Cochabamba, martes 22 de mayo de 2018

Eugenia: la película que debió llamarse Andrea

Suman las miradas y las críticas al último estreno nacional en salas. En este caso, presentamos una lectura que, según su autora, tiene el “fin de proponer una disidencia movilizadora”.
| Claudia Michel | 29 abr 2018



Eugenia es la última película del director cochabambino Martín Boulocq. El esfuerzo que demanda hacer arte, y por tanto cine, en Bolivia es enorme y lleva muchas veces a que los proyectos queden truncos, en este sentido el estreno de una producción es un motivo de celebración. Sin embargo, se tiende a ser condescendiente con las producciones nacionales, evitando juicios negativos o análisis que puedan perjudicar su permanencia en las salas. Si ya es difícil hacer cine, ¿vamos a escribir críticas que desalienten al público?. No.

Sin embargo, un “buenismo” edulcorado puede ser tan mortal para el arte boliviano, como ya lo es la falta de políticas culturales que aquejan a artistas y sus proyectos. Hasta la fecha, las publicaciones de prensa sobre Eugenia, esquivan con mayor o menor destreza sus debilidades. Hagamos entonces el papel del malo, con el único fin de proponer disidencia movilizadora.

Eugenia tiene como médula argumental la situación de una mujer. No se trata solo de la historia de una mujer, sino que esta se toma como acercamiento al mundo femenino contemporáneo. En la película se picotean diversos temas relativos a las mujeres y su situación actual en el mundo, de una manera superficial y fragmentaria sin dar cuenta cabal de ninguno. Por supuesto, es una película y no una tesis doctoral en sociología de género, pero, por eso mismo, la historia queda pobre al querer acercarse a un universo tan complejo.

Se queda en una simple enunciación de las temáticas que las ONG tienen en sus agendas de trabajo: violencia contra la mujer, aborto, embarazo no deseado, sociedad machista, diversidades sexuales, lesbianismo, activismo feminista, etc.

El lenguaje fragmentado de las escenas de Boulocq ha sido, desde sus primeras películas, una forma de construir su propuesta filmográfica, marcó su estilo que en Los girasoles y en Los viejos conmueve y muestra una propuesta estética definida. Sin embargo, en Eugenia la fragmentación le juega en contra, en cuanto el tema de género y las múltiples facetas alrededor del mismo, se diluyen perdiendo consistencia.

Mientras que las imágenes son hermosas piezas de un rompecabezas que promete mucho, al terminar de armarlo no se logra ver nada.

El abordaje del tema de género no logra un empalme con la propuesta estética de fragmentación. Eugenia quiere abarcar toda la experiencia femenina sin lograrlo. Los fragmentos construyen imágenes poderosas pero no logran cuajar, perdiendo así toda la gracia de la construcción.

No es que se necesite una historia clásica de principio, nudo y desenlace, es que se ha intentado conjugar la propuesta estética con el abordaje de una temática en toda su complejidad, esta combinación es la que le quita solidez a Eugenia.

Así como sucede con los deportistas, los logros de los artistas en Bolivia tienen mucho que ver con el apoyo de familiares y amigos.

Sin embargo, llama la atención los numerosos elementos vinculados al entorno familiar de la protagonista. La película se llama Eugenia, representada por Andrea Camponovo, en la cual la madre real de Camponovo actúa como madre de la protagonista. Su ciudad de origen, la misma. Su ciudad de residencia, la misma. Sus intereses y aficiones, los mismos. Todos estos datos que las mismas notas de prensa proveen.

Estas podrían ser circunstancias que obedecen más a la factibilidad del proyecto y que no influyen en la película, no obstante, cuando a esto se suma además que la actriz apellida Camponovo y que en la película la protagonista hace un viaje donde busca este apellido, apareciendo en primer plano varias veces, es fácil preguntarse: ¿cuál es el afán por mostrar la vida personal de la actriz como si fuera un personaje de ficción? ¿Puede un espectador desprevenido, que no conozca nada de la vida de la protagonista, entender estos lazos? ¿Hay esa intención de mostrarlos? Y si no hay, ¿cúal es el propósito de estas imágenes?. ¿Es una película biográfica ficcionalizada, o una ficción inspirada en una biografía?.

Lo cierto es que confunde, promueve el cotilleo y no aporta a la cuidadosa estética de la película.

El ojo de Boulocq muestra una vez más la destreza visual para captar momentos de gran intensidad, esta es una habilidad ya comprobada en sus anteriores producciones, pero la historia y el abordaje de temas menoscaba la contundencia de su última propuesta.

El tema de género está de moda entre los directores y artistas contemporáneos. No se trata de un tema menor, a lo largo de la historia ciertas temáticas y modos de hacer han llamado la atención de los artistas según el momento que les ha tocado vivir. Este rol tendrá que ver más con mirar como nadie más puede hacerlo, mostrar lo que no es tan fácil de ver.

Todo lo demás está en las campañas de bienestar social que saturan los medios.

Gestora cultural - claudiamichel@gmail.com





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