Cochabamba, domingo 19 de agosto de 2018

Aprenda a reconocer todos los problemas de atención infantil

Estos síntomas pueden manifestarse con una intensidad variable en cada paciente y de forma independiente. Por lo tanto, el perfil sintomatológico de los afectados variará en intensidad y en presentación. 
tdahytu.es | | 26 abr 2018





Es frecuente encontrar las características de falta de atención, hiperactividad o impulsividad en conductas propias de la infancia, debido a que es natural que los niños estén muy activos, presten poca atención, escuchen poco, etc. Pero es importante diferenciar entre un comportamiento “normal” y uno que no lo es. Los principales síntomas que pueden alertarnos sobre si lnuestros hijos e hijas sufren algun tipo de transtorno, son los siguientes:

Hiperactividad

Es probablemente uno de los síntomas más fáciles de reconocer, por su evidencia y por ser el más conocido por el público en general. La persona que padece hiperactividad se caracteriza porque:

– Se mueve en momentos en los que no resulta adecuado.

– Le cuesta permanecer quieto cuando es necesario.

– Habla en exceso.

– Hace ruidos constantemente, incluso en actividades tranquilas

– Tiene dificultad para relajarse.

– Tiene falta de constancia.

Déficit de atención

Los síntomas de falta de atención son probablemente los más difíciles de percibir en edades infantiles. Sin embargo, es posible que sea uno de los principales motivos de consulta entre los adultos con TDAH. La persona que padece déficit de atención se caracteriza porque:

– Tiene dificultad para mantener la atención durante un tiempo prolongado.

– No presta atención a los detalles.

– Presenta dificultades para finalizar tareas.

– le cuesta escuchar, seguir órdenes e instrucciones.

– Es desorganizado en sus tareas y actividades.

– Suele perder u olvidar objetos.

– Se distrae con facilidad.

– No concluye lo que empieza.

– Evita las actividades que requieren un nivel de atención sostenido

Impulsividad

La persona que padece impulsividad se caracteriza porque:

– Es impaciente.

– Tiene problemas para esperar su turno.

– No piensa antes de actuar.

– Interrumpe constantemente a los demás.

– Tiene respuestas prepotentes: espontáneas y dominantes.

– Tiende a “toquetearlo” todo.

– Suele tener conflictos con los adultos.

El TDAH “puro” es poco frecuente. Es importante tener esto en cuenta, ya que cuando el TDAH está asociado a otros trastornos comórbidos, el diagnóstico es más complicado, la evolución de los síntomas empeora y la respuesta al tratamiento puede ser menor.





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