch’enko total, a ver cómo digieres la paella conceptual…”, cantaba el Papirri hace años, y hoy vuelve a hacerlo, pero desde la voz silenciosa de los libros, que amplifican y actualizan su columna “Ch’enko total”, precisamente, donde durante muchos años este destacado y prolífico cantautor paceño ha dejado una especie de bitácora vivencial en las páginas de La Razón [y de la RAMONA de OPNIÓN].

Efectivamente, este nuevo libro de Manuel Monroy Chazarreta es un ch’enko, como la vida misma, pues no responde a un orden editorial, digamos, en el que ciertos temas se agrupan por capítulos para facilitar la lectura o el entendimiento. Es que, como dije, la vida misma es caótica, y al ser los textos del Papirri un testimonio cuasi vivencial, no se podía esperar algo distinto.

Recordemos que la mayoría de los artículos los escribió en Ecuador, mientras cumplía una ajetreada misión diplomática que, en el ámbito cultural, fue sin lugar a dudas exitosa. En medio de los actos, los trámites, los festivales de danza boliviana, de cine boliviano, las cenas, los almuerzos, en fin, todas las actividades que un funcionario diplomático desarrolla, el Papirri se daba tiempo para sentarse y, desde Quito, mandarnos reportes de sus logros, relatos de antaño, recuerdos de infancia, nostalgias de sus ciudad, según como se sentía al pie del teclado.

Y así, las crónicas fluían, abordando diversos temas, a lo largo de más de un lustro en el periódico, pero resumiendo casi cinco décadas de existencia, cuatro de ellas dedicadas a la música y al arte en general. Dentro de este Ch’enko total, el libro, podemos conocer que el Papirri fue un futbolista prometedor que se inició en la portería, que casi muere en los cerros de Llojeta, que desde chico daba conciertos de guitarra con su mamá, que creó el Festival de Danzas Bolivianas en Ecuador…

También hallamos pormenores de varios de sus discos, cómo y en qué momento fueron compuestas las canciones, quiénes participaron en las grabaciones, un registro del backstage, se podría decir, al que raras veces los fánaticos de un artista tienen acceso. Es que el Papirri es así, transparente, no solo en persona, sino también en sus canciones y textos. Se percibe honestidad y naturalidad en su estilo, en su narración, sin descuidar la musicalidad, obviamente, como cuando se arriesga a los monólogos interiores para desangrarse en palabras y volcar sentimientos y temores sobre la página, como en el cacho, lo que se ve se anota. Ahí no cabe mucho la labor de un editor, qué hacer cuando nos enfrentamos a semejante generosidad espiritual y artística, cómo cortar con las normas del idioma la libertad del alma. No hay caso shempre, diría él, con su estilo característico, y tendría razón.

En este Ch’enko total (Crónicas del Papirri Vol. III), donde se tiene la impresión de que el autor nos está hablando cara a cara, la edición rígida, apegada a las reglas de la Real Academia no tiene mucho sentido. Aquí solo tenemos que permitir el vuelo de la palabra, el ritmo de las frases, el encadenamiento de las emociones, la mezcla de todo en este chairito bien paceño que nos ofrece Manuel, para que disfrutemos con él de momentos memorables, íntimos y públicos, de su aventura por el mundo.

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(1) Del aymará “ch’inku”. En algunas regiones de Bolivia se utiliza esa palabra para definir mezcla, miscelánea, abigarramiento, desorden. “Ch’enko total”, nombre de la columna dominguera del Papirri y de una de sus canciones emblemáticas.

Escritor paceño





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