Cochabamba, martes 16 de octubre de 2018

Lecturas sutiles ¿Los seres humanos destruiremos el planeta Tierra?

 Psicólogo favio.javier.sandoval.lopez@gmail.com | Favio Javier SandÓval López | 29 abr 2018

Los primeros meses del presente año estuvieron marcados por desastres naturales que enlutaron

a la población boliviana.

En Cochabamba, las inundaciones en Vinto y Tiquipaya dejaron testimonios e imágenes desgarradoras. Sin embargo, el debate poste- rior enfatizó las causas de la catástrofe: la voraz deforestación de los parques naturales y el comercio ilegal de lotes en espacios no habitables.

En base a estas opiniones, se infiere que las ansias

del hombre por dominar

el medio ambiente generan

un desequilibrio ecológico irreversible, y este fenómeno local refleja una tendencia mundial. Hace poco tiempo se anunció en la prensa que ciudades de la magnitud de Sao Paulo, Pekín o Bogotá se están quedando sin reservas de agua potable, situación que intentan subsanar, sin éxito, las autoridades. Vivimos en un mundo superpoblado y con escasos recursos.

¿Acaso la insaciable depredación humana llevará al fin de este planeta? El famoso físico Stephen Hawking anunció que el final de la Tierra sucederá en 2617, cuando nuestro planeta se transforme en una inhabitable “bola de fuego”. Lejos de juzgar si estas predicciones son reales o falsas, hay que preguntarse por qué el ser humano tiene inscrita esa corriente destructiva en su naturaleza.

Para empezar, el psicoanálisis se aleja de cualquier

corriente que considere como innata la bondad de los hombres y su capacidad de armonizar con el medio. Freud lo confirma en una celebre respuesta al intento antibélico de Einstein: el hombre tiene un impulso a la destrucción y a la agresividad, y, además, esa inclinación no encuentra saciedad posible, sino que se presenta sin cesar.

Jacques Alain Miller, psicoanalista francés, indicó que el ser humano es el único animal en la tierra que dese-quilibra el orden natural, pues los otros seres, como los animales o las plantas, forman una cadena estable con el ambiente. Los humanos no logran esta adaptación armónica, pues explotan y agotan los recursos para satisfacer sus necesidades y placeres, sin llegar a colmarlos totalmente. Jamás se ha visto, por ejemplo, un animal que construya, con los elementos del ecosistema, ciudades inmensas o que almacene alimentos, realizando esta tarea sin parar hasta la extinción de los medios; esto solo sucede entre los hombres. Por ello, existe cierta dimensión patológica en la conciencia

humana, ya que puede destruir sin consideraciones

su hábitat, valiéndose para ello de recursos tecnológicos, ideológicos y científicos.

¿El psicoanálisis considera reprobable el progreso de los hombres? En todo caso, considera peligroso el desarrollo sin conciencia. Si bien Freud fue un representante del auge positivista de su tiempo, este estaba amparado por los ideales de orden y humanidad propios de esa filosofía. En la actualidad, caídos todos los ideales, el fin del progreso se reduce al beneficio económico e individual, y sin un cauce que dirija este avance, el desborde es inminente. No podemos afirmar si los seres humanos destruirán el planeta Tierra, pero mientras nos orienten intereses plutárquicos, estaremos próximos a ese fin.

NOTA: Para cualquier consulta o comentario, contactarse con Claudia Méndez Del Carpio, responsable de la columna, al correo electrónico claudiamen@hotmail.com

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