Cochabamba, jueves 13 de diciembre de 2018
MÚSICA

“La Torre de Tesla”, la premonición en el Gran Rex

El rockero argentino Charly García vuelve renovado a los escenarios, prometiendo y retando a sus rivales. Acá una crónica de su reciente concierto en Buenos Aires.
| Gabriela Flores López | 06 may 2018

No es un extraño

El pasado lunes 30 de abril, Charly García Lange se presentó –tras una larga recuperación– en el teatro Gran Rex de Buenos Aires (Argentina). Como “su capricho es ley”, miles de fanáticos seguidores de la religión Say No More marcaron otro record de venta de entradas: a los cinco minutos de comercio online, no existían más tickets en ninguno de los sectores del gigantesco escenario.

En febrero pasado, al artista reapareció para informar sobre una serie de tratamientos físicos y emocionales que le ayudaron a recuperar y crear nuevamente. Los primeros días de abril grabó “La otra salida” y “Todo a pulmón” de Lerner, canciones que reviven a los fieles seguidores de su obra. Demostró entonces otra de sus memorables resurrecciones, sabiendo que, si insiste, sabe muy bien que conseguirá.

Daban las 5 de la tarde del lunes, y el movimiento era abrumador, más para una persona que nunca antes había transitado por la calle Corrientes y mucho menos había asomado las narices por un teatro de la magnitud del Gran Rex. En presencia de amigos, su novia Mecha Íñigo, David Lebón, Julieta Venegas, Mollo y varios otros familiares de Rosario Ortega, la espera y la ansiedad cundió en gritos y coros ya típicos de la hinchada de Charly.

“Buenas noches. Comienza ‘La Torre de Tesla”. “Acabo de llegar, no soy un extraño”, dijo con la voz relajada que lo caracteriza. Fue así que todos corazones de los más de 3.200 fieles saynomoristas allí latieron de nervios tras verlo cada vez más cerca. Naturalmente, no era un extraño, incluso para quienes lo vimos por primera vez en vivo. Él estaba ahí presente, sentado en un trono, con muchos camarógrafos camuflados detrás, con sus músicos vestidos con mandiles blancos, pero sobre todo con un soberbio repertorio que hasta entonces nadie conocía y nunca nadie olvidará.

“Instituciones”, composición de Sui Géneris y única canción que no forma parte de su etapa de solista, fue la segunda interpretación.

Rosarito Ortega, que acompaña al artista desde el lanzamiento del 60X60 (hace ya seis años), cantó algunos versos de rodillas en “Cerca de la Revolución”, como muestra de la fuerza y energía que sigue al dios de la iglesia del pescado (Random, 2017).

“Decían que estaba acabado, que no podía componer más”

Con estas palabras, el rockero introdujo en la lista una de las canciones de su último disco, Random, del cual varios temas están nominado a los premios Gardel.

El discurso, armado en función a canciones y un performance personal, nos gritaba el estado en el que se encuentra el ídolo: cansado, ya con mucha historia encima, pero a la vez notoriamente renovado, con una actitud diferente, sensible y autorreflexiva; pero con el egocentrismo y humor que lo caracterizarán por siempre.

Sin duda, García es un maestro que representa al rock argentino y ha marcado tendencia en el género en todo el mundo, no por nada sostuvo siempre ser el “Beatle de Buenos Aires”.

El fenómeno que desata en las diferentes generaciones es lo que lo convierte en dios, un ser en el que muchos de nosotros creemos. Un ídolo, como los ídolos de los millenials. Un loco que ha transformado la vida de quienes lograron entenderlo y quienes continuamos siguiendo su obra como una profecía.

El mensaje que transmitió en el pasado concierto es una mezcla de crecimiento, de reflexión, análisis y profundo agradecimiento a quienes lo (y nos) acompañaron hasta ahora, a quienes lo ayudaron y lo resucitaron. El repertorio incluyó el último disco Random, además de Kill Gill (editado en 2010), una placa poco conocida que fue relacionada con Palito Ortega, padre de la actual corista del grupo.

La invocación de temas muy antiguos se concretó con “Reloj de Plastilina” (Filosofía barata y zapatos de goma, 1990). El ritual continuó con “Rivalidad”, en el que Charly indicó: “Rompan todo”, anunciando que habría una sorpresa.

De este modo se alimentaba la ovación de los presentes. “Genio”, “Charly, sos grande”, “Dios”, “Vos sos la máquina, Charly” y otros gritos alimentaban la felicidad del artista en su trono.

Cuando empezó “Yendo de la cama al living”, lanzó algo que a muchos nos dejó en jaque: “Con esta canción empezó mi decadencia”.

La comunicación entre la audiencia y el intérprete fue notoria, destacando el divertido humor típico del Charly de los inicios. “Vamos, Charly”. “¿A dónde querés que vaya?”. O están también las anécdotas de quienes pudieron verlo en la prueba de sonido. Cuentan en redes que, tras sonreír en la sesión, fueron expulsados por tener “cara de boludos”.

“¿Qué piensan de las bachatas chicas?”, preguntó, y la gente respondió: “Esta es la banda Say No More”.

Luego de esta interacción continuó con los clásicos: “Asesíname”, “Me siento mucho mejor”, “Promesas sobre el bidet” y “Demoliendo hoteles”.

Cerca de las 22:00 horas se cerraron las cortinas y dejamos de ver la enorme Torre de Tesla situada en el centro del escenario, imponente infraestructura que, con ayuda de juegos de luces y sonido, destacaba las pantallas que de rato en rato destellaban rayos de “energía”, videoclips, películas favoritas de Charly (la primera versión de King Kong, Los productores, Toro salvaje de Scorsese, Psicosis de Hitchcock) y algunas imágenes de sus discos.

¿Qué es “La Torre de Tesla”?

Es el nombre con el que se presentó la banda del maestro García, es texto de varios afiches con los que se empapeló el Gran Rex, durante todo el pasado lunes. Para Charly García, es destacar un invento de Nikola Tesla de los años 1900. La construcción de esta torre significó llevar a la práctica conceptos muy adelantados a la época, invento que no fue reconocido, no recibió la suficiente paciencia, logrando desacreditar conceptos revolucionaros que hoy en día son moneda común. “Tesla como una analogía de utopía”.

Para nosotros, los creyentes, Tesla es la esperanza, Tesla es la proyección y el apoyo que requiere el líder para continuar alimentando los soundtracks de nuestras vidas.

Los cantores de radio pueden desaparecer; Charly no puede desaparecer.

Luego de unos minutos de impaciente espera, el telón rojo del Gran Rex volvió a abrirse, con “Los dinosaurios”, “No importa” y la aparición sorpresa de la noche: Billy Bond, agradeciendo todo lo que hizo por él. Ambos cantaron “Loco, no te sobra una moneda”, canción que fue grabada hacia 1978 en Brasil.

El ritual en presencia de García terminó cerca a las 22:30 con “Funky” y “Nos siguen pegando abajo”. El show fue cerrado por la emoción de los músicos, entre los cuales destacó Zorrito (Fabián Quintiero), bailando efusivamente y tocando los teclados como un disciplinado padawan. Desde hace un tiempo el Zorro actualiza sus páginas en redes sociales con entrevistas a improvisadas a Charly García, su dios, comparándolo con el Maradona de algunos.

Por varios minutos, todos permanecieron parados, cantando a gritos varias canciones como el “Fantasma de Canterville”, “El día que apagaron la luz” y algunas otras, mientras terminábamos de asimilar y entender todo el mensaje que nos había dejado el universo García.

La banda que le acompañó estuvo conformada por Kiuge Hayashida (guitarras), Carlos González (bajo), Toño Silva (batería), Fabián Zorrito Quintiero (teclados) y Rosario Ortega (coros).

Lo peor de nuestro pasado, lo oscuro del presente y lo todavía esperanzador de un futuro no tan lejano nos permiten entender que –como los coros de la banda Say No More–, si esto no es el aguante, ¿el aguante dónde está?

Comunicadora y fotógrafa - flores.de.gabriela@gmail.com



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