Cochabamba, sábado 20 de octubre de 2018

Madres adolescentes dan a luz desde 12 años

Muchos de los embarazos precoces son indeseados; resultado de la violencia sexual y de la falta de orientación. 
| MARÍA LUISA MERCADO | 10 may 2018

DICO SOLÍS

El Hospital Materno Infantil Germán Urquidi de Cochabamba registra partos de madres de tan solo 12 años de edad. En 2017, hubo 66 alumbramientos de adolescentes menores de 14 años y 1.241 de mujeres entre 15 y 19 años, según datos del Sistema de Información de Registro de Atención Clínica.

En 2016, las madres con menos de 14 años fueron 48 y las de 15 a 19 años, 1.437. Un año antes, hubo 63 partos de menores de 14 años, y las mamás de 15 a 19 años fueron 1.481.

En la mayoría de los casos de las madres precoces menores de 14 años hay historias de abuso sexual. En cambio, en las que tienen más edad, el embarazo es deseado. Silvia, de 18 años de edad, lleva cinco meses de embarazo de gemelas. Terminó la secundaria el año pasado y con su pareja de 19 años planifica una vida en común. Silvia es la menor de nueve hermanos y consultó por primera vez en el Hospital de Villa Moderna de Quillacollo, desde donde la remitieron al Materno Infantil Germán Urquidi, por tratarse de un embarazo gemelar, de alto riesgo.

En colegio tuvo un profesor “excelente” que le enseñó muchas cosas, entre ellas el uso de anticonceptivos, pero Silvia con su pareja optaron por no usar ninguno. Sus padres les dijeron que respetaban su decisión. Ahora, ella trabaja dos días a la semana y estudia corte y confección los sábados. Su pareja se dedica a la agricultura y prevé comprar un vehículo para trabajar como taxista, con el fin de ayudar a Silvia en la crianza de las gemelas.

El jefe de Gestión de Calidad, Enseñanza e Investigación del Hospital Germán Urquidi, Ángel Maida, afirma que el problema del embarazo adolescente se ha incrementado, debido a la falta de prevención. Sugiere incentivar acciones de educación, orientación e información adecuada para adolescentes en colegios y universidades, porque el tema de la salud sexual y reproductiva no está en la currícula.

En la mayoría de los casos, son embarazos no deseados, fortuitos y que terminan en una situación de orfandad o de aislamiento de la adolescente que debe tomar decisiones sola.

La pareja normalmente no acompaña a la embarazada y es una situación delicada, porque a veces toman decisiones inadecuadas recurriendo a la interrupción del embarazo. “Las adolescentes no reciben apoyo de sus padres ni de su familia ni de la comunidad”, señala Maida.

El riesgo de mortalidad se duplica con la maternidad

Una de las principales causas de muerte en las adolescentes de entre 15 y 24 años en América Latina es la maternidad, según el último informe de Naciones Unidas, citado por Cambio 16. A escala mundial, el riesgo de muerte materna se duplica en las madres menores de 15 años.

Otros riesgos físicos y posibles consecuencias de los embarazos de adolescentes incluyen eclampsia, daño al piso pélvico y parto prematuro.

Algunas de las razones detrás de las altas tasas de embarazo adolescente en Latinoamérica son la educación sexual deficiente y la prevalencia del matrimonio infantil, según el informe. La falta de recursos en muchas comunidades hace mella. En primer lugar, las jóvenes no tienen la información correcta sobre cómo prevenir embarazos. Y mucho menos sobre cómo protegerse de contraer enfermedades de transmisión sexual.

El informe pone la lupa en el tema educativo. Las adolescentes que quedan embarazadas son más propensas a abandonar la escuela. Por consiguiente, el impacto en sus oportunidades económicas es directo. Asimismo, en su capacidad para mantenerse a sí mismas y a sus hijos.

Las mujeres que solo tienen educación primaria tienen hasta cuatro veces más probabilidades que las niñas con educación secundaria o superior de tener hijos. Del mismo modo, las adolescentes de hogares pobres tienen hasta cuatro veces más probabilidades de quedar embarazadas que las de familias pudientes.





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