Cochabamba, martes 16 de octubre de 2018

Aprendizaje: la vida es un cambio constante

Reinventarse. Siempre debemos enfrentarnos a cosas que no conocíamos, dejar de lado ciertos hábitos o estados emocionales y modificar ciertos valores (aunque sea en los detalles). Es que la vida, afortunadamente, no es un estanco, sino que se mueve constantemente. Aquí les dejamos una lectura que orienta hacia ese camino. Un rumbo nuevo y con varias sorpresas.
TEXTOS. Alicia Escaño Hidalgo, lamenteesmaravillosa.com /// FOTOs. www.divinaejecutiva.com, www.recreoviral.com, www.hol | | 29 abr 2018



Cambios paulatinos

La clave para adecuarnos a los cambios radica, justamente, 

en modificar nuestras acciones.

La vida es un viaje maravilloso, pero no estático, estamos en constante cambio. Todo tiene un principio y un final y las cosas que ayer estaban, mañana puede que se esfumen de nuestro presente. Aceptar que la vida es cambio nos permite vivir el aquí y ahora más tranquilamente, disfrutar de lo que tenemos entre manos, sin preocuparnos de si lo perderemos o no.

Es importantísimo aprender a cerrar etapas, capítulos o historias de nuestra vida porque precisamente eso es vivir: cambiar, renovarse y no permanecer en la dichosa -y ya famosa- zona de confort más tiempo del necesario.

* El miedo a la intranquilidad

El cambio genera incertidumbre

y eso genera miedo. El ser humano tiene mucho deseo de control, pero como seres racionales que somos, es preciso aprender que la seguridad no existe, excepto en el caso de la muerte. Por mucho que intentemos controlar nuestro mundo, habrá ciertas situaciones o circunstancias que sucederán sin que lo esperemos y sin que tengamos ningún poder para modificarlas.

Por lo tanto, deja de intentar controlar, no puedes y te creará mucho malestar. Interioriza la idea, real y verdadera, de que las cosas pueden terminarse y eso estará bien porque es lo normal, forma parte de la vida. Porque la vida es cambio.

No quieras permanecer donde ya no hay que estar por miedo a la incertidumbre. Quizás hoy sufras por haber cerrado un capítulo, pero mañana te alegrarás y volverás a abrir otro y lo más seguro es que sea mucho mejor. Será mejor porque tú lo harás mejor, habrás aprendido de las anteriores etapas, habrás sacado conclusiones y madurado como persona.

Revive los recuerdos pero intenta no mezclarlos con sentimientos demasiado exagerados. Lo que se fue ya no volverá y no merece la pena darle vueltas. Ahora tienes ante ti una nueva etapa, para descubrir, para explorar, para conocerte mejor y sobre todo para apreciar y disfrutar.

Si reflexionas fríamente, alejado de las emociones, verás que nada es totalmente bueno, ni totalmente malo. Si se acabó tu relación y te toca cerrar esa etapa, puedes pensar que quizá ahora puedas hacer cosas que antes con esa persona no podrías, o que has aprendido lo que no quieres en tu vida.

Es cierto que las cosas buenas que tenías con esa persona también las perderás, pero como hemos comentado antes, vendrán otras cosas buenas a tu vida, se abrirán nuevas puertas, descubrirás otros caminos.

Todo cambia, todo pasa, todo se reinventa. Nosotros mismos también, evolucionamos como personas, no nos mantenemos estáticos.

Las personas que eramos ayer, no son las mismas de ahora. Crecemos, maduramos, envejecemos y morimos; ese es el orden natural de las cosas y no tenemos que ir contra corriente ni intentar modificarlo, sino aceptarlo con serenidad.

* ¿Cómo desprenderse del miedo?

La vida es cambio y cuando rechazamos esto, el miedo puede acecharnos. ¿Cómo podemos apartarnos de esa sensación? Para empezar, tenemos que aceptar esta situación para así poder continuar con los siguientes consejos.

Deja de preguntarte el por qué de las cosas ¿Por qué tuvo que fallecer?, ¿por qué me dejó por otro?,

¿por qué se rompió?, ¿por qué me despidieron? Yo te pregunto: ¿Por qué te preguntas eso?, ¿acaso crees que se va a solucionar tu problema? ¡Qué más da!

El pasado, pasado está, déjalo ir, no te vayas a crear otro problema ni frustraciones innecesarias por averiguar el por qué. Quizás nunca sepas la razón de nada y si lo sabes tampoco te va servir.



Revisa tu diálogo interno. No te digas cosas como “no es justo que esto termine”, “mi vida no tiene sentido después de mi ruptura”, etc.

Son ideas falsas, exageradas y poco prácticas. Te adaptarás al cambio tarde o temprano, pero lo harás mucho antes si aprendes a manejar bien tus ideas y pensamientos.

Para ello, tienes que cambiarlos por frases más realistas -que no positivas- hasta que comiences a creértelas y automatizarlas: “Puede que sea injusto que esto termine, pero la vida es injusta por definición. Podré soportarlo”, “El sentido de mi vida no depende de una persona en concreto, pues tengo más cosas de las que puedo disfrutar”.

Despréndete de cosas que no te aportan nada, sin miedo

Tira lo viejo, borra fotos, rompe documentos, regala ropa, cambia de casa, de pareja o de trabajo… No te quedes anclado en donde no encajas ya mucho tiempo. La vida es cambio y tiene que fluir.

Empieza a construir desde tu presente y proyecta tu futuro. Eso que tu crees que necesitas y que es imprescindible para tu vida, en realidad no lo es. Imprescindible es comer, respirar, dormir, beber…lo demás es solo una rutina, una costumbre y el ser humano es capaz de acostumbrarse y de desacostumbrarse, de habituarse y deshabituarse… puedes hacerlo, ¡atrévete, sin miedo!, ¡no va a pasar nada terrible!.

Mira hacia adelante, como cuando vas conduciendo y nunca hacia atrás. El espejo retrovisor solo hay que mirarlo un instante, pero tenemos que conducir mirando hacia adelante, observando y aceptando lo que está llegando y lo que está por venir.

Concepto

EMOCIONES

Los procesos de cambios, vistos desde el punto de vista psicológico, son una evolución natural y necesaria de cada ser humano. Es decir, que debemos cambiar según la situación o el contexto. Por ello, no te comportas igual frente a tu jefe que frente a tu grupo de amigos en un bar, solo por citar un ejemplo.

Impresión posición

Algunas veces nos sentimos menos fuertes y con pocas habilidades para superar estos “baches” cotidianos, lo que nos lleva a sentir frustración, miedo y desánimo. Creemos de forma errónea que las cosas negativas son eternas o que nunca van a cambiar.

Sin embargo existe otra forma de enfrentarnos a las situaciones estresantes. Una forma mucho menos dañina para nuestra salud física y mental. Estamos hablando de la adaptación. Si vemos la vida como un camino en el que podemos aprender de todas las experiencias, seremos capaces de sacarle jugo al asunto.





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